Un producto del capitalismo

¿Qué es competencia económica? La definición de competencia económica —o concurrencia económica— tiene expresiones conocidas. Pero también malas interpretaciones y beneficios desconocidos.

12 minutos

Definiciones de competencia económica

En pocas palabras, se tiene una situación de competencia económica cuando existen varios oferentes de bienes entre los que el comprador puede seleccionar los que él considera son los más aptos para satisfacer sus necesidades y deseos.

Y los oferentes de esos bienes compiten entre sí para atraer a los compradores haciendo atractivos sus productos, ya sea por precio, calidad, variedad, disponibilidad o cualquier otro criterio valioso para el comprador.



Ella ha sido definida con claridad:

«En economía se dice que existe Competencia cuando diferentes firmas privadas concurren a un Mercado a ofrecer sus productos ante un conjunto de Consumidores que actúan independientemente, y que constituyen la Demanda». eco-finanzas.com

O también de esta manera:

«La competencia económica significa rivalidad entre empresas que participan en un mercado aplicando sus mejores estrategias de manera que pueden minimizar sus costos, maximizar sus ganancias y así mantenerse activas e innovadoras frente a otras empresas rivales». coparmex.org.mx

Cita: competencia

«La competencia es únicamente la ausencia de opresión».

— Frédéric Bastiat (1801-1850)

Las características de la competencia económica

Las características siguientes darán una mejor idea de qué es competencia económica, evitando interpretaciones incorrectas. Sus características muestran la diferencia entre la competencia económica y su opuesto, el monopolio.



1. Mercados libres

La competencia económica es un derivado natural y lógico de los mercados libres. Es decir, intercambios voluntarios entre personas. En este régimen, la competencia es simplemente el resultado natural de la ausencia de opresión y la acumulación de iniciativas de trabajo de las personas.

2. Derechos de propiedad

Ella presupone la existencia de derechos de propiedad personal sobre los bienes que se intercambian. Más un régimen legal que respete y apoye a ese derecho de propiedad privada. El libre mercado necesita un estado de derecho que funcione razonablemente bien y defienda las propiedades personales.

3. Especialización

Presupone también la existencia de división de trabajo o especialización de personas que producen ciertos bienes en cantidad tal que están dispuestas a intercambiarlos por bienes que ellas no producen pero necesitan.

4. Bienes sustituibles

La competencia económica requiere la existencia de dos o más oferentes de productos similares aunque no idénticos. Es decir, bienes que sean substituibles entre sí.

5. Estado de derecho

Necesita la existencia de un marco legal que respete el derecho de entrada de las personas a la producción de bienes que ellas decidan según su propia voluntad. Y también, la decisión de retirarse de esa producción si lo desean, administrando esa producción de manera libre.

6. Incentivos

La competencia económica tiene una justificación sólida en su principal consecuencia: la creación de incentivos en los productores para reducir precios, elevar calidad, aumentar variedad y mejorar/desarrollar productos.



7. Poder de decisión

En un mercado libre, el poder final de decisión del intercambio se coloca en los compradores y la valoración que ellos hacen de los productos que desean.

Binh Long | small town market / 小城市场 / chợ thành phố nhỏ«Binh Long | small town market / 小城市场 / chợ thành phố nhỏ» by toehk is licensed under CC BY-SA 2.0

La libertad es la clave

El punto clave de la competencia económica se encuentra en la libertad de las personas para producir y vender lo que ellas deseen de la manera en la que prefieran.

Esto es lo que produce un número de «competidores» por la preferencia de los compradores. Como en los mercados populares o en los supermercados.

Esa preferencia es buscada por los productores de distintas maneras, siendo la competencia de precios la más obvia de ellas. Los productores más exitosos son aquellos que deciden dar el mayor valor percibido por los consumidores.

Cita; competencia económica

«La idea de imponer restricciones en una economía libre para asegurar la libertad de competencia es como romperle las piernas a un hombre para hacerle correr más rápido».

Morris R. Sayre

Discusión

La competencia por precio tiene ejemplos muy claros en las actividades de los supermercados y las ofertas que hacen reduciendo sus precios. La competencia puede ir más allá de precios bajos.

