La política de gasto de gobierno. Examen y análisis de la idea de que el gasto público es una variable de beneficio general para el crecimiento y la prosperidad. ¿Es realmente tan bueno el gasto público que deba elevarse y ser columna de desarrollo?

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Introducción

Presento un análisis de la política de gasto de gobierno interpretada como una noción de efectos positivos en la economía de un país —lo que usualmente lleva a opinar que la elevación del gasto de gobierno es conveniente y deseable.

Para examinar esa política conviene, primero, conocer los tipos de gasto que existen —sean de gobierno o privados.

Tipos generales de gasto

Para comprender mejor la naturaleza de la política de gasto de gobierno es necesario examinar los cuatro tipos de gasto que es posible realizar.

1. Dinero propio en bienes propios

Es la opción que reúne a dinero ganado por la persona y que ella gasta en bienes para su consumo propio —o familiar. Los recursos han sido obtenidos por esfuerzo de ella y son dedicados a la adquisición de satisfactores de sus propias necesidades.

¿Cómo gastará ese dinero? De la manera más cuidadosa posible, elevando en todo lo que se pueda la satisfacción de sus necesidades. La alineación de recursos obtenidos por la misma persona con un gasto dedicado a sus propias necesidades llevará a decisiones esmeradas de gasto.

2. Dinero propio en bienes ajenos

Es la opción en la que la persona toma decisiones de gasto de dinero ganado por ella en bienes que serán dados a otros —como amigos, familiares no inmediatos y demás.

¿Qué cuidado se tendrá en este gasto? Será menor que en el caso anterior, pero aún así el gastar recursos propios es un incentivo a poner atención en el gasto, aunque no existirá tanto incentivo a cuidar los intereses de los terceros.



Si la persona A gastará recursos propios en la compra de un regalo para la persona B, la primera atenderá su desembolso con más interés que la necesidad que tiene B —un interés que seguramente dependerá de la cercanía entre ellas dos y que en el caso de un regalo de boda para alguien muy lejano, se entenderá mejor.

3. Dinero ajeno en bienes propios

Esta es otra opción y en ella la persona gasta dinero que ella no ha ganado en lo personal y con él adquiere bienes para ella misma.

Un ejemplo simple es el de la cuenta de gastos de viaje y que presenta un incentivo a gastar con descuido para sí mismo, pues ella no ha tenido que esforzarse para ganar los fondos.

Pero el caso más representativo es el de los gobernantes. Tienen ellos a su disposición recursos por los que no han tenido que esforzase, ya que son recolectados vía los impuestos —los que podrán gastar en bienes que satisfagan sus propias necesidades.



Las necesidades propias del gobernante podrán ser, por ejemplo, una inversión en un tren, un aeropuerto, un edificio, un programa social, o cualquier otro proyecto de los favoritos —incluyendo la posibilidad de corrupción.

El cuidado con el que este gasto se hace en mucho menor que el de los dos tipos de gasto anteriores.

Los recursos gastados no son producto del esfuerzo personal, sino que han sido obtenidos gratuitamente por el gobernante. Y, si los gasta en proyectos que son sus prioridades, quizá algún cuidado tenga en hacerlo bien.

4. Dinero ajeno en bienes ajenos

Este tipo así como el anterior son cruciales para entender la política de gasto de gobierno. En esta opción, la persona gasta dinero que ella no ha ganado con su trabajo en bienes que satisfarán las necesidades de terceros y que le son lejanos.

Esta opción puede ser comprendida comparando a la persona A que gasta su propio dinero en adquirir una casa para ella, con la persona B que gasta dinero que no es de ella para adquirir una casa que es para un tercero que no conoce.

De entre todos los tipos de gasto posibles, este es el que se realizará con el menor de los cuidados —no hay incentivos para cuidar los recursos ni para esmerarse con la calidad de los bienes.

Comparativo de los tipos de gasto

Los cuatro tipos de gasto pueden clasificarse así:

  1. Recursos propios en bienes propios
  2. Recursos propios en bienes ajenos
  3. Recursos ajenos en bienes propios
  4. Recursos ajenos en bienes ajenos.

Los tipos de gasto 1 y 2 son propios de los particulares y su naturaleza es la que señala que tienen mayor cuidado y esmero. En el ejercicio de este gasto habrá eficiencia, atención, máximos resultados y examen de costo de oportunidad.

📌 Los tipos de gasto 3 y 4 son propios de los gobiernos y su naturaleza indica que será aquellos en los que más descuido habrá. En el ejercicio de este gasto habrá ineficiencia, desatención, descuido de resultados y escasa atención al costo de oportunidad.

