La victoria del incapaz

Es la fuerte permanencia de la inexactitud. La terquedad de las impresiones simples que parecen construidas a prueba de todo.

Reaparecen cuando todos creían que habían sido erradicadas.

No hace mucho, una persona habló de la Inquisición. Lo hizo como un experto que emitía juicios inapelables que condenaban universalmente y para todos los tiempos al Catolicismo.

Torturas sin fin, hogueras humanas por decenas de miles, represión cruel, imposición religiosa… Fue una letanía de acusaciones, las usuales. Cuando alguien le dijo que no era para tanto, se indignó y lo acuso de fundamentalista religioso (esa etiqueta de tanta espectacularidad inmediata).

La verdad es que eso de la Inquisición no es para tanto. No es que haya sido algo bueno, sino que ahora se sabe más.

«Por ejemplo, ahora se reconoce que la Inquisición española fue un instrumento de control ideológico mucho menos represivo de lo que hasta ahora se había pensado, y que la tortura y la pena de muerte rara vez se aplicaron, casi exclusivamente durante las dos primeras décadas de su existencia. En comparación, otros países europeos, incluidos Inglaterra, Francia y Alemania, siguieron quemando a los herejes hasta bien entrado el siglo XVII». Helen Rawlings. The Spanish Inquisition (Historical Association Studies) (Kindle Locations 94-97). Kindle Edition. Mi traducción.

Un poco más de información. La Inquisición se estableció en Castilla, en 1479 y se cerró en España en 1834. Isabel I la abrió e Isabel II la cerró. Y no estaba bajo el dominio del Papa, sino de la corona en España. Existió también en Italia, Francia y Bohemia.

Y esto es lo que me lleva al Efecto Dunning-Kruger, según el que

«[…] los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real». es.wikipedia.org

Para ponerlo de manera que sea más memorable: la ignorancia produce mayor confianza en las opiniones propias que la confianza que produce el conocimiento real. Y esto es lo que produce ciertas consecuencias:

1. Las personas que desconocen totalmente un tema tienden a emitir opiniones fuertes y contundentes. Están seguras de su superioridad frente a otros que saben realmente más que ellas

2. Las personas que desconocen totalmente un tema no admiten las opiniones de quienes sí conocen del tema. Sintiéndose superiores rechazan las opiniones de aquellos que ven como inferiores.

3. Las personas realmente preparadas y conocedoras no tienen tanta confianza en sí mismas como las inhábiles e impreparadas.

Ahora, usted está en posición de detectar a esas personas descritas por el Efecto Dunning-Kruger. Puede encontrar a presidentes que no saben de Economía pero toman decisiones de libre comercio, de precios de garantía, de subsidios y de tantas otras cosas.

Finalmente, la conclusión: la seguridad absoluta que el incompetente tiene en sus opiniones tiene mayor probabilidad de prevalecer por encina de las opiniones razonadas del competente y conocedor. Esas seguridad absoluta produce más adeptos que la seguridad razonable.

Y una cosa más…

Puede usted conocer más acerca de ese efecto en «El efecto Dunning-Kruger: La paradoja del incompetente».

Y un dato interesante acerca de la Inquisición:

«[…] 2 per cent of victims of the Aragonese tribunals were condemned to death in person as compared to 1.6 per cent in Castile between 1540 and 1700. Most of these deaths occurred at the height of its activity between 1570 and 1625». Helen Rawlings. The Spanish Inquisition (Historical Association Studies) (Kindle Locations 212-213). Kindle Edition.

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