Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Bienestar de las Mayorías
Eduardo García Gaspar
22 marzo 2017
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es la idea del bienestar de la mayoría. La de la felicidad del mayor número. La del beneficio a los más posibles.

No es algo que suene mal, al contrario. Más aún, suele convertirse en argumento electoral y en políticas de gobierno.

Claro, el problema es que es algo indefinido. El bienestar de la mayoría es algo tan vago que llega a significar nada y justificar todo.

Que el gobierno sea el ejecutor responsable del beneficio mayoritario puede transformarse en, por ejemplo, un régimen totalitario que ha definido cuál es el beneficio público e implante su idea sin importar los medios. El fin loable aunque sujeto a discusión justificará los medios, todos ellos, incluso los más extremos.

Pero podría también, por ejemplo, dar cabida a un régimen liberal construido sobre el cimiento de que cada persona busque su bienestar en concordancia con sus fines y medios, con un gobierno mínimo que vigile el respeto a las libertades.

Eso es lo que producen ideas tan inútiles como la del bienestar del mayor número y su riesgo se percibe en cuanto se pone atención en el costo que se pagará por ese bienestar. Ese costo es siempre la pérdida de libertades cuando el gobierno es el responsable de alcanzar el bienestar mayoritario.

Hace tiempo leí un ejemplo que lleva eso al extremo. Suponga usted un caso de una sociedad con cien personas entre las que hay 51 que consideran que su mayor felicidad es golpear a otro. Si el gobierno se asigna la responsabilidad del bien mayoritario, tendrá que emitir una ley que permita golpear personas.

Esa ley hará feliz a la mayoría de su población, de eso no hay duda. ¿El costo? La pérdida de libertades de los 49 restantes. Suponga ahora que son 99 las personas a quienes agrada golpear a un tercero, el costo es la pérdida de libertades de solo uno.

¿Justifican esos números una ley que permita golpear a otros?

No exagero. Sustituya usted el golpear a otros con quitarles sus propiedades a ellos y el resultado es el mismo, una situación absurda sustentada en una idea sin contenido, el bienestar de las mayorías. Pero eso no importa para que ella sea usada:

«El bienestar de las mayorías debe estar por encima de cualquier interés particular: Enrique Peña Nieto» gob.mx

«[…] nos parece evidente que el tema central de cualquier propuesta política que persiga el bienestar de las mayorías sociales debe ser el Trabajo». eldiario.es

«[…] los desafíos que tienen por delante los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Argentina, Brasil y Bolivia, si están decididos a mantenerse en el poder para el bienestar de las mayorías latinoamericanas». eltelegrado.com.ec

Hasta aquí, me parece, la situación es clara. La frase «bienestar de las mayorías» es hueca y tiene utilidad múltiple para quien sea que la use para legitimar sus ideas, desde el régimen de Ortega en Nicaragua hasta el de Maduro en Venezuela, con otros ejemplos notables en China y la extinta URSS.

Examinemos esto un poco más.

Primero, las consecuencias de las acciones gubernamentales que se justifiquen en ese bienestar mayoritario, concretamente su costo. El precio pagado es la libertad disminuida o cancelada, pues el gobierno debe adjudicarse poderes adicionales extremos para implantar su idea del bienestar mayoritario.

Segundo, ya que cada persona tiene una propia idea de su bienestar individual, el gobernante no puede cumplir con millones de deseos personales y tiene que acudir a una definición unitalla de bienestar que aplicará a todos. El gobernante obligará a todos a aceptar lo que él cree que es el bienestar mayoritario.

Cito ahora a Agatha Christie en uno de los casos de H. Poirot, cuando describe a un gobernante:

«… y se veía también que había perdido la costumbre de explicar las cosas sencillamente. Las palabras se habían convertido para él en un medio que le servía para oscurecer los hechos…, no para aclararlos. Era un entusiasta de la frase conveniente; es decir, de la frase que suena bien al oído y carece por completo de significado» Los Establos de Augías

Eso es exactamente lo que describe a la frase «bienestar de las mayorías».

Tiene esa aura maravillosa que evoca las más dulces tonalidades para el oído y embelesa a cualquiera que la escuche, impidiéndole emitir juicio alguno que la ponga en tela de juicio.

¿Quién es el atrevido que quiere hablar de realidades cuando esa frase es tan bella?

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