El libre albedrío, su significado y formas. El natural, el cultivado y el circunstancial. Una gran ayuda para comprender el concepto y los límites que tiene, lo que lleva a la diferencia entre libertad y liberación.

Introducción

La defensa del libre albedrío hace bien al tratar de encontrar maneras que la expliquen. La más popular es la de I. Berlin (libertad negativa y positiva).

No es la única. Otra clasificación, la de M. Adler, aunque menos conocida, ayuda a llegar a una definición de libertad y, por eso, a defenderla con mayor precisión.


La idea de las tres formas del libre albedrío fue encontrada en la obra de Adler, M. J. Six great ideas, (1997, New York London: Touchstone), pp. 140 y ss.


Punto de partida

El capítulo 19, titulado The Freedom to Do as One Pleases (la libertad de hacer lo que uno quiera), inicia de inmediato con la idea de que hay tres grandes formas de libre albedrío.

Por libre albedrío, se entiende a la capacidad del ser humano de actuar de acuerdo con sus propias elecciones entre opciones posibles y sin limitaciones.

Un punto de partida que llevará al autor a otro tipo y sus consecuencias.

Formas del libre albedrío

1. Libre albedrío natural

La primera forma de libre albedrío es la propia de la naturaleza humana, aquella con la que se nace.

Es el natural, el que distingue al ser humano como lo hace su racionalidad y su idioma sintáctico.

Esta libertad es la capacidad de escoger, de seleccionar, lo que en conjunto logra posibilidad natural para decidir lo que se quiera ser.

Es la libertad que separa al humano de la dependencia total de sus instintos y de las condiciones externas.

2. Libre albedrío cultivado

La segunda de las tres formas del libre albedrío es la que se relaciona con «la sabiduría y la virtud moral».

Es una libertad diferente a la anterior, una que se desarrolla y, por eso, puede llamársele libre albedrío adquirido, en oposición a la natural con la que se nace.

Este libre albedrío adquirido puede ser llamada también «moral» y es el haber desarrollado una voluntad que predispone a querer lo que debe hacerse.

Es el libre albedrío que da una conciencia educada que es virtuosa, es decir, ha creado una disposición hacia las cosas que deben quererse.

Puede entenderse mejor si se anotan a sus enemigos: apetitos, instintos y pasiones que van en contra de lo realmente necesario, que llevan a decisiones malas.

Es, en otras palabras, el control de la razón sobre las pasiones, logrado por esa predisposición a lo correcto.

Y es por necesidad una consecuencia del libre albedrío natural: no podría haber responsabilidad moral sin antes tener la libertad natural de elegir.

3. Libre albedrío circunstancial

La tercera de las tres formas del libre albedrío es «completamente dependiente de circunstancias externas favorables».

El monto en el que esta capacidad se tenga varía de lugar a lugar y de momento a momento. Varía dependiendo de las condiciones externas bajo las que la persona se encuentre.

Entonces, puede llamarse libre albedrío circunstancial. Consiste en la capacidad de hacer lo deseado por la persona; la habilidad de realizar la acción decidida, buena o mala.

Influyen ahora las circunstancias externas, ajenas a su control, para realizar acciones que pueden ser correctas o incorrectas, buenas o malas. Es decir, la persona puede ser en niveles variados, circunstancialmente libre para hacer lo decidido.

La restricción de una prisión altera al libre albedrío circunstancial, pero no la capacidad de elegir ni la moral. Un animal enjaulado tiene limitada su libertad de acción, pero carece de las otras libertades.

Esta es la única de las formas del libre albedrío que necesita ser regulada por la justicia: lo que la persona quiere hacer, lo que ella desea realizar, puede ser lastimar a otros. Esto es lo que crea la diferencia entre libertad y libertinaje.

Mortimer Adler

Libre albedrío y libertinaje

El libertinaje es un ejercicio injusto, ilegal, indebido o ilegítimo de la libertad. Si el libre albedrío se entendiera como el poder hacer lo que sea que se quiera, ello no correspondería a lo necesitado en una sociedad en la que viven otros.

Este libertinaje para hacer lo que sea que se quiera puede ser entendida como una soberanía personal autónoma, por la que la persona es su propia autoridad y no se somete a ninguna otra.

Esta situación es posible en el caso de personas viviendo totalmente aisladas de otras, pero no en una sociedad.

Vivir en una sociedad, para sobrevivir y prosperar, necesita evitar esa autonomía soberana total y el libre albedrío absoluto para hacer lo que sea. Esto es lo que hace posible entender que las personas son libres a pesar de vivir bajo restricciones justas a sus libertades.

El libre albedrío político

Lo anterior lleva a una forma especial de libre albedrío circunstancial, la libertad política.

Es albedrío absoluto que se tiene como ciudadano, fuera del poder arbitrario del tirano. La libertad que da el vivir bajo un estado de derecho, donde se tiene voz en la emisión de leyes.

Para entender este libre albedrío puede verse su opuesto: quienes viven bajo un régimen déspota, no lo tienen. Carecen de él incluso en el caso de vivir bajo la autoridad de un tirano benevolente, sin derecho al sufragio.

