¿Qué es demagogia? La definición del concepto y sus características, como una degeneración de la democracia que ataca libertades y frena la prosperidad. Más los rasgos mentales del demagogo.

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En breve: preguntas frecuentes

¿Qué es demagogia?

Un estilo de gobierno sustentado en líderes carismáticos y ciudadanos ingenuos. Como naturaleza central, emplea promesas, halagos y esperanzas para hacerse de adeptos y partidarios que el demagogo puede conducir para su ventaja política personal.

¿Qué es un demagogo?

El líder político dentro de un sistema político de estilo demagógico. Es el centro emisor de promesas, esperanzas, halagos, mensajes y peticiones lanzadas a ciudadanos en los general crédulos y de escasa cultura política. El demagogo es la personificación del gobierno y en él se acumula el poder.

¿Cuales son las características centrales de la demagogia?

Es una degeneración de la democracia que forma una tiranía popular a cargo del demagogo quien cultiva su dominio sobre esa masa a la que ordena a su gusto y ventaja. Un concepto muy ligado a la oclocracia.

Definición de demagogia

Las siguientes definiciones muestran qué es la demagogia y quién es un demagogo. Su naturaleza puede ser comprendida como una degeneración de la democracia, a la que transforma en tiranía que manipula a la mayoría:

«En la historia de las doctrinas políticas se considera que fue Aristóteles quien individualizó y definió por primera vez la demagogia, definiéndola como la «forma corrupta o degenerada de la Democracia» que lleva a la institución de un gobierno tiránico de las clases inferiores o, más a menudo, de muchos o de unos que gobiernan en nombre del pueblo». es.wikipedia.org

Otra definición pone énfasis merecido en la compra de la lealtad mayoritaria popular por parte del demagogo, por medio de favores y privilegios en medio de una retórica de grandes ilusiones:

«Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder». dle.rae.es

Y esta otra que pone énfasis en otro aspecto de este tipo de gobierno, la incultura popular y el manejo de pasiones y sentimientos, lo que lo hace alejarse de opciones racionales de diálogo y negociación.

«Para el matemático, filósofo y escritor francés Jean Le Rond D’Alembert (1717-1783) “nada existe más terrible que una democracia despótica porque enraíza casi siempre en la incultura y en las bajas pasiones, no de uno —tiranía— sino de muchos —demagogia—”. Proudhon afirmó que el “demagogismo es el poder entregado, como si fuera un juguete carísimo, a una multitud harapienta, inculta y con ansia de venganza”». enciclopediadelapolitica.org

Demagogia, un fenómeno democrático

La definición aristotélica de demagogia, como una corrupción de la república, ayuda a comprender este elemento. Y así le da significado a la demagogia.

Un régimen de gobierno mediante el que gobierna con escasos límites aquel que ha sabido volver a su favor e incondicionalmente a la mayoría sin educación, creando un poder concentrado que anula libertades, especialmente de las minorías.

Es una mutación indebida de la democracia debida al olvido de su componente republicano, el que exige un estado de derecho.

Usando el principio de mayoría indebidamente, el gobernante concentra el poder de ella y abusa de él para, en buena parte, conservar la lealtad de la muchedumbre.

Características de la demagogia

De acuerdo con lo anterior, las siguientes características permiten reconocer a un régimen de ese tipo.

1. Fenómeno político democrático

Sucede, como se dijo, en sistemas que dan peso al principio de mayoría en asuntos de gobierno como la elección de gobernantes.

Al dar un peso excedido a la mayoría, se hacen de lado los contrapesos del estado de derecho y se da rienda suelta a la idea de la «voluntad popular» como único criterio de legitimidad del poder. Se resume en «La nueva política es en democracia: el pueblo manda».

En este tipo de régimen, el estado de derecho es sustituido por la voluntad de la mayoría según la conduzca el líder supremo.

2. Una mayoría cautiva

Para que surja y se mantenga, la demagogia necesita una mayoría de la población que fácilmente sucumba y sea atraída con fascinación a promesas gubernamentales exageradas de bienestar —por imposibles que ellas sean.

Esta es esa masa cuantiosa inculta que es conducida a su antojo por el líder por medio de sentimientos, emociones y percepciones.

3. Promesas de campaña y gobierno

La demagogia contiene una característica esencial en promesas de campaña y gobierno que aseguran y afirman que son posibles medidas que crearán una sociedad perfecta —en la que la mayoría vivirá sustancialmente mejor gracias a esa intervención estatal.

Las promesas son propuestas con políticas de optimismo sin escrúpulos que se justifican solo por sus buenas intenciones. En este aspecto, el líder supremo es insustituible por poseer el genio que permitirá conducir al país por la ruta al paraíso prometido.

4. Retórica demagógica

La demagogia contiene como gran rasgo distintivo, el uso de una retórica exitosa. Es decir, un modo de hablar del político que apela particularmente a emociones y sentimientos del electorado —nunca a razonamientos, realidades, ni evidencias.

Esta retórica capitaliza miedos, impresiones, ignorancia, temores, esperanzas, prejuicios, afectos y envidias del electorado. Especialmente los de los segmentos más numerosos —la mayoría que se torna en incondicional.

5. Rencor y envidia

Una buena parte de esa retórica se destina a crear resentimiento y rencor en esos segmentos en contra de otros menos numerosos, lo que produce la percepción de gobernante como un personaje destinado a remediar eso —el rol del héroe que castigará a los malos redimiendo a los buenos.

La desigualdad social, la lucha de clases, el racismo y sus variaciones son temas especialmente útiles al demagogo.

