Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Riesgos Del Gasto Público
Leonardo Girondella Mora
19 abril 2017
Sección: GOBERNANTES, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Las obras públicas, de gobierno, que pueden percibirse con facilidad —y que sirven de oportunidad para propaganda política— contienen un fondo que examino en lo que sigue.

Primero, expongo el elemento de la percepción primaria lo que puede observarse con extrema facilidad

«El presidente Rafael Correa inauguró este mediodía el hospital del Guasmo Sur, luego de recorrer sus instalaciones y hablar sobre la inversión en salud que realizó en los diez años de su gestión». eluniverso.com

«El Gobernador Constitucional Silvano Aureoles Conejo, realizó una gira de trabajo por este municipio de la Ciénaga de Chapala, donde inauguró obras de alto impacto social, entre ellas el camino El Platanal-El Varal, obra que representaba una añeja demanda de la población y que tuvo una inversión histórica de casi 24 millones de pesos ejecutados por la Junta de Caminos del estado». el-independiente.com.mx

El contenido de este componente político es transparente: el gobernante se adjudica el mérito de una obra que explica como un beneficio a la comunidad —y lo hace en ceremonias que son difundidas como acciones propias que le hacen merecedor de aprobación general.

Menos claro, pero real, es la suposición de que el ciudadano privado no hubiera realizado esa obra —porque es el gobierno quien se preocupa realmente por la gente, no la persona privada.

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Segundo, hay en lo anterior un componente engañoso por una razón que se entenderá una vez aclarada: la obra de gobierno, la que sea que inaugure, ha sido en realidad construida con capital privado —con recursos obtenidos de los ciudadanos.

Ellos son los que han hecho posible el edificio, la escuela, el hospital, la carretera —ellos han cubierto los costos con dinero propio que la autoridad les quitó de sus bolsillos por medio de impuestos.

Esta es una realidad que pone al gobernante en una posición de mucha menos importancia —no podrá justificarse como el benefactor que desea proyectar en su imagen pública.

No pagó él de sus ingresos la obra, otros fueron los que la financiaron y pagaron —una buena cantidad de ciudadanos no identificados que él ignora indebidamente.

Sería un acto de humildad bienvenido el que el gobernante lo reconociera.

También, en realidad, el gobernante está en una situación en la que solo puede ser merecedor de elogio por haber cuidado honestamente los recursos aportados por otros —su único mérito consistiría en realizar un gasto necesario, eficiente y honrado.

La realidad parece ser la opuesta:

«En España el despilfarro carga sobre sus espaldas inversiones en proyectos fraudulentos que alcanzan cifras de hasta 2.900 millones de euros. Hospitales cerrados durante años, líneas de cercanías desiertas, aeropuertos con cifras irrisorias de pasajeros al día o puertos sin barcos son algunos de los proyectos absurdos que se han impulsado de manera que el dinero público ha quedado prácticamente ‘a fondo perdido’». lainformación.com

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El gobernante, de acuerdo con lo anterior, tiene una posición riesgosa en su naturaleza misma —riesgos tangibles que ocasionan descuido en el uso de los recursos tomados del bolsillo del ciudadano.

• El gobernante utiliza recursos que son de terceros —los que no siendo resultados de sus esfuerzos y trabajos tenderán a ser usados con descuido.

• El gobernante gasta esos recurso de terceros en obras destinadas a otros, no a él —las que por esa razón serán realizadas con menos atención que las que él haría para su propio uso.

Estos dos puntos han sido apuntados por Milton Friedman — y colocan al gobernante en un tipo de gasto particular: recursos de terceros en obras para terceros, donde existe un incentivo escaso para buscar calidad de gasto.

• El gobernante también está en una situación de oportunidad para usar esos recursos con una motivación personal, la de buscar su propio beneficio en la trayectoria política y modo de vida.

«Durante la semana pasada, se reportó en los medios que los diputados federales elevaron sus salarios en 18 mil pesos mensuales adicionales, para llegar a más de 148 mil mensuales […]» asuntoscapitales.com

En México, en 1997, los partidos políticos recibieron 2,111,493,862, y en 2017 recibirán 4,059,213,905 pesos.

También, el gobernante está en la posición de realizar obras que le den un máximo beneficio de imagen personal y que, al mismo tiempo, tengan un escaso beneficio público.

«Más de 5 millones de dólares en gigantescos polideportivos, otros 20 millones de dólares en inservibles aeropuertos, 30 millones de dólares en inconclusos caminos, son algunas de las muestras del derroche del dinero público por los administradores del Estado». abc.com.py

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Lo anterior sirve para colocar una luz roja en los gastos de gobierno y evitar el pensamiento optimista de suponer que ese gasto público sea percibido como beneficioso por definición.

Y, como un consejo práctico y sensato, el reducir la cantidad de dinero que por medio de los impuestos recibe el gobernante.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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