No son asuntos ideológicos, sino de simple sentido común y de atención a la misma naturaleza humana. Esta clasificación de gastos es la hecha por Friedman, Milton, Friedman, Rose D (1990), en Free to choose: a personal statement.

La imagen de la política de gasto de gobierno

La comprensión de los cuatro tipos de gastos explicados antes es suficiente como para considerar al gasto de gobierno como algo que merece las mayores sospechas posibles.

Sin embargo, subsiste la idea de que ese gasto tendrá efectos benéficos. Un autor ha comentado esto (énfasis mío):

«La ilusión detrás de todo este intervencionismo estatal es la de que el gasto público puede revivir la economía. Nada más falso. El gasto público debe financiarse ya sea con impuestos que asfixian la economía, con deuda que debe ser pagada después mediante mayores impuestos o con inflación cuyos efectos destructivos ya hemos analizado. No existe algo así como volver a la prosperidad por la vía del gasto público». Kaiser, Axel. La miseria del intervencionismo: 1929-2008 (Biblioteca de la Libertad Formato Menor nº 17) (Spanish Edition) (Kindle Locations 2725-2728). Unión Editorial.

Gastar dinero ajeno

La razón es la obvia: para que un gobierno gaste más necesita quitar recursos a la gente, hoy o mañana. La política de gasto de gobierno usa recursos ajenos a él y que ha retirado de los particulares. Eso planea una pregunta obvia.

¿Es posible prosperar retirando a las personas la riqueza que han creado y tienen en su manos? La respuesta es obvia.

«[…] basta estudiar la misma historia de Estados Unidos para entender que no fue el consumo sino el ahorro y la producción, acompañada de un bajísimo gasto público, lo que permitió al gran país del norte convertirse en la economía más formidable de la historia mundial», Ibídem (Kindle Locations 1808-1810). Énfasis mío.

El fondo del asunto es uno sencillo de ver —¿en manos de quiénes se usan los recursos más productivamente, de los gobernantes o de los particulares?

Los incentivos indican lo obvio: son las personas quienes usarán con mayor cuidado y eficiencia sus propios recursos y eso producirá más progreso.

Por lo tanto

📌 Si se desea prosperar de forma sustentable el principio es poner pocos recursos en manos gubernamentales —y dejar que las decisiones económicas sobre la mayoría de los recursos sean tomadas por sus propietarios.

Nadie puede prosperar descuidando la eficiencia y la productividad de los recursos escasos disponibles.

Incluso así, muchos se negarán a admitir que el gasto público no es la poción mágica que todo cura y resuelve.

Discusión

La política del gasto gubernamental supone que el gobierno usa un incentivo económico bienvenido por tener una relación directa en el avance económico: a más gasto público mejor le va a la economía.



Se reitera en la radio, en los diarios, en las columnas como su fuera una fórmula mágica y lógica.

Pero eso es al menos sospechoso y digno de ser examinado, pues una equivocación al respeto será de consecuencias.

Retiro de recursos

Para que un gobierno gasta más es necesario que el gobierno retire más de los ciudadanos —es decir, según esa idea, la economía mejora conforme menos recursos tengan las personas. La idea es al menos atolondrada.

Aún así, alguien podría argumentar que el gasto total, sea privado o público, será de igual monto en la calidad neta y que el gobierno podrá gastar esos recursos de mejor manera que el ciudadano.

Otra idea atolondrada, que va contra la lógica del incentivo que tiene el que ha ganado ese dinero para gastarlo de la manera más productiva y eficiente —la que da mejores resultados para todos. El gobierno no tiene ese incentivo.

Endeudamiento

La elevación del gasto gubernamental con el objetivo de crear prosperidad tiene el riesgo real y presente de hacer que los gobiernos se endeuden por encima de sus posibilidades —sabiendo que las deudas públicas presentes puede solo ser pagadas con impuestos futuros, es decir, retiros de dinero a generaciones siguientes.

Estatización de la economía

La elevación del gasto gubernamental incrementa el tamaño y la importancia relativa del gobierno en la economía —haciéndola menos estable y más sujeta a riesgos de crisis por endeudamientos imposibles de pagar.

Es la oferta no la demanda

Parte de esa mentalidad que favorece el gasto público es una variación que solicita estimular la demanda de bienes y servicios —creyendo que si las personas tienen más dinero en sus bolsillos comprarán más y la economía mejorará.

Lo anterior confunde el problema, que no es el de una falta de demanda, sino una carencia de oferta de bienes y servicios —que es la que sí debe estimularse y, si eso quiere hacerse, no deben quitarse recursos a quienes realizan las inversiones.

Conclusión

La política de prosperidad basada en el gasto de gobierno daña a todos. Cuatro son las razones por las que el exceso de gasto es negativo.

