Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Trump y Libre Comercio
Leonardo Girondella Mora
24 enero 2017
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


La situación que liga a D. Trump con el libre comercio puede muy bien ser descrita como una entre un gángster que vende protección y empresas que toman decisiones de inversión —en la que abundan amenazas de castigos y recompensas por lealtad.

En eso hay varios elementos que trato a continuación:

• Su origen es una confusión común, el creer que existe un déficit y un superávit comercial que permita calificar al efecto total del libre comercio como positivo o negativo —esto es una ficción contable, como se ha explicado en otra parte.

Muy bien puede argumentarse lo opuesto, que el país que «gana» es quien más importa porque obtiene productos mejores y de menor precio.

Este error considerable se mantiene porque es la justificación central de los enemigos del libre comercio —y es la manera en la que la gente común entiende al comercio libre, como una suma-cero.

• Las empresas toman decisiones de inversión persiguiendo tener más ganancias o mantener las presentes —lo que solo pueden hacer ofreciendo productos competitivos en precio y calidad.

Y esas decisiones son influidas por cuestiones de costos y regulaciones, las que pueden orientarlas a ser hechas fuera de sus fronteras —como precio menor de mano de obra, o de costo de materias, o de regulaciones, o de impuestos, o de lo que sea.

Es decir, las decisiones de inversión empresarial para el libre comercio son una competencia entre países para seleccionar entre ellos el que mejores condiciones combinadas presenta para la inversión.

• Considerar eso es vital para entender la posición opuesta al comercio libre de Trump, pero también de cualquiera otro.

Me refiero a lo que Walter E. Williams señala:

«Uno de los efectos poco valorados del libre comercio es que ayuda a revelar el costo de las políticas nacionales».

Si en un país cualquiera existe una tasa impositiva más alta que en otro, es posible que la diferencia llegue a un nivel en el que algunas empresas prefieran invertir en el país con menores impuestos —o en el que las regulaciones sean menos onerosas, o la mano de obra menos cara…

Dentro de un país, su gobierno puede hacer recaer en las empresas las cargas impositivas que quiera, o los sindicatos pueden hacerles pagar más —pero sus jurisdicciones no tienen vigor en otras naciones y eso es lo que, afortunadamente, pone en competencia a los gobiernos para facilitar la inversión.

• Los productos producidos en un país incluyen los costos de las políticas nacionales —por ejemplo, el costo que significaba la idea de F. Holland de un impuesto del 75% a los ingresos mayores a un millón de euros.

Leyes complicadas, regulaciones numerosas, gastos legales de apertura y cierre, demandas sindicales, disposiciones laborales, costo de mano de obra, impuestos federales y locales —todo eso está dentro del costo de producción de los bienes y lo paga el consumidor.

El comercio libre abre públicamente ese costo y que no es algo que a los gobiernos agrade —lo que les hace usar engañosamente al déficit comercial, pero también a la exportación de empleo.

• El problema puede verse entonces: los candidatos a gobiernos explotan el mito del déficit comercial con tonos nacionalistas que les hacen ganar popularidad y también, el argumento de la exportación de empleos que deberían permanecer o crearse en el país.

En consecuencia, las acciones de ese gobernante, son las obvias y de dos tipos.

(1) La amenaza gubernamental privada o pública y que es muy visible en D. Trump:

«En un nueva presión de Donald Trump contras [sic] la industria automotriz, el presidente electo de Estados Unidos advirtió que impondrá un impuesto fronterizo de 35% a los autos que la compañía alemana BMW planee construir en una nueva planta en México y exportar al mercado norteamericano». infobae.com

(2) La reducción del costo del país en la inversión por medio de incentivos:

«El miércoles en la tarde la compañía [Carrier] publicó un comunicado en su página web en el explica que “los incentivos ofrecidos por el estado” de Indiana fueron “una consideración importante” en su decisión de quedarse en el país». univision.com

Obviamente, las empresas valoran los beneficios de los incentivos en cada lugar alternativo —y en esos casos, las empresas recibieron contraofertas de inversión (sin menospreciar a la amenaza presidencial).

&&&&&

Ha sido mi intención utilizar el ejemplo más reciente de intervención estatal en contra de la libertad económica, el caso de D. Trump y cómo se muestra de nuevo lo que está detrás de ese intervencionismo: el engaño de la balanza comercial, pero sobre todo la incómoda revelación de la verdad del costo del gobierno en la producción.

Buscando opciones de inversión en distintos lugares, las empresas sin quererlo abren los costos gubernamentales ocultos de hacer negocios en el país y, en el caso de las empresas estadounidenses con inversiones extrajeras, eso muestra el costo de hacer negocio en EEUU.

El gangsterismo de Trump, sus amenazas de impuestos (inconstitucionales) y los incentivos ofrecidos, son ejemplos reales de un intervencionismo que muchos otros desean implantar.

Addendum

Véase «International Trade Thuggery» de de Walter E. Williams, de donde tomé ideas e hice una cita.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Facebook
Extras