Su retórica en mucho crea imágenes de grandes injusticias sociales, de exclusión y discriminación que promete remediar castigando a los que designa como culpables —la envidia se convierte en política de estado.

6. Creación de enemigos

Otra de las características de la demagogia es la fabricación de enemigos, cuyo uso de gran utilidad práctica —son aquellos contra los que el demagogo debe luchar defendiendo a la mayoría.

Los enemigos permiten la entrada de la falacia clásica de la demagogia, la de la alternativa única —o del dilema falso: ese gobernante se erige como la única opción posible. La otra alternativa es el caos, el desorden, la miseria.

Cita

«Cruce de superhombre y bufón, el caudillo hace y deshace a su antojo, inspirado por Dios o por una ideología en la que casi siempre se confunden el socialismo y el fascismo —dos formas de estatismo y colectivismo— y se comunica directamente con su pueblo, a través de la demagogia, la retórica y espectáculos multitudinarios y pasionales de entraña mágico-religiosa».

Mario Vargas Llosa

Consecuencias de la demagogia

1. Adiós a la realidad

Las características de la demagogia producen mundos virtuales, alejados de la realidad, en los que se toman decisiones que no dan resultados por carecer de lógica y razón —pero cuyos objetivos las justifican. Este es el producto de los rasgos mentales propios del demagogo, que se exploran abajo.

2. Prosperidad frenada

No es sorpresa que las decisiones gubernamentales, alejadas de la realidad, produzcan efectos negativos que frenen a la economía. Los malos resultados, en la demagogia, impiden la entrada de mecanismos de corrección y, peor aún, intensifican más medidas, más extremas y equivocadas.

3. División social

La demagogia produce una sociedad dividida, fragmentada, sectorizada que fomenta la envidia entre grupos, incluso produciendo odios y conflictos que se institucionalizan.

El efecto final de la demagogia en el electorado es la construcción de una forma de pensar acerca de la sociedad como un escenario simplista de caricatura. Un escenario de víctimas y villanos en una lucha eterna en la que el gobernante es el único héroe al que debe apoyarse incondicionalmente.



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Los rasgos mentales del demagogo

Como lo expresó E. Krauze:

«El sustrato psicológico habitual del demagogo es triple: megalomanía, paranoia y narcisismo». Krauze, Enrique. El pueblo soy yo (Spanish Edition) (Kindle Locations 3223-3224). Penguin Random House Grupo Editorial México.

Definamos términos, comenzando por el último hasta llegar al clímax del demagogo.

1. Narcisismo

Es el amor exagerado de uno mismo y que se acompaña con el desprecio a los demás.

«[…] catalogado como un desorden mental por medio del cual el individuo sufre de un complejo de superioridad, arrogancia y prepotencia para sentirse más importante que las demás personas que lo rodean. Las personas que tienen esa personalidad se creen superiores a los demás y tienen una gran necesidad de ser admirados y que se les alabe por sus logros». psicologicamentehablando.com. Énfasis agregado.

2. Paranoia

Es la desconfianza en otros, su sospechas fuertes de suponer que están en su contra.

«[…] una persona tiene un patrón de desconfianza y recelos de los demás en forma prolongada […] altamente recelosas de los demás. Como resultado, limitan su vida social de manera drástica. Con frecuencia sienten que están en peligro y buscan pruebas para apoyar sus sospechas. Tienen dificultad para ver que su desconfianza es desproporcionada para su entorno». medilineplus.gov. Énfasis agregado.

3. Megalomanía

Eso que está asociado con vanidoso, maniático, centrado en sí mismo.

«[…] un patrón rígido de comportamiento que conduce a una búsqueda constante de auto-gratificación, caracterizado por un sentido de grandiosidad y de auto-importancia, con una necesidad insaciable de atención y falta crónica de empatía […] estado mental anormal que presenta delirios de grandeza y un sentido exagerado de autoestima, poder y grandeza». psocoactiva.com. Énfasis agregado.

Conclusión

Las características de la demagogia la describen razonablemente. Esa estrategia política para llegar y mantenerse en el poder por medio de una oratoria que apela centralmente a las emociones, prejuicios e ignorancia de grandes segmentos del electorado.

Ella es un riesgo contante de la democracia, especialmente significativo en sociedades sin tradición republicana y con mayorías crédulas e ingenuas, cuando al poder llega el demagogo, alguien con ciertos rasgos mentales —una causa por la que la democracia produce desilusión.

Un buen resumen de demagogia es este:

«Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder». dle.rae.es

El demagogo

Un perfil particular, el de ese que desea llegar al poder dentro de una democracia y para eso usa argumentos que buscan crear apoyos masivos hacia su persona por medio de la adulación engañosa a los electores a quienes promete favores y dádivas.

Hace eso por una razón propia y personal: quiere estar en el poder; cuanto más poder tenga, mejor. Y para eso estará dispuesto a lo que sea: engañar, mentir, prometer, alabar. Su narcisismo y su megalomanía solo pueden satisfacerse en un puesto de poder, de mucho poder.

Y, más aún, siente él riesgos en su contra: conspiraciones, complots, enemigos en todas partes. La crítica más leve es una prueba de una diabólica maquinación en su contra. Solamente puede estar seguro teniendo él todas las riendas del mando en sus manos.

Y lo anterior puede ayudar a definir dos leyes del poder político:

1. La política, por el poder que significa sobre la vida de los demás, atrae más que proporcionalmente a personalidades con tendencias de megalomanía y narcisismo.

2. Una vez en el poder, esas tendencias se agravan y producen paranoia, un miedo a perder el poder por complots secretos que abundan.


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[Actualización última: 2021-05]