¿Qué es colectivismo? ¿Cómo funciona un régimen colectivista? Origen, definición y consecuencias del colectivismo, incluyendo sus riesgos de concentración de poder y pérdida de libertades personales.

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En resumen: preguntas y respuestas

¿Qué es colectivismo?

La posición filosófica que presupone la superioridad de la colectividad sobre la persona individual. Esta idea sustenta a la teoría de que el bien público está por encima del bien individual, lo que da justificación a regímenes de alta intervención gubernamental en los que el derecho a la propiedad tiene poca importancia.

¿Cómo es un sistema colectivista?

Es un tipo de régimen de poder concentrado que da gran énfasis a la igualdad general con escasa o nula atención a la diversidad individual, lo que necesita altos niveles de intervención estatal en la sociedad y la implantación de políticas redistributivas. Su retórica tiene como elemento central a la propiedad común o estatal.

Colectivismo, definición

El término es usado con frecuencia en temas políticos de forma vaga e imprecisa. Sin embargo, es posible precisar su significado atendiendo a los elementos del colectivismo.

Una definición lo explica en un contexto económico:

«El colectivismo es una doctrina que propone un sistema social, político y económico donde los medios de producción deben estar en manos del Estado o de la comunidad, es decir, deben ser bienes comunes». economipedia.com

Igual que en esta otra definición:

«Doctrina que tiende a suprimir la propiedad particular, transferirla a la colectividad y confiar al Estado la distribución de la riqueza». dle.rae.es

Puede elevarse el nivel de abstracción del colectivismo para entenderlo como una manera de pensar que coloca sus prioridades centrales en los grupos o colectividades, y no en la persona individual. Una consecuencia del pensar así es devaluar a la propiedad personal.

Características del colectivismo

Una mejor manera de comprender el concepto es examinar sus características.

1. Una visión que crea al sistema colectivista

Es un sistema de organización político-económico, a partir del que se establece un arreglo que afecta a toda la sociedad. Se deriva de esa visión colectiva que enfatiza grupos y sectores, pero no individuos.



2. Importancia colectiva

La base teórica del colectivismo es la creencia en la mayor importancia del grupo y la menor del individuo. Exactamente lo opuesto al individualismo, para el que la persona en sí misma es el centro de la sociedad y no puede ser ignorada

3. El bien colectivo es superior

Su justificación se argumenta que el bien colectivo es superior al bien individual. E incluso, el individuo puede y debe ser sacrificado si ello beneficia a la colectividad.

4. Tiene consecuencias severas

En su aplicación económica, por ejemplo, el colectivismo da pie a la negación de la propiedad individual frente a la propiedad colectiva.

Esto puede llegar hasta la colectivización de los medios de producción que se ponen en manos del gobierno presuponiendo que así serán administrados para el bien colectivo. Sus consecuencias pueden llegar hasta la censura informativa, justificada por el bien colectivo.

Arriba el grupo, abajo la persona

📌 En su aplicación política, contempla más grupos que personas, las que solamente tienen significado en cuanto a su pertenencia a alguno de esos grupos percibidos.

Con toda la atención colocada en grupos, las personas son percibidas con una misma identidad, la asignada a ese grupo. Esto que hace al colectivismo tener una estrecha asociación con el corporativismo.

El colectivismo afirma tener una base moral superior a la del Individualismo al sostener que el bien de la colectividad es superior al de la persona sola. Es un argumento de tipo numérico por el que dos personas valen más que una, tres más que dos y así sucesivamente.

El colectivismo incurre en problemas serios cuando se enfrenta a la noción de derechos humanos, que son una idea claramente personalista, y que por eso no justifican la sumisión del individuo frente a la colectividad.

📌 Un colectivista extremo puede llegar a afirmar que la persona carece de derechos individuales y que solo puede ser sujeto de derechos colectivos como miembro de una colectividad.

El colectivismo necesita líderes

Para poder funcionar, necesita de líderes que tengan la capacidad de representación de la colectividad y puedan actuar en su nombre. Esto presenta el peligro siempre real de personas que aprovechen su posición para beneficio personal, igual que en cualquier otro sistema.

