Las justificaciones del gobernante tirano para tener poder sin limites. Los pretextos y razones que usa para ejercer su voluntad personal. Un examen de la mente de quien cree tener la teoría del todo político. El tirano gobernante: sus pretextos y razones.

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Introducción: la mente del tirano gobernante

El siguiente análisis persigue explorar las ideas que forman la mentalidad de un personaje frecuente en la política, el gobernante tirano. Ese que tiene la seguridad de ser una necesidad para el bien de la sociedad.

El análisis descansa en la premisa de que ese personaje ha desarrollado una teoría del todo político, de la que solo él tiene conocimiento. Y tiene la certeza de que él puede y debe implantarla por medio de un poder ilimitado.

I. Parte: la teoría del todo político y su tirano

La teoría del todo político es el conjunto de ideas que posee una persona y que forman un todo capaz de explicar a la sociedad, sus procesos y acciones y que tiene una aplicación práctica en la conducta del gobernante.

Similar al concepto de ideología, la teoría del todo político es personal en cada gobernante, su especie de mundo virtual, el que funciona de acuerdo con las ideas que tiene el mismo gobernante. Y tiene la cualidad de explicarlo todo en política y sociedad.

Por tanto, la teoría del todo político que tiene el gobernante le permite tomar decisiones de gobierno con facilidad y, más aún, sin necesidad de consultar a nadie más. Su teoría es total y él es quien mejor la conoce.



Con una teoría del todo político, el gobernante tiene una amplia oportunidad para convertirse en un gobernante tirano. Uno que siente la obligación y el deber de implantar esas ideas por la fuerza.

¿Cómo se crea la teoría?

Los factores que la ayudan a crearla en la mente del gobernante tirano son varios. Estos son quizá los dos centrales.

1. Euforia desenfrenada

La mente del político es un mundo de euforia sin frenos y entusiasmo desbocado. Un reino de optimismo tan entusiasta que supone que todo puede lograrse.

Su jovialidad es inacabable, su optimismo a toda prueba, su ilusión ilimitada. Y, desafortunadamente, su irresponsabilidad es tan inagotable como su alborozo.

2. Terquedad y obsesión

Perdura esa teoría del todo político con terquedad obsesiva. Sus ideas son tan buenas y reales, que nadie debe dudar de ellas. Son ciertas e incuestionables.

El resultado neto

La teoría del todo político que sostiene el gobernante, además de explicar a la política y a la sociedad por entero, está blindada por una actitud de optimismo sin escrúpulos y necedad ilimitada.



El mundo del gobernante tirano

Por tanto, el gobernante que ha creado su propia abstracción se siente poseedor de algo que conoce perfectamente y que le lleva a gobernar a la realidad de acuerdo con una realidad virtual sustentada en optimismo y terquedad ilimitados.

1. Un mundo abstracto

La compleja realidad social es reemplazada con un modelo abstracto que es capaz de ser conducido a la perfección por medio de actos de gobierno que se justifican por sus buenas intenciones.

En el mundo del modelo teórico abstracto que se ha creado, toda decisión logra el objetivo buscado, sin efectos no intencionales.



2. Con sujetos abstractos

La teoría del todo político usa expresiones necesariamente abstractas, como ‘fuerzas sociales’, ‘voz popular’, ‘leyes históricas’, ‘evolución social’, ‘pueblo’ y todo lo entiende usando conceptos colectivos.

3. Un panel de control

La teoría del todo político que describe al mundo que puede manipularse y conducirse sin contratiempos, en el que todo funciona como si se tratara de un panel de control que el gobernante tirano maneja a voluntad.

4. Totalmente inmutable

El gobernante tirano con su teoría del todo político no puede ceder. Lo único posible es buscar acólitos incondicionales.

Esto es lo que hace incompatible a estos gobernantes con los sistemas republicanos y demócratas y que, una vez en el poder, vuelvan a las cámaras legislativas, al ejército y al sistema judicial, sus acólitos. La teoría es perfecta y no puede modificarse.

