El significado correcto del derecho al trabajo, una idea con buenas intenciones pero de interpretación engañosa. Dos formas de interpretarlo que llevan, cada una, a regímenes muy diferentes.

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Derecho al trabajo: dos significados

El problema central de los derechos está bien ilustrado en el significado doble que tiene el derecho al trabajo. Una dificultad que es sustancial como se verá y que está contenida en las ideas de libertad negativa y positiva.

Significado de trabajo como libertad

Entendido de esta manera, adquiere un significado que llama a respetar la libertad personal de trabajar en lo que la persona desee. Y, sobre todo, implica la obligación del resto de no impedir que ella lo haga.

Por ejemplo, si alguien quiere abrir un negocio, como un restaurante o una fábrica de jabones, ella tiene el derecho a hacerlo sin que el resto se lo impida. Igual que quien quiere buscar un empleo de cualquier tipo tiene la libertad de contratarse con quien llegue a un acuerdo voluntario.

Significado de trabajo como reclamo

Cuando el derecho al trabajo se entiende como un reclamo de empleo, su significado cambia totalmente. Esta transformación muestra el problema general que tienen los reclamos que por malabares legales se transforman en derechos.

Los papeles de las personas se transforman. La persona A, quien quiere ejercer su derecho al trabajo, debe acudir a otra persona B, a quien obliga a darle empleo. Esto beneficia a A pero lastima a B, lo que altera el principio de igualdad universal de derechos.

La diferencia de significados

Entonces, se tiene en el «derecho al trabajo», una expresión equívoca, o sea, una con posibilidad de entenderse de diferentes maneras. Explicada con mayor detalle, la definición de equívoco:

«La Antanaclasis, Atanaclasis o Equívoco es una figura retórica que consiste en hacer uso del valor polisémico de algunas palabras». retoricas.com

Es lo que sucede con palabras como ‘presa’, ‘cara’, ‘sal’, ‘lista’ y otras más que tienen diferentes significados, que es lo que le sucede a ‘derecho al trabajo».

Puede interpretarse como libertad personal para trabajar pero también como el reclamo que obliga a otro a dar trabajo a otro.

Cita

«Hablar de derechos donde el tema es únicamente de meras aspiraciones que nada más un sistema voluntario puede satisfacer, no solo desvía la atención de lo que son los determinantes efectivos de la riqueza que deseamos para todos, sino que también rebaja la palabra ‘derechos’, cuyo significado estricto es muy importante de preservar si queremos vivir en una sociedad libre».

F. Hayek

¿Cuál es el significado correcto del derecho al trabajo?

La confusión tiene una vía de solución en la siguiente idea:

«Nadie tiene el derecho a un cierto estado de cosas a menos que sea el deber de otro el procurarlo». The Essence of Hayek

La idea en su base es una de justicia. ¿Es o no justo que caiga en otros la obligación de dar a alguien un empleo? Resulta un caso sin sentido el que A vaya ante un tribunal para exigir que B le provea con un empleo que este último puede o no tener disponible.

Nadie en realidad tiene la obligación de proveer a otro con cierta condición, como un empleo, la que quizá ni siquiera pueda otorgar. Un criterio que ayuda a diferenciar entre derechos reales y pseudo derechos.

Un método de solución

Los reclamos convertidos en derechos pueden detectarse examinando si ellos tienen sentido en una demanda legal individual, como la de A demandando a B por no contratarlo como chef en su restaurante.

En cambio, tendría mucho sentido el que A demandara a B porque este último le ha impedido abrir su nuevo negocio rompiendo los cristales de sus aparadores.

El equívoco puede solucionarse entonces viendo la diferencia entre dos situaciones.

A puede demandar legalmente a B por violar su derecho al trabajo ya que B está a la entrada del restaurante de A amenazando a los clientes con un cuchillo.
A no puede demandar a B porque este no lo ha contratado como mesero en el restaurante del primero. A no tiene esa obligación y puede alegar por la que esa obligación no recae en C, D, o n. Y B es libre de trabajar en otros lugares.

Derechos como libertades

Cuando los derechos tienen una amplitud universal que reclama la no intervención de otros para hacer posible el ejercicio de la libertad personal, entonces podrá hablarse de derechos en un significado más definido y limpio.

Lo único que puede reclamarse a los otros es que ellos no obstaculicen la libertad de la persona para hacer lo que ella desea, como abrir una tienda de ropa en línea o contratarse para desarrollo de páginas web.

Será una ocasión de injusticia el reclamar a otros que sufraguen el costo del reclamo de empleo que obliga a otro que es tratado como un inferior.

En resumen

Con lo anterior, puede concluirse que la manera correcta de entender el derecho al trabajo es mediante la idea de libertades, lo que resuelve el equívoco y mantiene el principio de tratar a todos con igualdad.

Es posible, por tanto, hacer un reclamo central de derechos de trabajo, de educación, de alimentación, de lo que sea, si ellos se entiende como libertades. O sea, la no intervención de otros que impidan esas libertades, aunque con la limitación de no alterar las mismas libertades en otros.

Esto es lo que hace posible que A reclame a todos los demás su libertad para el trabajo, sin que exista la posibilidad de que reclame a B el que le otorgue un empleo.


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[Actualización última 2021-06]