Ad misericordiam, la falacia de la compasión. Una forma incorrecta de razonar y que apela a los sentimientos compasivos para justificar cualquier cosa.

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Introducción: la compasión

Debo comenzar lo siguiente estableciendo que la compasión es una virtud necesaria —practicar la caridad, tratar a los demás con misericordia, todo eso es admirable parte de la naturaleza de una buena persona.

Y sin que ella desaparezca del todo, no puede usarse con solidez en una argumentación que busca establecer la verdad. Tal vez el más clásico caso del ad misericordiam es la compasión que se puede exigir en el juicio al culpable de un delito, el que sea.

Abajo trato un caso ampliado que muestra esta falacia.

Definición falacia ad misericordiam

La buena virtud de la compasión que despierta una mala situación de una persona es usada para justificar una aseveración. Por ejemplo, «él es pobre, por eso su robo del auto no debe castigarse», o bien «Profesor, no me dé nota de reprobado porque no pude dormir dos noches estudiando y me quedé dormido».

«La falacia Ad Misericordiam consiste en ganar la simpatía del oponente presentándose como persona digna de misericordia». retoricas.com

Es el caso de quien argumenta la lastimera existencia que tendrá en la cárcel el condenado por asesinar a dos personas a sangre fría, con lo que pretende anular su sentencia.

«El argumento Ad Misericordiam es la apelación a la piedad para lograr convencimiento cuando se carece de argumentos. Es una falacia que consiste en la manipulación de los sentimientos para evitar un castigo. Un buen ejemplo sería: “Señor policía, me pasé el semáforo en rojo porque estoy apurado. Tengo a mi madre internada y debo llevar las órdenes al sanatorio para que la puedan operar. Por favor, no me multe”». lifeder.com. Mi énfasis

En pocas palabras, esta falacia manipula de los sentimientos de piedad y compasión para argumentar que un cierto argumento sea aceptado como válido y verdadero.

Tiene parecido con la falacia de la buena intención en casos como los que programas contra la pobreza, que no dan resultados, pero se argumenta que deben mantenerse porque son acciones compasivas y piadosas.

Estructura de la falacia ad misericordiam

El argumento es falaz por utilizar razones que no pueden ser usadas así, una especie de non sequitur. La afirmación de un alumno de merecer una buena de aprobación no está justificada por el regaño de sus padres.

Su estructura es la siguiente:

  • La persona A sostiene la opinión x: «Señor árbitro, no puede usted expulsarme del partido».
  • La persona A merece compasión por estar en la situación s: «Mi equipo está perdiendo».
  • Por tanto, la opinión de A es legítima: no debe ser expulsado.

Debe ser obvio que la posición de A no justifica su opinión y es solamente una apelación a los sentimientos del árbitro.

Para encontrar verdades lo mejor que puede hacerse es el uso del poder de la razón y una vez encontradas, entonces sí la compasión podrá entrar en juego, pero no antes.

Uso frecuente

Es, de buena forma, el problema de las buenas intenciones que es tan común en política —no hay duda de los admirables objetivos que tienen muchos programas de gobierno, pero ellos pueden tener fallas terribles de implantación que no pueden ser admitidos por las intenciones compasivas que poseen.

Muy frecuentes son las apelaciones de ayuda que sostienen como principal argumento la compasión —como las peticiones de ayuda gubernamental a naciones pobres, las de solicitud de cancelación de deuda externa, y otras similares.

La falacia se comete cuando un buen objetivo de ayuda compasiva se convierte en razonamiento suficiente para justificar acciones concretas. Se trata del uso de razones que no son relevantes a la argumentación.

En política es frecuente que los gobernantes acudan a la elevación de los salarios mínimos como una medida fundada en la compasión que se siente por quienes tienen bajos ingresos.

Desde luego, nada existe que pueda usarse en contra de ese objetivo; pero los problemas comienzan cuando se sabe que tal medida, a pesar de la compasión que tiene, puede causar desempleo y lastimar a quienes pretende ayudar.

Argumentar en contra de alguna medida con intenciones piadosas y compasivas es igual a revelar el uso de una falacia, la de la compasión mal empleada por justificar actos que la prudencia, una virtud mayor, no aconsejaría.

Conclusión

Revelar tal falacia no es igual a anular la compasión, ni volverse un ser despiadado, sino aplicar otra virtud, la prudencia.

Y, creo sinceramente, que esa es la mayor de las dificultades de quien descubre la falacia de la compasión en un argumento —dará sin merecerlo la apariencia de un ser al que no mueven las buenas intenciones y será criticado por tener un corazón duro e inhumano.

El riesgo es grave, pero sobre todo muy común, pues una gran cantidad de conclusiones están basadas en la compasión y nada más.


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[Actualización última: 2021-06]