Estados fallidos ¿qué son?

La definición de «estado fallido» es —como casi todo concepto político— un tema sujeto a discusiones no siempre productivas.

El concepto de estado fallido, sin embargo, puede comprenderse razonablemente por medio de los elementos que lo definen:

• Se aplica a situaciones políticas específicas a una nación, siendo por tanto, un concepto de referencia nacional y concreta de un Estado soberano.

• Estado fallido se usa genéricamente como una situación que describe el fracaso palpable y notorio de un Estado soberano —un caso de desplome y colapso posible de demostrar con amplitud.

• Hace referencia a un fracaso específico de gobierno —es decir, de imposibilidad de cumplimiento de las responsabilidades gubernamentales esenciales: mantener un estado de derecho, conservar el imperio de la ley. Una situación extrema de ingobernabilidad.

• Un elemento concreto del estado fallido es la existencia de numerosas zonas geográficas en las que no existe siquiera el mínimo de presencia gubernamental —y que se encuentran en manos de «autoridades» que han tomado el poder por la fuerza y forman regímenes sin ley ni orden dominando su zona.

• Un estado fallido muestra un escenario de conflicto y lucha violenta entre el gobierno y las «autoridades» de zona, disputándose el poder —y en el que no existe el estado de derecho. Las acciones del poder se ejercen arbitrariamente.

• Los ciudadanos comunes suelen formar movimientos migratorios considerables, especialmente hacia las naciones cercanas en las que no existe ese desorden y caos,

• Dentro de un estado fallido, los estándares de vida descienden notablemente —existiendo escasez de bienes y servicios, incluso de primera necesidad; y los servicios públicos son apenas existentes o nulos.

• Los casos de estados fallidos muestran agotamiento y debilitamiento de la autoridad política, un gobierno sin mando en su territorio nacional —posible de ser ligado a situaciones de guerra civil y una violencia generalizada.

• La situación de un estado fallido es precaria, ya que no se cuenta con la estabilidad política necesaria para la producción, inversión, venta y distribución de bienes y servicios —lo que suele dar lugar a mercados negros y criminalidad agobiante, incluyendo casos severos de corrupción política.

• Un estado fallido, en resumen, es la inexistencia de un gobierno que gobierne y logre mantener el orden dentro de su territorio —una situación que admite grados y, por eso, resulta difícil de especificar con facilidad.

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Los elementos anteriores proveen una lista razonable de los rasgos de un estado fallido y muestran, además, la dificultad para lograr una definición precisa que pueda ser comúnmente aceptada.

La expresión es usada en ocasiones de manera descuidada e ignorante —sin respetar la idea de que es un concepto extremo y grave que no puede aplicarse a gobiernos que han tenido desempeños pobres.

Se trata de un concepto que trata de mostrar situaciones nacionales en las que existen fracasos nacionales severos y simutáneos en áreas:

Políticas, como la carencia de autoridad legitima, la falta de servicios públicos y la inexistencia de un estado de derecho —lo que crea un escenario de degradación general nacional del imperio de la ley y el estado de derecho.

Económicas, como el colapso de la actividades productivas, la caída de la inversión, el surgimiento de mercados negros y la emigración masiva.

Sociales, como la carencia de seguridad y servicios judiciales, la violencia diaria y la fragmentación social en elites que disputan el poder sin límites —con la usual presencia de grupos delictivos organizados.

El lector puede examinar los casos concretos de estados fallidos, como Zimbabue, Sudán, Somalia, Haití y otros, para tener idea más exacta de qué es un estado fallido.

Un mapa permite ver país por país, mostrando una concentración de estados fallidos en África y Oriente, como Siria y Afganistán.

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