Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Olvidando el Plazo Largo
Eduardo García Gaspar
5 abril 2017
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es una cuestión de plazos. El corto contra el largo. Un asunto que tiene una ilustración extrema en un análisis de sillón. Así que vaya, sírvase una copa y siéntese en un sillón cómodo.

Piense usted que hace unos minutos se ha anunciado el fin del mundo. Un asteroide gigantesco chocará contra la tierra en tres días. No hay manera de pararlo. Las posibilidades de sobrevivir el evento son mínimas. Los expertos calculan que el 98.97% de la población morirá ese día y en los inmediatos siguientes.

Ahora piense en las consecuencias de ese anuncio en las personas, incluyéndolo a usted mismo. Seguramente, las personas dejarán de trabajar. Ya no tiene caso. Como tampoco lo tiene el pagar la hipoteca, ni la tarjeta de crédito, ni la renta. ¿Para qué ir a clases?

Piense usted en esas consecuencias y encontrará más. Seguramente aumenten los delitos y los robos y los actos violentos. Ahora el paso siguiente es más interesante. ¿Cuál es la razón de todos esos cambios radicales de conductas?

Me refiero a la causa de fondo. Es algo que puede perderse de vista. Es la pérdida del sentido de largo plazo. Sin el sentido que da el largo plazo, el plazo corto domina totalmente. Para ser como es, razonablemente estable, el corto plazo necesita del largo plazo. Si este último desaparece, el plazo corto se desestabiliza.

Ahora, siga sentado y tome otro trago. Imagine que acaban de anunciar que el asteroide ha sido destruido y que la vida en la Tierra continuará como hasta ahora, lo que es de consuelo para todos a pesar de la baja calidad de los gobernantes. El plazo corto vuelve a estabilizarse.

El anterior es un juego de especulación, un análisis de sillón para poder imaginar lo que sucedería en una situación radicalmente extrema. Nos sirve para pensar en lo que podría suceder en caso de perder el sentido del largo plazo. Y ya sabemos que eso tiene consecuencias severas.

¿Hemos perdido el sentido del largo plazo y hasta qué punto?

J. Ortega y Gasset (1883-1955) argumentaría que sí, por ejemplo. Las personas de estos tiempos no tienen ya el sentido de asociación entre esfuerzo y progreso, creyendo que la prosperidad es algo no creado a lo que se tiene derecho sin necesidad de producirlo.

Es buena forma de explicarlo: la pérdida del sentido de causa-efecto entre esfuerzo ahora y mejor vida tiempo después. Como una redefinición de la mejor vida ahora desasociada de trabajo anterior. Como creer que hoy se tiene una cuenta de ahorros sustancial sin necesidad de haber hecho depósitos desde tiempo atrás.

Tengo la impresión de que el sentido del largo plazo se está perdiendo, que en algunos casos se ha perdido totalmente. ¿Evidencias?

Tenemos el caso de la inflación de derechos y reclamos olvidando las obligaciones. La distorsión que sufre la libertad cuando se hace de lado a la responsabilidad. La obsesión con la autoestima por encima del esfuerzo. El abandono del sentido de culpa y arrepentimiento. Esto tiene una manifestación muy concreta.

Esa manifestación es el estado de bienestar, el que desnudo, es un incentivo a vivir en el corto plazo creyendo que el gobierno solucionará problemas futuros a cero costo. Son las políticas redistributivas que fomentan el beneficio de este momento sin considerar que lo que reparten ha sido creado en el pasado, por quienes no han perdido la idea del plazo largo.

Para muchos no hay necesidad de que un asteroide choque con la tierra en tres días, pues ya actúan como si eso sucediera. Un problema que tiene consecuencias porque lo que ahora se hace es lo que dará resultados en el futuro, a plazo largo. Y surge un problema se supervivencia.

«[…] el asunto inevitable de si una sociedad democrática puede florecer, o incluso sobrevivir, en ausencia de limitaciones internas que antes daban soporte a la ética del trabajo y desalentaban a la autoindulgencia». Christopher Lasch, The Revolt of the Elites and the Betrayal of Democracy.

Si el presente está cimentado en los resultados de conductas pasadas con resultados futuros de largo plazo, eso significa que el presente próspero que vivimos no ha sido creado realmente por nosotros, sino por quienes nos han precedido.

Eso es lo que plantea la pregunta. ¿Qué futuro tendrán aquellos que nos sigan si nuestras conductas ahora mismo no tienen buenos resultados en el plazo largo? Un futuro no muy diferente al de un asteroide que hoy no destruimos y que caerá dentro de muchos años.

Y ahora, para rabia de muchos, creo, apunto otra causa de la pérdida del sentido del largo plazo: la secularización, el abandono de la religión. Pocas cosas tan efectivas como la religión para hacernos pensar en la consecuencias futuras de nuestras acciones. Abandone usted esa fuerza religiosa y tenderá a preocuparse por el placer del corto plazo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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