Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es Una Lástima
Eduardo García Gaspar
30 diciembre 2002
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Una de las quejas Católicas es la pérdida de fieles. He escuchado a varios sacerdotes decir que otras religiones ganan terreno al Catolicismo y que, por otro lado, otras personas se alejan de toda religión. Parecen ser ciertas ambas cosas.

Ahora déjeme demostrar una de las razones que explican el alejamiento religioso de las personas: algunos ministros católicos se han alejado ellos mismos de su razón de ser y se han dedicado a otras cosas.

El siguiente es un ejemplo. Éstas son las palabras textuales de un obispo en un evento realizado hace poco más de un mes;

“pongamos el caso de las maquiladoras… este tipo de plantas buscan abaratar el precio de sus productos para hacerlos competitivos, y ¿cómo lo hacen?… abatiendo al máximo los salarios de los obreros y para ello salen al mundo para saber cuáles son los países pobres que les ofrecen más garantías no sólo en cuanto a salarios mínimos sino en cuanto a prestaciones… sus productos se venden en países desarrollados o si se venden en el país que elaboró la maquila es porque… regresando vía etiquetado con un precio que corresponde a un costo de producción con salarios pagados en el primer mundo”.

La traducción de esto es la siguiente.

Una firma busca tener productos accesibles y para ello instala plantas maquiladoras en algún país que tiene mano de obra barata. Una vez que el producto está hecho va al país de origen de la firma, la que lo reexporta al país maquilador a precios como los que hubiera tenido de haberse fabricado en el país de origen y no en el maquilador.

Yo no sé dónde sucede eso. No me imagino la lógica de buscar abaratar costos para vender a precios bajos y luego subir los precios artificialmente.

Si puede vender a precios altos desde el principio con utilidad, no hay mucha razón en buscar ser eficiente. No dijo el señor obispo en cuestión nada inteligente en esta parte del reporte que llegó a mis manos.

En un mercado libre lo que él dice no se puede hacer y si se hace las ventas de la empresa que lo haga serán en extremo reducidas.

Más aún, la búsqueda de eficiencias y reducción de costos no sólo se dan por la vía de buscar países con mano de obra barata, también se dan buscando tecnologías que permitan tener productos más accesibles a todos y que así nos hagan más ricos.

Cuando usted compra algo a menor precio, en realidad usted es un poco más rico.

De economía sabe nada el señor obispo que eso dijo. Lo mismo me sucedió hace ya tiempo, cuando un jesuita en una plática dijo que las nuevas computadoras americanas no llegaban a nuestros países pobres porque los americanos nos mandaban solamente los modelos atrasados.

Unos días antes de esa plática había yo comprado en México una de las primeras computadoras con el chip G3 de Macintosh que unas semanas antes habían sido lanzadas al mercado en Estados Unidos.

Cuando le pregunté por qué decía algo que no era cierto, me contestó que él no era experto en economía. Aquí sí le di la razón.

El problema que quiero señalar es el de algunos ministros católicos metidos en terrenos que no son los suyos y en los que sin preparación aprovechan su posición de influencia para tratar de hacer cosas buenas que en realidad son las recetas para resultados malos. Es un desperdicio de talento sacerdotal.

En lugar de ocupar su tiempo hablándonos de Dios e influyendo en nuestra conducta para ser respetuosos de los mandamientos y las virtudes, nos llegan a hablar de lo que no saben.

Una vez un economista, de amplia experiencia, comentó después de leer un documento católico que daba recetas económicas, que si se llegara a hacer lo que ese texto decía el país terminaría en la más absoluta miseria.

Como católico este economista debe sentirse mal, pues toda su experiencia niega lo que esos sacerdotes dicen. Por mi parte, el asunto es bastante sencillo. ