¿Qué es la oferta? El funcionamiento y significado de la uno de los dos conceptos económicos más conocido. Ella ilustra en términos simples la conducta del productor cuando se enfrenta a la decisión de producción de bienes y servicios.

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La oferta

Una buena explicación de la Oferta es decir que ella representa lo contrario de la Demanda. La Demanda explica la forma de razonar de los compradores. Por su parte, la Oferta explica la manera de actuar de los vendedores y productores.

Antes de seguir, debe hacerse explícito que las personas son ambas cosas, demandantes y oferentes, lo que significa que Demanda y Oferta tratan dos roles de las decisiones humanas.

Representación gráfica de la oferta

Gráfica de la oferta

La representación gráfica de la Oferta es la opuesta a la Demanda. En el eje vertical se tiene el precio de un bien y en el eje horizontal se tiene la cantidad de ese bien.

La línea de la Oferta es proporcional al precio del bien: cuanto mayor sea el precio del bien mayor será la cantidad ofrecida de ese bien, exactamente lo opuesto a la Demanda.

Cuando un bien, el que sea, se vende a precios muy bajos, las cantidades producidas de él son pequeñas. Pero sucede lo contrario cuando los precios del mismo bien son elevados, pues los productores serán atraídos por ellos.

Gráfica de oferta y demanda

La Demanda tiene una relación inversa con respecto al precio y la Oferta tiene una relación directa con respecto al precio. Una gráfica que representara a ambas curvas presentará una X, expresando solo en apariencia la oposición de Oferta y Demanda.

Gráfica de oferta y demanda

En realidad la intención del demandante es comprar y la intención del oferente es vender, por lo que debe entenderse que por diseño ambos tienen intenciones de intercambio decidiendo precio y cantidad, aunque de una manera particular.

Ninguno domina

Si el oferente toma una decisión de vender a un cierto precio, el demandante toma la decisión de la cantidad que comprará; y si el demandante toma la decisión de precio, el oferente toma la decisión de cantidad.

Ninguno de los dos puede tomar las dos decisiones en precio y en cantidad y eso es lo que los obliga a buscar un acuerdo. Uno depende del otro para hacer una compra-venta y no existe un «dictador» en el proceso.

Esto revela una parte de la naturaleza de la Oferta que es pocas veces considerada. El oferente toma una decisión sobre una de las dos variables, precio o cantidad, pero no puede decidir ambas.

Su intención es vender mucho a los precios más altos posibles, pero no tiene poder para hacerlo; el oferente sabe que cuanto menor sea su precio de venta venderá más y viceversa.

Si el oferente decide elevar sus precios, por simple sentido común sabe que venderá menos y sus decisiones de precio están influidas por los costos de sus producción o adquisición.

Todo su interés estará enfocado a lograr los beneficios mayores que pueda pero dentro de una situación clara: si sus precios son muy elevados sus ventas descenderán y lo contrario.


Una empresa aseguradora, La Mercantil, toma la decisión de elevar los precios de sus seguros de incendio. La razón de esa decisión podrá estar muy justificada en cuanto a los costos, pero en el mercado ella enfrentará la acción de empresas aseguradoras competidoras: posiblemente varios de los clientes de La Mercantil renueven sus seguros con otras aseguradoras.

Incluso, si todas las aseguradoras se ponen de acuerdo para elevar los precios, podrán perder ventas totales ante la decisión de sus clientes de no asegurarse a los nuevos precios. Y en el largo plazo, esa situación podrá hacer atractiva la entrada a la industria de nuevas empresas aseguradoras que tengan costos más bajos y puedan vender a precios menos altos.


Un sector de la economía en el que los precios son altos por cualquier razón se torna en automático atractivo a más oferentes, lo que tiene el efecto de elevar la oferta de ese bien.

Si en una cierta ciudad existe un número reducido de restaurantes, por ejemplo, sus propietarios quizá estén en una situación de tener precios altos, lo que llama la atención de otras personas que en ciertos plazos de tiempo pueden abrir otros restaurantes y con ello elevar la oferta de ese tipo de establecimiento.

La naturaleza de la oferta: sus plazos

La esencia de la curva de la Oferta es esa: los precios altos están directamente relacionados con una mayor cantidad ofrecida del bien y lo contrario.

Esto puede ser entendido muy intuitivamente. Igualmente es intuitivo que la Oferta sea diferente en el plazo corto y en el plazo largo.