Una curiosa paradoja, el que el colectivismo necesite personas individuales para funcionar como guías del grupo.

En realidad, el colectivismo es un modo de pensar que pertenece a las doctrinas que solicitan la acumulación del poder político, económico y cultural en un reducido número de personas que son los caudillos de la masa.

Por esta razón, presenta los mismos problemas de abuso de poder del socialismo, el corporativismo y similares.



Los elementos del colectivismo

1. Naturaleza esencial

Es una posición filosófica que tiene implicaciones en todo terreno social. Influye en su economía, su política y todo elemento cultural. Un sistema político colectivista afecta toda la vida de las personas.

Su punto de partida y rasgo más distintivo es la consideración superior de la colectividad sobre la persona. Para el colectivismo el ser humano individual tiene un valor inferior al de un grupo de personas, o comunidad de ellas.

Esto es lo que más diferencia y separa al colectivismo de otras escuelas de pensamiento. El individuo tiene escaso valor en sí mismo y el valor que puede tener depende del valor que tenga el grupo dentro del que ha sido clasificado.

2. Lenguaje del colectivismo

El lenguaje del colectivismo refleja esa mentalidad al usar con admiración palabras que representan conglomerados de personas: sociedad, clase social, nación, comunidad, agrupación, hermandad, colectividad, gremio, corporación y otras similares.

El uso consistente de esas palabras y sus similares es una manera directa de detectar una mentalidad colectivista en, por ejemplo, discursos políticos.

3. Superioridad de lo colectivo

Otro de los elementos del colectivismo es comparar a los intereses colectivos con el interés personal decidiendo siempre que lo colectivo es superior a lo individual —es una especie de tesis de sumatorias: el interés total de un grupo de al menos dos personas siempre será superior al interés de una sola persona.

Y entre dos grupos de distinto tamaño, siempre el menos numeroso debe ser considerado inferior al de mayor tamaño.

De allí que sea común otra palabra, la del sacrificio de lo individual ante lo colectivo — y, de hecho, esta es la estrategia central del colectivismo, la de la inmolación de todo lo individual frente a lo colectivo. A este sacrificio lo considera moralmente superior.

4. Variedad de aplicaciones

El colectivismo es una denominación genérica que incluye a una enorme variedad de opiniones e ideologías, de diversa intensidad, que en común tienen esa característica de exaltar a todo lo que sea considerado colectivo —el socialismo, el comunismo, el nacionalismo, el corporativismo, el fascismo, son todas variantes del colectivismo general.

5. Necesita un fuerte poder central

Es requisito del colectivismo contar con la existencia de una institución muy poderosa para que instituya el colectivismo y pueda afectar a unos en beneficio de otros. Debe ser capaz de imponer medidas que sacrifiquen al grupo más pequeño en beneficio del más numeroso.

Este otro de los elementos del colectivismo está bien ilustrado en políticas fiscales de tasas progresivas que consideran que los de mayores ingresos deben pagar proporcionalmente más impuestos que el resto.

También es bien mostrado en medidas intervencionistas, como controles de precios de bienes en defensa de “las grandes mayorías”, como sesgos legales en favor de sindicatos con “logros y conquistas laborales”.

También en propiedad estatal de empresas para el bien de la sociedad y en censura de medios para evitar la difusión de ideas que puedan destruir la armonía social.

6. Colectivismo y división social

Otro rasgo muy claro es la frecuente distinción de clases sociales. Generalmente se basa en clasificaciones duales: pobres-ricos, burgueses-proletarios, propietarios-desposeídos, desarrollados-subdesarrollados.

Se ilustra así la obsesión con el manejo de grupos etiquetados de manera que uno es siempre superior al otro. En todas esas dualidades existe un grupo que es moralmente inferior al otro.

Opositores del colectivismo

Para comprender mejor al colectivismo debe compararse con las posiciones opuestas.