Las leyes justas, cuando son aplicadas, amplían la libertad de la persona, lo contrario de lo que la sucede a las que viven bajo leyes injustas y regímenes tiránicos.

No hay pérdida de libre albedrío en el régimen que castiga la violación de la ley, solo se pierde el libertinaje.

La libertad circunstancial de hacer dentro de ciertos límites lo que uno quiera, es una libertad contra la coerción, pero también una libertad que se amplía con la disponibilidad de medios personales.

Concluyendo

Las tres formas de libre albedrío que M. Adler (1902-2001) propone permiten una sana profundización en la comprensión que se tiene de la libertad y que va mucho más allá de la reducida visión de creer que se trata de hacer lo que sea que venga en gana.

El libre albedrío natural apunta un rasgo humano esencial que al educarse señala al cultivado. Y el circunstancial resalta las condiciones externas que ponen límites al mismo tiempo que lo defienden.



Y unas ideas más solamente…

[Actualización última: 2020-12]

Notas extras sobre libre albedrío y liberación 

Por Eduardo García Gaspar

¿Diferencia entre libre albedrío y liberación?

La idea de las tres formas de libre albedrío de Adler ayuda a ver la diferencia.

Tengo la impresión de que en nuestros tiempos hay una mentalidad que interpreta al libre albedrío como una liberación general por la que todo es considerado un freno a la libertad, especialmente la noción de autoridad y la de normas culturales o tradiciones.

Un autor ha expresado de esta manera la redefinición de la libertad para entenderla como liberación absoluta:

«[…] tres revoluciones básicas de pensamiento, redefinen la libertad como la liberación de los humanos de la autoridad establecida, la emancipación de la cultura y la tradición arbitrarias, y la expansión del poder humano y el dominio sobre la naturaleza mediante el avance del descubrimiento científico y la prosperidad económica». Deneen, Patrick J.. Why Liberalism Failed (Politics and Culture) (p. 27). Yale University Press. Mi traducción.

El problema es de consideración para quienes defendemos al libre albedrío pues significa un cambio sustancial. Para defenderse, debe respetarse a sí mismo y eso implica ciertas limitaciones. La liberación, en cambio, no admite esas limitaciones, ninguna.

Las emancipaciones de la liberacción

1. Emancipación de las autoridades

Es la liberación de toda idea de autoridad externa y que convierte a la persona en una autoridad inapelable de su propia conducta.

La persona es autora de sus propias normas y juez inapelable de sus actos. Nada hay fuera de ella que pueda reclamarle la menor autoridad.

2. Emancipación de la cultura

Es la liberación de todo lo creado antes, normas, tradiciones, costumbres, creencias y que se interpreta como un impedimento de la libertad.

La persona, a partir de la nada, creará por sí misma el futuro desde el presente que ella quiera.

3. Emancipación de la naturaleza

Es la liberación de las limitaciones físicas que tiene su cuerpo y el mundo que le rodea, lo que será posible dados los avances científicos y tecnológicos.

Esta liberación está bien ilustrada en:

«El transhumanismo se llevará a cabo mediante ingeniería genética, eugenesia embrionaria y prenatal, nanotecnología y biotecnología aplicada al cerebro y a potenciar las capacidades sensoriales y cognitivas del hombre. Mediante fármacos que controlen el bienestar emocional y reduzcan el impacto negativo de ciertas experiencias actuando sobre los centros de control y neurotransmisores». bioeticaweb.com

Conclusión

Esas tres emancipaciones muestran bien la diferencia entre el libre albedrío y la liberación, la que puede resumirse en la creencia de ser capaces de regirnos cada uno con una autonomía absoluta.

Para poner esto en una perspectiva más aterrizada en la realidad debemos hacer una pregunta simple.

La de si cada uno en lo individual tiene la capacidad para crear desde la nada una moral nueva, sin autoridad alguna; una sociedad nueva desde la nada, sin atadura alguna al pasado; y crearse una naturaleza nueva personal.

La capacidad requerida en cada persona, para poder realizar eso, sería fenomenal. Piense usted en esa frase de Newton de que le ha sido posible ver más lejos porque estuvo parado en hombros de gigantes. Una manera de expresar la necesidad de los adelantos de otros anteriores.

Me parece una hipótesis demasiado atrevida, en realidad imposible, el que cada persona tenga la preparación, el conocimiento y las capacidades como para construir de la nada todo eso que supone la liberación a la que se aspira. 

Por el contrario, creo sinceramente que nuestra naturaleza, reconociendo su imperfección, hace bien en interpretar al libre albedrío dentro de las limitaciones que existen de autoridades y códigos morales, de los frenos que imponen las tradiciones producto de siglos de experiencias y de la aceptación de esa misma naturaleza sin la que dejaríamos nuestra condición de humanos.

En otras palabras, la liberación está sustentada en la debilidad que tiene la soberbia, la fragilidad de la arrogancia y la flaqueza del orgullo.