El problema obvio

La gran dificultad, obviamente, es que la realidad no funciona igual a lo que pronostica la teoría del todo político sostenida por el gobernante tirano. 

Olvidó su complejidad, ignoró la imperfección humana. Sus buenas intenciones tuvieron efectos colaterales negativos, sus planes no dieron resultados, el dinero no fue suficiente. Su modelo político del todo simplemente no era más que una abstracción mental, una fantasía.



El fracaso real, sin embargo, no es freno suficiente como para rectificar y corregir. El optimismo a toda prueba sirve para intensificar el uso de la fuerza gubernamental para acomodar a la realidad a la teoría. Las cosas, por supuesto, empeorarán y llegará una crisis severa.

Es tal el optimismo y tan grande la terquedad que el modelo teórico creado no contiene mecanismos de corrección ante errores y dificultades.

Contribuciones académicas al gobernante tirano

La teoría del todo político, creada por la mentalidad de este personaje, recibe apoyos académicos que la fortalecen. Las ideas de Marx son un ejemplo, pero aquí señalo solo una de ellas y nada despreciable.

La ayuda de Keynes

En su obra de 1959, The Failure of the New Economics: An Analysis of the Keynesian Fallacies, H. Hazlitt se toma el trabajo de examinar una de las más grandes contribuciones académicas al modelo abstracto de gobierno.

El libro examina analíticamente la célebre obra de J. M. KeynesTeoría General del Empleo, el Interés y el Dinero de 1936. Y en un comentario Hazlitt afirma:

«La virtud de la enseñanza de Keynes es que elogió la prodigalidad, el gasto imprudente y los presupuestos desequilibrados y por lo tanto era extremadamente apetecible al político en el poder».

¿Qué más apetitoso para un gobierno que contar con una teoría económica famosa y que justifique la idea de gastar porque eso es bueno para el país?

Así, pueden verse ideas de Marx, Gramsci y en general los proveedores académicos de teorías y opiniones que son cimiento a las ideas del gobernante.

Un ejemplo: J. Stalin

Un ejemplo clásico de aplicación de una teoría del todo político, entre otros posibles, es el de J. Stalin y los rasgos personales requeridos por la implantación de la teoría.

«Al igual que otros dictadores, era obstinado e inflexible. La concesión y el compromiso fueron vistos como una amenaza a la inviolabilidad de su poder. Hizo reformas limitadas y poco entusiastas solo cuando las crisis socioeconómicas estaban llegando al punto de ruptura y la estabilidad del sistema estaba en peligro. Su dogmatismo teórico estaba en la raíz de la violencia que definía su régimen». Khlevniuk, Oleg V. Stalin: a new biography of a dictator. Yale University Press. Versión Kindle.»

Para realmente implantar sus ideas, el gobernante tirano necesita tener poder, mucho poder, y sin las limitaciones que le imponga la ley y los contrapesos republicanos. pero aún así, no es suficiente.



Necesita ese otro elemento irremplazable, la crueldad total. Es decir, ausencia de todo sentimiento de consideración hacia otros. Ningún sentimiento de culpa, ni de arrepentimiento.

Mao & Stalin

«Mao & Stalin» by andydoro is licensed under CC BY-NC-SA 2.0

Dos rasgos clásicos del gobernante tirano

El gobernante con una teoría del todo político tiene una personalidad que al menos tiene estos dos rasgos.

1. La ambición desmedida de poder con desdén hacia leyes, instituciones y contrapesos republicanos.
2. La terquedad teórica de sus ideas que no está dispuesto a confrontar con ideas opuestas. Tiene él siempre otra información, otras ideas.

El gobernante tirano y su teoría

No todo tirano necesita una teoría, pero la del todo político si necesita a un tirano para ser implantada. Esto da pie a una distinción entre dos tipos de tiranos.

La distinción es vital y un libro reciente la trata muy bien. E. Krauze al inicio de su obra habla de ello. Primero, el tirano abierto y conocido, tan repudiado como reconocido. Es ese de quien no se tiene duda, es un dictador, un tirano.

Segundo, el otro tipo de dictador es el disfrazado, mimetizado y oculto. Krauze lo explica así:

«Pero en el siglo XX los [tiranos] más letales han sido los otros, los dictadores a quienes rodea un aura de legitimidad proveniente de ideologías, costumbres, tradiciones o del propio carisma del líder». Krauze, Enrique. El pueblo soy yo (Spanish Edition) (Kindle Locations 32-33). Penguin Random House Grupo Editorial México. Kindle Edition.

Usted puede nombrar a los obvios, Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Mussolini, Hitler. Son nombres de tiranos pero que caen en una categoría diferente de la misma especie, distinta a esa en la que está Mugabe, Idi Amin, Mobutu Sese Seko, los Duvalier.

Tirano sin teoría y tirano con teoría

Digamos que hay un tipo de dictadura abierta y reconocida, como Somoza en Nicaragua hace ya tiempo, digamos tirano sin teoría (TST)

Pero hay otro tipo de dictadura, la que tiene una teoría del todo político, que se mimetiza de buen gobierno y que se diferencia de la anterior en eso precisamente: permanece oculta, disfrazada y es admirada incluso por los mismos ciudadanos. Digamos los tiranos con teoría (TCT)

Por supuesto, los dos tipos no son «limpios» totalmente. Las personas varían en sus percepciones. Los dos, tipo TST y tipo TCT, tienen el común tres características:

  1. El poder se ha concentrado en una persona.
  2. La ley y el estado de derecho han sido sustituidas por la voluntad de esa persona.
  3. Todas las acciones de esa persona están dirigidas a la conservación de su posición de poder absoluto.

Pero entre esos dos tipos de tiranías hay una diferencia notable. Mientras que la dictadura tipo TST es tan reconocida como repudiada por todos o casi todos, la dictadura tipo TCT es escasamente reconocida como tal y logra aprobación importante porque se le ve como un buen gobierno legítimo.

Andrew Saint-George. 1959. Fidel CASTRO at Palacio Municipal of Santa Clara before march toward Havana 4

«Andrew Saint-George. 1959. Fidel CASTRO at Palacio Municipal of Santa Clara before march toward Havana 4» by lezumbalaberenjena is licensed under CC BY-NC-ND 2.0

Surgimiento del gobernante tirano

Hay causas por las que los gobernantes que tienen su teoría del todo político surgen y se mantienen.

1. Búsqueda de un líder carismático 

Es la búsqueda popular del gobernante iluminado por encima del respeto a un régimen de leyes y estado de derecho

El que una vez encontrado embruja a un número importante de personas quienes lo elevan al nivel de iluminado.



2. Credulidad ingenua 

La ingenuidad de que es posible tener una utopía social y que solamente ese líder puede alcanzar bajo la condición de darle todo el poder sin limitación. 

El iluminado ha seducido a la población la que lo acepta como el guía que los llevará al paraíso que ha prometido.

3. El gobernante iluminado

El surgimiento de personas que se ven a sí mismas como obradoras de milagros terrenales y que tienen la capacidad para crearse un aura carismática que el resto admira sin condición. 

Son los optimistas sin escrúpulos, como los llamó R. Scruton y que han creado o adoptado una teoría del todo político.

4. Ausencia de razón

La reducción de la capacidad de razonar del ciudadano cuando entra en terrenos políticos y que le hace presa inmediata de falacias continuamente usadas por el líder. 

Un buen número de personas ha sido seducidas por el líder y han dejado de recelar del poder.

En resumen

Ha sido presentada la idea de la teoría política del todo, una serie de creencias organizadas que, según el gobernante tirano, explican a la totalidad de la sociedad y le permiten gobernar según el modelo abstracto que ha formado.



II. Parte: la política de urgencia extrema

Es como un síndrome de inmediatez total. Un llamado apresurado a hacer algo, no importa qué. La victoria del corto plazo sobre el mediano y largo. Decisiones que no siguen un proceso razonable.

Bastiat trató este asunto general cuando habló de las cosas que se ven y que no se ven. Los buenos economistas, y los buenos políticos, son esos que ven los resultados no inmediatos de sus acciones. 

Claramente quien sufre este trastorno de la inmediatez de resultados no es un buen economista. Y este trastorno es parte de la mentalidad del gobernante tiránico.

La política de la urgencia extrema

Consiste en la toma de decisiones políticas que privilegian obtener resultados visibles, inestables y de corto plazo, sobre resultados estables que se percibirán en el largo plazo.

Algo que favorece a los radicales, que son los únicos a quienes acomoda la celeridad sin necesidad de reflexión. Y perjudica a los moderados, siempre más dispuestos a la reflexión y menos a la urgencia activista.

Es una sensación de prisa y apremio de tal intensidad política que hace aceptable a cualquier iniciativa, la que sea. Ese estado de furor impaciente que vuelve aceptable a todo, así sea lo menos ponderado.

Lo vital ya no es reflexionar sino hacer, cuanto más pronto, mejor. Lo que antes habría sido impensable ahora se torna deseable inmediatamente si da resultados visibles de corto plazo.

Sucede en todas partes

Un autor ha comentado esto en el caso del ascenso al poder de los bolcheviques:

«Las pancartas del partido leninista: “Lo más importante, atacar al enemigo”, “Veremos qué pasa”, y “Las cosas no podrían ser peores”, suman la sabiduría popular que guió a millones de personas a confiar en las promesas bolcheviques». Khlevniuk, Oleg V.. Stalin: New Biography of a Dictator (p. 37). Yale University Press. Mi traducción. 

Si el gobernante tiene una teoría que todo lo explica es natural que siente el deber de implantarla de inmediato, con prisa y ahora mismo. Toda su atención estará puesta en el plazo corto.

La Marea Roja en favor de la Revolución Bolivariana toma Caracas - Hugo Chávez vive en nuestros corazones y en nuestros cerebros siempre«Hugo Chávez» by Antonio Marín Segovia is licensed under CC BY-NC-ND 2.0

Olvidando el plazo largo

La política de la urgencia extrema puede ser expresada como el olvido del largo plazo. Un caso extremo puede explicar el efecto del olvido. 

El fin del mundo

Piense usted que hace unos minutos se ha anunciado el fin del mundo. Un asteroide gigantesco chocará contra la tierra en dos días. No hay manera de pararlo. Las posibilidades de sobrevivir el evento son mínimas. Los expertos calculan que el 98.97% de la población morirá ese día y en los inmediatos siguientes.

Ahora piense en las consecuencias de ese anuncio en las personas, incluyéndolo a usted mismo. Seguramente, las personas dejarán de trabajar. Ya no tiene caso. Como tampoco lo tiene el pagar la hipoteca, ni la tarjeta de crédito, ni la renta. ¿Para qué ir a clases?

El sentido del futuro lejano

Me refiero a la causa de fondo. Es algo que puede perderse de vista. Es la pérdida del sentido de largo plazo. Sin el sentido que da el largo plazo, el plazo corto domina totalmente. 

Para ser razonablemente estable y sostenible, el corto plazo necesita del largo plazo. Si este último desaparece, el plazo corto se desestabiliza.

La conclusión es lógica. El predominio de urgencia por resultados visibles de corto plazo, sin consideración de efectos futuros no intencionales, desestabiliza al corto plazo. 

El futuro de generaciones pasadas

Si el presente está cimentado en los resultados de conductas pasadas con resultados futuros de largo plazo, eso significa que el presente próspero que vivimos no ha sido creado realmente por nosotros, sino por quienes nos han precedido.

Eso es lo que plantea la pregunta. ¿Qué futuro tendrán aquellos que nos sigan si nuestras conductas ahora mismo no tienen buenos resultados en el plazo largo? 

Sí, la política de urgencia extrema tiene consecuencias y ellas no son buenas. Un fenómeno de embrutecimiento gubernamental y uno de los efectos que tiene el tirano gobernante con una teoría del todo.


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[Actualización última: 2021-09]