El uso del petróleo como palanca central del desarrollo de un país. Un fenómeno de nacionalismo petrolero que convierte al recurso natural en obsesión política que distrae la atención de visiones más amplias y orientadas al futuro.

6 minutos

Introducción

Esta columna propone la existencia de un síndrome gubernamental. El del nacionalismo petrolero que toma a ese recurso como eje y sustento del desarrollo económico del país.

Es una especie de obsesión compulsiva que concentra la atención gubernamental en el petróleo, lo interpreta como una posesión exclusiva que define su nacionalismo y reduce la visión económica y política del país.

Lo que persigo en esta columna es apuntar esas trampas de una obsesión innecesaria ya que, al final de cuentas, si existiera una obsesión ella debería ser la producción de energía.

El petróleo es solo una manera de producirla. Sustentar una economía nacional en el petróleo es demasiado riesgoso y miope.



Petróleo, desarrollo económico y nacionalismo petrolero

Ese síndrome que se propone tiene dos partes.

La primera de ellas es la creencia de poder cimentar el desarrollo económico del país en los depósitos naturales de petróleo que están dentro de su territorio, su explotación y procesamiento.

La segunda es la transformación del petróleo en un componente esencial del nacionalismo haciendo que el recurso sea parte del patriotismo enseñado en escuelas y proclamado desde las tribunas públicas.

La combinación de ambas crean un aura sagrada alrededor del petróleo y que hace imposible el manejo privado del recurso pues sería una especie de sacrilegio o traición nacional. Más aún, esta aura pone grandes dificultades de corrección política a la discusión del tema.

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La realidad

Visto sin pasión desbordada, es un recurso entre muchos más. Cierto que es importante, muy importante, pero sería exagerado tomar al petróleo como condición y base central de desarrollo económico. Prueba obvia de eso es la existencia de países desarrollados sin petróleo y subdesarrollados con él.

Causa suficiente por la que tener un nacionalismo petrolero que defina al país, tiene muy poca base en la realidad.

1. No es petróleo, es energía

El petróleo es un medio necesario para el desarrollo porque produce energía, pero no es el único medio para producirla. Hay más y el síndrome del nacionalismo petrolero lo olvida, dejando de poner atención en otras fuentes de energía, quizá mejores, más limpias y eficientes. Un serio error de estrategia de desarrollo económico.

2. Recurso no renovable

Otra realidad plantea la pregunta obvia. ¿Qué será el país que haya basado su desarrollo y nacionalismo en el petróleo cuando este desaparezca?

La verdad es que no se acabará el petróleo de manera repentina. Conforme escasee sus precios se elevarán y servirán de aviso a los mercados para solucionar el problema.

En ese proceso de precios crecientes, los consumidores irán adaptando sus hábitos para el consumo de un bien que se acaba y los productores tendrán incentivos para la generación de fuentes alternativas de energía —que es el real problema.

Alterar ese proceso significaría alterar patrones de consumo e incentivos de creación, lo que dañaría a todos. En otras palabras, debe dejarse libre al mercado para que los precios sean reales y produzcan incentivos para producir energía por otros medios.

Si acaso el gobierno alterara los precios por causas nacionalistas o de desarrollo y no permitiera que subieran, se crearía una real situación de escasez energética y no solo de petróleo.

3.Centralización económica

Cuando se sufre el síndrome del nacionalismo petrolero, este recurso cobra tal importancia que suceden dos formas de centralización económica.

  • Todo el desarrollo económico se centraliza en el petróleo
  • Todo el petróleo se centraliza en el gobierno.

Por tanto, el desarrollo del país se concentra en un régimen intervencionista obsesionado con el nacionalismo del petróleo. Esto disminuye notablemente las oportunidades de crecimiento.

Nacionalismo petrolero: la solución

Recuérdense las dos partes del síndrome del nacionalismo petrolero y el efecto neto de ellas:

  • Basar el desarrollo económico del país en los depósitos naturales de petróleo que están dentro de su territorio, su explotación y procesamiento.
  • Conversión del petróleo en un componente esencial del nacionalismo haciendo que el recurso sea parte del patriotismo enseñado en escuelas y proclamado desde las tribunas públicas.
  • El desarrollo económico nacional se centraliza en el petróleo y lo que el gobierno haga con él.

Lo anterior tiene un efecto negativo en la prosperidad nacional. En lugar de diversificar y modernizar el desarrollo económico, él se centraliza en un recurso, el petróleo, manejado por una ententidad, el gobierno.

Una muy mala apuesta que tiene su solución en los puntos siguientes.

Olvidar el nacionalismo petrolero

Esto es dejar de ver al petróleo como un elemento de soberanía nacional y, mucho menos, como una base para el desarrollo económico de un país.

El crecimiento y la soberanía nacionales dependen al final de la disponibilidad de energías, no de la producción petrolera. Esto evitará que se dediquen recursos a inversiones petroleras y que podían ser empleadas en la producción de otros recursos, un problema de costo de oportunidad.

Retirar al intervencionismo

Es mucho mejor atender el problema de la producción de energía por medio de un sistema de precios libres que aplicar intervencionismo económico al asunto de la producción de petróleo.

El real problema es la creación de fuentes productoras de energía y no la producción de barriles de petróleo. No reconocer esto es una de las mayores trampas en las que puede caerse por causa de la obsesión con el petróleo.

Aceptar la realidad del mercado libre

Esto es dejar libres a los mercados y aprovechar las acciones de los que quieran especular con los precios del petróleo. Ellos van a dar más estabilidad a los precios que las acciones de los gobiernos.

Todo lo que hago aquí es defender lo que cualquier persona hace en realidad —ella tratará de aprovechar las situaciones de abundancia y precios bajos para beneficiarse en situaciones de escasez y precios altos. El talento está en predecir mejor el futuro que otros.



Nacionalismo petrolero como fijación narrativa

Concluyendo

He planteado que poner atención central en la producción petrolera es un error de miopía económica, pues el asunto que merece atención central es la producción de energía de cualquier fuente.

Y que esa miopía es producida por las trampas de la obsesión con el petróleo, las que nacen de verlo como un símbolo nacional que amerita ser manejado por los gobiernos convirtiéndolo en sustento de todo su desarrollo económico.


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[Actualización última: 2021-04]