También puede existir competencia en aspectos que no son precios, como alta calidad a un precio mayor. O bien, productos nuevos, altamente innovadores, a precios variados. También, servicio y atención al comprador. Artículos de lujo y muy exclusivos y otros más.

¿Competencia perfecta?

La afirmación de que nunca podrá existir una situación de competencia perfecta —la que es cierta—, acostumbra llevar a una conclusión contraria a la lógica: recomendar la formación de un monopolio estatal como solución, o bien introducir medidas intervencionistas que corrijan fallas del mercado libre.



Para comprender la noción de competencia perfecta, debe acudirse a sus elementos:

  1. Todas las empresas producen productos idénticos.
  2. Ninguna de ellas puede controlar o manipular el mercado.
  3. No hay grandes diferencias de tamaño entre ellas y son de pequeño tamaño.
  4. Todos los compradores conocen todo acerca de esas empresas y sus productos.
  5. Existe total libertad de entrada y salida del mercado por parte de las empresas.

Todo el concepto es teórico —reuniendo una serie de características que tienen una nula probabilidad de tenerse conjuntamente en la realidad.

El punto es el de la inutilidad que tiene la crítica de que en la realidad nunca podrá tenerse una situación de competencia perfecta y de que, por esa razón, se justifica la intervención estatal en la economía, incluso un monopolio.

Es ridículo tomar una situación a todas luces imposible y por eso afirmar que que ya que ningún mercado libre puede ser perfecto, entonces el gobierno debe intervenir para alcanzar esa perfección —la que por supuesto, también es imposible. Tampoco existe el intervencionismo perfecto

Es teoría

Un modelo teórico de competencia económica perfecta es una simple ayuda para el razonamiento —para entender lo que tenderá a pasar en un mercado libre con competidores, o bien en un mercado sin competencia.

Eso tiene utilidad. Sirve para pronosticar que en un mercado libre, con varios competidores —incluso con dos solamente—, los precios tendrán una tendencia a reducirse. Y, lo contrario, cuando exista un solo productor, los precios tenderán a subir.

Se trata de ayudas mentales para comprender mejor al comportamiento económico —como cuando se entiende que si se reduce la cantidad disponible de un bien, su precio tenderá a subir; y viceversa.

No se trata de hacer una predicción exacta, sino de una tendencia general aunque pueda haber alguna excepción.

Una ayuda para razonar

Insisto en el punto: tomar como ayuda analítica a un modelo teórico que parte de una hipótesis irreal, como la de competencia perfecta, no invalida los resultados generales que de él puedan deducirse: como el efecto en precios de la competencia.

Resulta igual otro caso similar, el de la suposición de decisiones económicas racionales —una situación que también resulta de ayuda para obtener conclusiones sobre la conducta de las personas.

No significa suponer que en realidad las personas son capaces de los más refinados cálculos económicos, pero sí quiere decir que en lo general ellas tenderán a actuar racionalmente pero con posibilidades de errar.

Además, cabe la otra opción, la de si es más realista suponer que las personas actuarán siempre de manera tonta y absurda —lo que es aún más irreal.

Racionalidad perfecta

Es decir, criticar la hipótesis del homo economicus porque él no existe, es un esfuerzo sin provecho. Todos saben que no existe, incluso los economistas que en algún modelo se ayudan con esa suposición.

«No es necesario que exista un mercado totalmente libre para que los beneficios de la competencia se muestren empíricamente, ni el mundo fantástico de la competencia perfecta tiene que ser creado para sentir los beneficios de la competencia». Snowdon, Christopher. Selfishness, Greed and Capitalism. Institute of Economic Affairs, 2015

Los modelos económicos, como el de la competencia perfecta, permiten deducir hallazgos teóricos que pueden ser comprobados empíricamente más tarde —para comprobar después que, por ejemplo, una rebaja de precios en una tienda elevó la cantidad comprada.

Más aún, los modelos de comportamiento racional permiten detectar desviaciones de los pronósticos y, por eso, conocer las variables en las que la conducta se ve afectada por otras variables —lo que quiere decir que jamás se ha supuesto que las personas puedan hacer cálculos perfectos.