Dentro de períodos cortos, las ofertas de bienes pueden elevarse generalmente bajo las limitaciones de las instalaciones existentes ahora. Pero dentro de períodos más largos las instalaciones pueden ampliarse notablemente más que en los plazo corto.

La Oferta, por tanto, en un plazo corto tiene limitaciones mucho mayores que en el plazo largo, lo que significa que la Oferta en el plazo corto es una curva menos elástica que en el plazo largo.

También igual que la Demanda, la Oferta tiene movimientos, pues puede elevarse o reducirse dependiendo de una variedad de circunstancias.

Si el precio de alguno de los insumos se eleva, la producción del bien en cuestión tenderá a reducirse y por eso su oferta será menor; el impacto en la producción del bien dependerá de la importancia del insumo.

Si la sal eleva su precio al doble, ello afectará a los restaurantes de manera mínima, pero si es el precio de la carne la que se eleva al doble, eso tendrá un impacto mucho mayor.

Igualmente, la reducción del precio de algún insumo para la producción de un bien puede alterar a la Oferta aumentándola.

Elasticidad de la oferta

También, como en el caso de la Demanda es posible medir la proporción en la que la inclinación de la curva de la Oferta reacciona ante un cambio de precio.

Gráfica de la oferta

Una curva de Oferta puede tener una inclinación que le haga reaccionar de tres maneras distintas ante una elevación o reducción de precio.

• La reacción más sencilla de comprender es la de un impacto proporcional igual al de la modificación del precio; por ejemplo, si el precio llegase a subir un 10 por ciento la cantidad ofertada se eleva también un 10 por ciento.

• Una oferta inelástica significa que la Oferta reacciona menos que proporcionalmente a la elevación del precio; por ejemplo, si el precio se eleva 10 por ciento, la cantidad ofertada se eleva menos, digamos 5 por ciento.

• Una oferta elástica tiene un comportamiento diferente, pues si por ejemplo el precio se eleva 10 por ciento la cantidad ofertada sube 15 por ciento.

La fórmula para calcular la elasticidad de la Oferta es muy sencilla, pues se trata de dividir el porcentaje de cambio en la cantidad demandada entre el porcentaje de cambio en el precio.

Elasticidad de la demanda = %cambio en cantidad / %cambio en precio.

Al igual que la Demanda, la Oferta debe merecer una definición en extremo exacta, lo que puede ser muy complejo.

El panadero difícilmente tomará una decisión de negocios examinando la oferta de ese bien en su país a nivel agregado. Le conviene ver las ofertas de pan a nivel de su ciudad, y mejor aún de la zona de la ciudad en la que se encuentra, y profundizar en la oferta de cada tipo de pan.

Ya que las ofertas son creadas por los productores y vendedores es natural que se encuentren todo tipo de ellas en diferentes lugares y momentos.


Una empresa de tecnología ha desarrollado un producto muy innovador que espera tenga altas ventas en el mercado. Ya que su capacidad de producción es limitada, la empresa decide limitar la oferta del nuevo producto con precios más elevados de los que podría tener, pues su objetivo es evitar escasez de producto, lo que ocasionaría descontento entre clientes y la elevación del precio a nivel del minorista.


Quizá pueda decirse que cada uno de los productos ofrecidos posea en sí mismo su propia curva de oferta, pues, por ejemplo, sería absurdo agrupar en una misma curva la oferta de bolígrafos de precio bajo y de lujo; son dos productos que sirven para lo mismo, pero pueden ser ofrecidos de maneras muy diversas.

Incluso un mismo producto anunciado de dos maneras diferentes puede tener dos curvas de oferta diferentes (al igual que dos curvas de demanda distintas).

Detrás de la Oferta

El fondo del asunto es el mismo que en el caso de La Demanda. Las personas son la fuente original que crea con sus decisiones a la Oferta y a la Demanda, entendiendo que las mismas personas son al mismo tiempo oferentes y demandantes.

No existe un grupo exclusivo de personas que solo compran y otro grupo diferente de personas que sólo venden.

Lo dicho sobre las decisiones humanas en la parte de la Demanda de este ensayo es aplicable en el caso de la Oferta también y no tiene mucho sentido abundar en ello.

Sin embargo, es conveniente enfatizar el punto central que es el de partir de una hipótesis acerca de las decisiones humanas y sobre ella entender el comportamiento de la Oferta y la Demanda.