1. Mayores impuestos

Es la más previsible y obvia. Un gasto muy elevado necesita financiarse con impuestos muy altos. Los impuestos muy altos disminuyen la cantidad de recursos de los ciudadanos y dañan su bienestar.

2. Gasto ineficiente

La segunda es una pérdida de la productividad del gasto de gobierno. Con recursos escasos, un gobierno debe destinar ese dinero a las cuestiones prioritarias y de mayor beneficio.

Conforme se eleva el presupuesto, los recursos son destinados a labores menos prioritarias y de menor impacto —y siempre con descuido y desatención.

3. Estatización económica

Se refiere a un traslado de la actividad privada a la estatal: la entrada del gobierno en campos adicionales a los prioritarios desplaza la actividad que los particulares realizan en esos campos adicionales.

4. Grupos de interés

Un problema nuevo, el de grupos de interés. Conforme se eleva el gasto gubernamental, ese gasto se convierte en un botín que es deseado por grupos de presión que quieren una parte.



Y unas pocas ideas más…

[Actualización última: 2021-01]

Notas extras: características de la calidad del gasto público

La calidad del gasto público debe iniciar con las características de ese gasto:

1. Medios para la obtención de fondos y recursos

El gasto público se hace de recursos típicamente por medio del retiro de recursos propiedad de los particulares. Es una transferencia obligada y forzada de fondos que pasan de unos a otro. Es lo que se llama impuestos y otros pagos por permisos, licencias y similares.

Esta transferencia no requiere trabajo ni esfuerzo por parte del gobernante —el que puede usar la coerción para conseguir los recursos sin importar la calidad de su desempeño (como sucedería en la relación comprador-vendedor).

Hay otra posibilidad de conseguir recursos para financiar el gasto público y que afecta la calidad de este. Son los préstamos, eso que se llama deuda publica —y que coloca al gobierno como deudor, no al gobernante, de lo que puede concluirse que son impuestos futuros.

Una tercera forma de conseguir dinero para gasto público es la emisión de dinero—una posibilidad que es conocida desde hace mucho tiempo y que produce inflación. Si antes se reducía la cantidad de metal precioso en las monedas, ahora pueden crearse depósitos bancarios con dinero inexistente.

2. Oportunidades de gasto público

La calidad del gasto público debe considerar otra variable —la de los tipos de gasto que pueden realizarse con los recursos provenientes de impuestos, deuda pública, o emisión de dinero.

Una vez que los gobernantes tienen en sus manos los recursos para gastar se les presentan las siguientes oportunidades de gasto.

A. Oportunidad de gastar para sí mismos

Este gasto público es el que se dedica al bienestar de los gobernantes y la burocracia —bien representado en sus sueldos, remuneraciones, prestaciones y beneficios de sus puestos.

Por ejemplo, un aumento de puestos burocráticos, la que suele ser una tendencia natural en los gobiernos —o bien, una elevación de salarios y pensiones.

Ya que los recursos allegados antes no les representaron esfuerzos propios personales, los gobernantes tienen poco incentivo a ahorrarlos o gastarlos con eficiencia.

B. Oportunidad de gastar en proyectos favoritos

Esta otra oportunidad de gastar dinero público consiste en dedicar los recursos al financiamiento de proyectos y programas que son sus preferidos. 

Quizá sean promesas de campaña o simples gustos personales este gasto está poco inclinado a pasar por filtros de costos de oportunidad y viabilidad financiera.



Los proyectos favoritos son aprobados usando como justificación sus buenos propósitos y no sus resultados probables. Ya que no se trata de recursos de su propiedad, los gobernantes pueden tomar decisiones sin fundamento pues no les significan riesgos a su patrimonio personal.

C. Oportunidad de gastar en proyectos de beneficio a terceros

La estructura de este gasto puede verse en, por ejemplo, los proyectos de pavimentación de calles, servicios de policía y justicia, construcción de casas de bajo precio y similares.

Esta oportunidad de gasto contiene dos elementos que reunidos muestran la causa central de la baja calidad del gasto público.

  1. Recursos recaudados sin esfuerzo personal y sin riesgo propio.
  2. Proyectos de beneficio a terceros cuya baja calidad no afecta el bienestar del gobernante.

D. Oportunidad de gastar el grupos clientelares

Otra de las oportunidades de gasto público que altera su calidad es la de dedicarlo a comprar lealtades de grupos que representan apoyos populares al gobernante —como votos y muestras de popularidad en mítines.

Eso se conoce como clientelismo y afecta notablemente a la calidad de gasto público que así pierde la oportunidad de ser usado en servicios públicos de real beneficio.



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