«… un modelo que presupone que la gente intenta seleccionar los mejores medios para lograr sus objetivos tienen más poder de predicción y explicación que cualquier otro». ibídem

Por tanto

Los modelos teóricos —irreales y utópicos— que se usan en Economía tienen utilidad por los hallazgos que permiten descubrir a pesar de su falta de realismo.

Criticar el modelo irreal porque es irreal es como criticar a un bolígrafo porque con él puede escribirse —y mucho menos puede justificarse la intervención estatal diciendo que es imposible que exista competencia perfecta. Tampoco existe el intervencionismo perfecto.

Cita: competencia

«Quien sea que asegure que la competencia económica representa a la «supervivencia de los más fuertes» en el sentido de la ley de la selva, provee la más clara evidencia posible de su falta de conocimiento de la Economía.

George Reisman

¿Y la competencia económica salvaje?

En esta parte hago algunas precisiones al respeto usando material de Mises (1881-1973): es común hacer equivalentes esos dos términos, ‘combate’ y ‘competencia económica’ . Lo que asocia a ambos con un «choque hostil de intereses incompatibles». 

La consecuencia es la inmediata asociación de ella con calificativos como ‘feroz’ y ‘salvaje’ y con metáforas relacionadas con la guerra y la violencia.

No son lo mismo

En su esencia, son diferentes. La competencia económica está sustentada en la búsqueda de éxito por medio del merecimiento, no muy distinto a lo que se tiene en una competencia deportiva (pero no en una guerra).

Se empieza a comprender que guerra y competencia no son lo mismo.

Competencia económica es resultado de la libertad

«Los competidores buscan la excelencia y la preeminencia dentro de un sistema de cooperación mutua». Es el buscar la preferencia del consumidor en un mercado libre por medio de mejores productos y servicios.

Aunque es cierto que en ocaciones frecuentes quienes compiten en un mercado abierto lo hacen con rencor y odio, llegando a realizar acciones condenables.

Esas acciones pueden castigarse sin anular el sistema total que está dirigido a satisfacer mejor las necesidades de las personas.

La propuesta superficial

La confusión entre combate y competencia económica ha causado proponer que la ella desaparezca. Y se establezca un sistema económico sin competencia, el de la planeación económica centralizada.

Esta propuesta fue examinada por F. Bastiat (1801-1850) hace ya tiempo concluyendo que es solamente posible si se anula la libertad de iniciativa, lo que significaría violar libertades. Además sin que con eso se garantizara la ausencia de competencia en otras partes, como en política.

Beneficios reales

La competencia económica tiene un beneficio creador, el de poder encontrar especialidades personales que beneficien a los demás: talento individual que se difunde en beneficio de quienes no poseen ese talento y que se realiza en medio de cooperación mutua.

Es un error «aplicar la terminología de la exterminación mutua a los problemas de la cooperación mutua» —las metáforas bélicas aplicadas a los mercados libres son solamente eso y seguramente muy desafortunadas cuando llevan a confundir a combate con competencia.

Aún así…

Tengo gran seguridad de que por mucho que se hagan esfuerzos para corregir esta confusión, poco se logrará. Se seguirá el uso de expresiones como «capitalismo manchesteriano», «competencia salvaje» y otros más.

Debe concluirse que guerra y competencia no son lo mismo y más aún, que si se pretende anular a la competencia se acabará con la libertad para usar los talentos propios y lograr prosperidad.

[El libro que usé es Human Action: A Treatise on Economics de Ludwig von Mises, al que pertenecen los entrecomillados.]

En resumen

La preferencia por el productor está sustentada en dar al comprador un bien que sea considerado por este último como algo que tiene un valor superior a la cantidad de dinero que tiene como precio.

Dada la subjetividad de esa valoración, los compradores pueden ser agrupados en segmentos entre los que los productores seleccionan sus objetivos.

Existe competencia económica cuando las personas tienen la libertad de entrar, administrar y salir de mercados para los que producen o dejan de producir bienes.

Esta es la clave de la libre competencia, el que no existan trabas artificiales de entrada, administración y salida, como prohibiciones legales y obstáculos gubernamentales. Si se impide la competencia se anula la libertad personal.

Esa libertad de entrada, administración y salida es lo que impide la formación de monopolios. Ellos solamente pueden existir cuando el gobierno impide la entrada, la administración y la salida libres.



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[Actualización última: 2021-04]