Personas racionales

Es inevitable que el comportamiento señalado en esas dos curvas provenga de una idea que entiende a la persona humana como un ser pensante que utiliza su razón para tomar decisiones de elección y actuar dentro de un ambiente o contexto específico que tiene condicionantes internas y externas, bajo el control de la persona y fuera de su control.

Y esto tiene profundas consecuencias en el entendimiento de estos principios de Oferta y Demanda.

La Oferta y la Demanda tienen gran poder para explicar comportamientos y acciones humanas de todos tipos, legales e ilegales, buenas, neutrales y malas, de buenas y de malas intenciones; incluso acciones no económicas.

Con ellas pueden analizarse, por ejemplo, los mercados de contrabando, drogas, criminalidad, pero también los de medicinas, alimentos y otros muchos más.

No hay en esas herramientas de análisis, por tanto, una cualidad moral intrínseca a ellos. La moralidad radica en el ser humano que realiza las acciones y no en el proceso que siguen esas acciones.

Más aún, la Oferta y la Demanda suponen inevitablemente que los seres humanos son capaces de captar una realidad externa y objetiva para interpretarla y reunirla con los criterios, gustos, inclinaciones y preferencias personales, para así tomar decisiones individuales.

El punto principal en este sentido es comprender que tomar a la Oferta y a la Demanda como una herramienta única para conocer a la naturaleza humana es un error serio que se corrige solamente incorporando una noción explícita sobre el ser humano.

De no hacerse esto se estarían condonando como legítimas acciones que son lógicas dentro del razonamiento parcial de una visión económica limitada, pero que a todas luces son reprobables.

El encuentro de la Demanda y la Oferta

Las dos curvas necesariamente se cruzan en un solo punto. La Demanda es una curva que cae dentro de la gráfica y la Oferta es una que se eleva por lo que es (casi) inevitable que haya una intersección entre ellas.

Gráfica de oferta y demanda

Ese punto de cruce representa en monto en el que hay acuerdos de compra y de venta: precio y cantidad coinciden entre quienes venden y quienes compran.

Esa es la esencia del punto de acuerdo, los oferentes y los demandantes están en una zona de equilibrio en sus peticiones.

Esto quizá pueda verse como una especie de compromiso informal y no escrito por ambas partes: a ese nivel de precio se producirán cantidades que se comprarán.

No se trata de una igualación de Oferta y Demanda, pues ambas curvas mantienen su tendencia contraria entre sí; los demandantes quieren precios más bajos para comprar más y los oferentes quieren precios más altos para producir más.

Pero sí se trata de una igualación de las cantidades demandadas y ofrecidas a un cierto precio, un punto que es una especie de polo de atracción para alrededor de él acordar compras y ventas.

La esencia de ese punto de acuerdo entre vendedores y compradores es una fijación de las variables de precio y cantidad que tiende a hacer eficiente la producción del bien.

Distorsiones

Para entender esto debe verse lo que sucede si el precio por alguna razón es diferente al precio acordado por el cruce de las dos curvas.

Si el precio fuera más alto que el acordado, los oferentes verían en ese precio una señal que les haría producir una cantidad más elevada que la demandada en realidad a ese precio más alto. El resultado de esto es una situación en la que habría exceso de ese bien que no se compraría.

Seguramente ese exceso de bienes no vendidos causaría decisiones en los oferentes para reducir el precio y deshacerse de los excedentes.

Pero si el precio fuera más bajo del acordado en el punto de cruce de las curvas, entonces los oferentes estarían produciendo cantidades menores a las demandadas por los compradores a ese precio.

El resultado de eso sería un faltante de producción, lo que probablemente causaría una serie de decisiones de los actores del mercado para elevar los precios.

Es decir, cuando por alguna causa existe una distorsión en los precios, las personas reciben señales que les llevan a tomar decisiones que los alejan del punto de acuerdo mutuo.

Un ejemplo muy utilizado de esto es la popular medida gubernamental para fijar el precio de los alquileres de apartamentos a niveles que producen efectos contrarios a los deseados.