Esas que consideran a cada ser humano como valioso en sí mismo, con igual dignidad que el resto y, sobre todo, que es indebido sacrificar a una persona en beneficio de otras, así sean muy numerosas.

A estas posiciones opuestas al colectivismo pertenecen escuelas liberales y también las religiones que consideran a cada persona como una obra individual de Dios.

Contra naturaleza humana

De allí nace una fuerte crítica al colectivismo en general. La de ir en contra de la naturaleza humana y su dignidad, pues dentro de sistemas colectivistas la persona individual deja de tener dignidad en sí misma. Sólo puede tenerla en cuanto ser parte de un grupo al que se considere superior.

Dentro de un sistema colectivista la persona sola solo puede tener la dignidad que le confiere pertenecer a un grupo, sea alta o baja. Una persona será considerada superior si ella pertenece, por ejemplo, a un sindicato. Pero la misma persona perderá esa dignidad si sale del sindicato y se convierte en empresario.

Ha sido señalado que esto es incongruente, pues la misma persona invariable será vista de manera diferente dependiendo de si es parte de un grupo o de otro —cuando lo único que ha variado es esa pertenencia.

Riesgo autoritario

Otra fuerte crítica al colectivismo es su tendencia a sistemas autoritarios que violan libertades y derechos. Esto se refiere a lo que puede ser llamado estatismo: la erección del gobierno como la entidad frente a la cual ninguna persona tiene protección.

Es un riesgo real de autoritarismo y de sistemas totalitarios, los que aprovecharían la oportunidad de ser jueces de lo que es bueno y malo, de lo que es superior y lo que es inferior, sin apego a otra cosa que su voluntad de poder.

Además, el colectivismo se presta admirablemente a ser usado por gobiernos populistas que se asigna el papel de representar a las mayorías sociales y conocer sus necesidades incluso mejor que las personas mismas.

Adicionalmente se le ha criticado por ignorar a la naturaleza humana al ir en contra de iniciativas personales y su logro. Todo eso tendría que ser puesto de lado al considerar la superioridad de lo colectivo.

Lo que lleva a otro problema, una critica de la lógica que define a lo colectivo: es imposible conocer con detalle los intereses personales para luego sumarlos en un total que expresa la voluntad o deseo de un grupo. La única forma de resolver esta imposibilidad es la imposición de la voluntad del poderoso que piensa tener la respuesta.

Conclusión

En resumen, los elementos del colectivismo colocan a las ideas colectivistas como demasiado simples y riesgosas.

Es de gran simplismo formar grupos de personas presuponiendo que todas ellas tienen los mismos intereses y opiniones y que uno de los grupos es superior al resto. Además, es demasiado riesgoso dar a alguien el poder para calificar a uno de esos grupos como inferior y poderlo afectar en beneficio del grupo superior. 

Y presenta un riesgo de totalitarismo que viola derechos personales y tiene efectos colaterales de consideración, como el fomento del odio entre miembros de la misma sociedad.

El colectivismo coloca a todo grupo social por encima de toda persona.

Teniendo la necesidad de crear grupos que describan a la sociedad y den significado a cada persona, el colectivismo crea también grupos de villanos. Son ellos los enemigos de los grupos «buenos» que deben defenderse de la agresión de los «malos».

No hay amigos ni enemigos personales. Todos son grupos amigos o enemigos. Esto puede verse en dos ejemplos claros, el fascismo y el comunismo. El nazismo es un caso perfectamente claro de colectivismo.

En el Colectivismo suele existir un componente casi místico que asigna una connotación sagrada a la colectividad general. Es lo que convierte a la colectividad en algo intangible y vago, muy fácil de acomodar a cualquier acción de los líderes de la colectividad.

En su fondo, el Colectivismo niega una identidad personal al individuo, considerándolo una entidad amorfa, sin valor, ni sentido e incapaz, que solo tiene significado en cuanto que sea una parte de la colectividad —una noción que es negada a diario en todas partes.


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[Actualización última: 2021-10]