La definición de gobierno y el problema de cómo gobernar personas. El problema de poner atención en la definición de gobierno olvidando que en realidad se trata de personas gobernándose a sí mismas.

Tiempo de lectura estimado: 7 minutos

Introducción

Un asunto complejo que debe iniciar con algunas definiciones. Comencemos con la de ‘gobierno’. La idea es simple:

«Órgano superior del poder ejecutivo de un Estado o de una comunidad política, constituido por el presidente y los ministros o consejeros». dle.rae.es

El poder máximo que dirige a un país o comunidad. Esto es dirigir, controlar y administrar. Es lo que está contenido en la definición de gobierno:

«El Gobierno (del griego: κυβερνέιν kybernéin ‘pilotar un barco’ también ‘dirigir, gobernar’) es el principal pilar del Estado; la autoridad que dirige, controla y administra sus instituciones, la cual consiste en la conducción política general o ejercicio del poder ejecutivo del Estado». es.wikipedia.org

O, más brevemente:

«El gobierno es, normalmente, la autoridad que dirige, controla y administra las instituciones del Estado el cual consiste en la conducción política general o ejercicio del poder del Estado». educalingo.com

La función de gobernar

No hace falta ir más allá de lo anterior para entender qué es un gobierno.

Examinando los sinónimos de gobernar podrá comprenderse la idea general: mandar, dirigir, administrar, regir, conducir, guiar, manejar, presidir a una comunidad entera.

Un gobierno, por tanto, es una autoridad dentro de una comunidad, la de mayor poder que existe dentro de ella. Esto plantea la necesidad de atender al otro elemento de esa definición, es decir, a la comunidad gobernada.

Examinando este elemento es la manera de plantear el tema central, ¿cómo gobernar a personas?  Porque eso es lo que en realidad hace un gobierno. No gobierna a una comunidad realmente, ni a una sociedad. Gobierna a las personas que forman esa sociedad o comunidad.

¿Cómo gobernar a personas?

Poner demasiada atención en la definición de gobierno hace olvidar la otra parte, la del sujeto gobernado.

Y si este sujeto es descrito impersonalmente con términos como ‘sociedad’, ‘comunidad’, ‘nación, ‘país’ o similares ello causará problemas.



Los problemas de olvidar que todas esas entidades colectivas son en la realidad grupos de personas. Los gobiernos no gobiernan sociedades realmente, ellos gobiernan personas. El gran asunto, por tanto, es el cómo gobernar personas, lo que lleva a tener que comprender ese concepto.

La idea de personas

Entender el concepto de persona es verla con atributos que en conjunto la definen:

  • naturaleza humana
  • singularidad o individualidad única e irrepetible
  • capacidad de raciocinio
  • naturaleza libre
  • conciencia
  • imperfección

Multitud // Crowd«Multitud // Crowd» by Guzmán Lozano is licensed under CC BY 2.0

🔎 ¿Cómo las personas pueden gobernarse a sí mismas?

Pueden tenerse las más refinadas definiciones de gobierno, que ello de poco servirá si no se incluye allí el punto medular.

Decir que un gobierno es la autoridad máxima que dirige a una comunidad o sociedad pasa por encima del real problema de un gobierno, que es el de cómo gobernar a personas.

Lo que en realidad significa examinar el asunto de cómo las personas pueden gobernarse a sí mismas. Un asunto que se olvida con frecuencia y que ignora la realidad innegable de que los gobernantes son también eso, personas.

O mejor expresado, el centro de la naturaleza de un gobierno es cómo personas imperfectas pueden gobernar a personas también imperfectas.



La imperfección humana

Es parte de la persona el ser imperfecta, esto es decir que ellas (1) pueden equivocarse en sus decisiones y (2) pueden cometer acciones malas o reprobables.

No existe posibilidad alguna de tener un gobierno exento de imperfecciones, es decir, equivocaciones y acciones malas.

Por tanto, la imperfección humana muestra el drama que existe en el cómo gobernar a personas: personas imperfectas gobernando a personas imperfectas.

El olvido de esta realidad es lo que suele ocasionar las mayores tragedias de la política. Suponer que los gobiernos puedan estar cercanos a la perfección es un error colosal de la política.



El centro de las dificultades de todo gobierno es, por tanto, el de cómo puede confiarse a personas imperfectas la autoridad y el poder de gobernar a otras personas igualmente imperfectas.

Las soluciones

Esas dificultades no tiene soluciones absolutas que las hagan desaparecer, pero sí tienen remedios que aminoren los defectos que produce la inevitable imperfección de los gobernantes y gobernados.

Realismo escéptico

Es la aceptación de que inevitablemente todo gobierno está formado por personas imperfectas que tomarán decisiones imperfectas. Ningún gobierno, en ninguna parte, en momento alguno, puede ser perfecto.

Todo gobierno, siempre y sin excepción está sujeto a cometer equivocaciones y realizar actos reprobables. Todo lo que puede ambicionarse es que esa imperfección sea mantenida a mínimos razonables.

Por eso se ha desarrollado la noción de gobernanza, que es la determinación de la calidad de quiénes gobiernan y cómo lo hacen.

Más aún, se vuelven imposibles los regímenes propuestos con frecuencia que prometen sociedades perfectas condicionadas a implantar las decisiones de un gobierno.

Si los gobernantes son imperfectos y las personas también, la conclusión es obligada, ninguna sociedad podrá ser perfecta jamás.



El cómo gobernar a personas debe aceptar esa realidad y mostrar sospecha ante lo que R. Scruton llamó optimismo sin escrúpulos.

División del poder

Esta es una solución práctica al problema de cómo gobernar personas imperfectas con autoridades imperfectas. Se conoce como división del poder político y del poder en general en una sociedad. La vieja y sabia idea de Montesquieu.



Nunca, jamas, es conveniente que los gobernantes concentren gran poder. La historia una y otra vez ha mostrado que todo poder tienden a ser abusado y que ese abuso aumenta con la cantidad de poder que se tiene.  Peor aún, el poder tiende a embrutecer.

La noción de república y ley

Este es un freno a la exageración y abuso del concepto de democracia, que puede con facilidad entenderse como la voluntad sin condiciones de la mayoría.

Este exceso democrático, entendido como votación mayoritaria, es un riesgo de dictadura y pérdida de las libertades de las personas.

Aplicar la idea de república es una manera de imponer límites a la democracia y hacer entender que esta tiene requisitos y condiciones que permitirán a personas gobernar a otras personas, todas imperfectas.



Otra manera de permitir que las personas se gobiernen a sí mismas es la idea del imperio de la ley, eso que se conoce como estado de derecho. Donde se aplican conceptos como el constitucionalismo.

En resumen, ¿cómo gobernar a personas?

Comprendiendo que cualquier definición de gobierno que se ofrezca, ella debe contener un principio precautorio considerable: ningún gobierno podrá jamás ser perfecto.

Todo gobierno es en realidad un gobierno de personas imperfectas que se gobiernan entre sí. Solamente pensando así puede resolverse el problema de cómo gobernar a personas.

Y todo con una condición inapelable: entre ellas deben respetarse sus libertades.


Otros lectores también leyeron…

[Actualización última: 2021-05]