El gobierno municipal de Mocorito ha emitido una ley que fija el precio de alquiler de departamentos para vivienda en 10 pesos por metro cuadrado de cada una de las unidades; es decir, un departamento de 100 metros cuadrados por disposición oficial no puede cobrar una renta superior a 1,000 pesos. Si los propietarios de esos edificios consideran que el precio de la renta es insuficiente para cubrir sus gastos es seguro que en el plazo corto reduzcan gastos de mantenimiento. Y en el plazo largo, las personas verán señales de que a ese precio la oferta debe ser menor, lo que pone presión en los precios, pues a una oferta menor el precio debería elevarse.


La esencia de ese precio mutuamente acordado es la falta de dominio sobre el proceso para llegar a ese acuerdo. Nadie en particular sujeta el proceso a su voluntad unilateral por tiempos indefinidos, aunque pueden existir momentos «irregulares» durante los que se tienen ajustes.

Hay dinamismo y cambio

Recuérdese que es un proceso dinámico que difícilmente puede ser evaluado integralmente analizando un momento específico y estático; la evaluación de un proceso dinámico también tiene que ser dinámica y examinar plazos.



Se trata de un proceso de negociaciones para beneficios mutuos, conducido sin imperio de nadie en particular y logrado espontáneamente sobre la base de señales que las personas capturan en su medio ambiente.

Debe señalarse que son simples señales, sucesos que las personas toman e interpretan para tomar decisiones y que no se trata de información exhaustiva en la inmensa mayoría de los casos.

Un comprador de cigarrillos no necesita muchos más datos que el precio de la marca que fuma; incluso la compra de bienes de precio elevado como un automóvil no producen procesos de decisión que requieran información intensiva.

Los oferentes y demandantes ven en lo que está a su alrededor información necesariamente imperfecta y sobre ella deciden. Obviamente muchas de esas decisiones podrán ser erróneas, pero lo que importa es que la distorsión de la realidad del mercado conducirá a equivocaciones por diseño y no por malas evaluaciones personales.

Si, por ejemplo, un cierto sector industrial usa un insumo que tiene un precio artificialmente bajo, gas o electricidad, todas las empresas de ese sector operarán sobre bases irreales: su demanda de ese insumo será mayor a lo que correspondería si el precio fuese real y, por ende, no toman decisiones de menor consumo.

Ya que es una realidad que los recursos son limitados debe concluirse que es importante en extremo el utilizarlos con provecho y a esto colaboran los movimientos espontáneos de las curvas de Oferta y Demanda. Cuando se interfiere con ellos se producen distorsiones que desaprovechan recursos.


Rodolfo ha abierto un restaurante de comida gourmet en una zona de edificios para empresas. Su idea es atender a los ejecutivos de esas empresas en sus comidas de negocios cuando ven a sus clientes y lo quieren hacer en un ambiente de lujo. Si el restaurante tiene éxito ello significa que los recursos utilizados por Rodolfo han servido. Pero si el restaurante no tiene éxito puede deducirse que los insumos que ha usado se han desaprovechado: el local, las mesas, las sillas, la cocina, los meseros, los platos, todo podría ser usado en otras actividades con mayor provecho en otras actividades.


En esencia lo que se está reconociendo es que los recursos son siempre escasos, por eso tienen un precio; los precios encierran, cuando son reales, información clave que permite tomar decisiones sobre las cantidades que pueden consumirse y ofrecerse.

Una elevación del precio de la gasolina, por ejemplo, puede modificar las decisiones a la corta para usar menos el auto y a la larga para crear y comprar autos más eficientes. Sin esas señales de los precios, las decisiones tomadas serían erróneas.

Por ejemplo, mantener artificialmente el precio de la gasolina no produciría iniciativas para tener motores de menor consumo, o bien, un subsidio dado a algún alimento evitaría el aumento de la oferta de ese bien.


Otros lectores también leyeron…

Bibliografía 

  • Lecturas de Economía Política. Jesús Huerta de Soto (ed.) Unión Editorial.1986. En especial Método y Crisis en la Ciencia Económica, de Jesús Huerta de Soto.
  • Price Theory and Applications. Steven S. Landsburg. Southwestern Thomson Learning. 2002. Un muy buen libro de texto sobre el tema.
  • Economic Logic. Mark Skousen. Skousen Publishing Co. 1999. Otro muy buen libro de texto que es una gran introducción al tema de la Economía.
  • The Armchair Economist, economics and everyday life. Steven Landsburg. The Free Press. 1993. Un divertido libro de razonamientos económicos que es de gran ayuda para el lego en la materia.

[Actualización última: 2021-04]