Monopolio de verdad económica

La superioridad de un sistema económico sobre otro puede ser examinada mostrando los resultados de cada uno para crear mejores estándares de vida —pero también de manera indirecta, que es lo que pretendo hacer en lo siguiente.

&&&&&

Primero, la necesidad de discusión y controversia para el avance del conocimiento y la ciencia —es decir, el descubrir verdades acerca de las que se desarrolle consenso y aceptación necesita argumentar, argüir, retar, refutar, impugnar.

Esta función general de refutar es necesaria para poder mejorar el conocimiento y la ciencia. No podría existir avance científico sin la competencia entre ideas que contienden entre sí.

La noción de un monopolio de la verdad científica dominada por una teoría que descarta a puntos de vista que la ponen en tela de juicio produciría un estancamiento, el cese de avances del conocimiento.

Segundo, la discusión, controversia y competencia entre opiniones y teorías —que permite avances del conocimiento— tiene su origen en la realidad de aportaciones personales.

Las ideas, puntos de vista, innovaciones, mejoras, críticas y juicios son propias y particulares de cada persona —y de ellos nace la discusión, la controversia y la competencia que produce avances.

Si se retiran, anulan u obstaculizan esas aportaciones que son sin remedio personales, se produce estancamiento —se hacen imposible la mejora y el avance.

Tercero, lo anterior puede extrapolarse sólidamente al caso de la planeación central de la economía.

La planeación central de la economía presupone que quien la realiza tiene un monopolio de conocimiento económico que es verdad incuestionable —y que niega la necesidad de aportaciones personales a la competencia de ideas en la economía.

El libre mercado presupone lo contrario, que las personas tienen todas el potencial al menos de hacer contribuciones que permitan avances y mejoras —negando que alguien pueda tener el conocimiento total y suficiente como para creer que no hay necesidad de las aportaciones de otros.

&&&&&

Lo que he hecho es igualar a la planeación central de la economía con la existencia de un monopolio estatal de la ciencia, o del arte, o de la literatura, o de la música —lo que evitaría las aportaciones de otros a esos campos.

«El hallazgo de 1.500 obras de pintores como Picasso, Nolde o Matisse arrumbadas en la casa de un anciano […] las piezas robadas en los años treinta por los nazis o confiscadas tras haber quedado marcadas como ‘arte degenerado’» public.es

Ese y otros ejemplos de monopolio estatal de la verdad son muestras de lo que es esencialmente la planeación económica central: un monopolio estatal que censura y prohibe las aportaciones libres personales de otros que en una competencia permiten avances y mejoras.

Si es frecuente y razonable que se proteste en contra de censura literaria, es algo contradictorio que no se rechace por igual a la censura económica. Impedir las aportaciones literarias o musicales resulta igual de indignante que hacer lo mismo con las aportaciones económicas de otros.

Este mismo principio de censura económica por medio de un monopolio de verdad económica es aplicable a otras áreas adicionales —como la de la educación a cargo del estado.

La prohibición soviética de Doctor Zhivago, Robinson Crusoe y otros más , es otra muestra de esos monopolios de la verdad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *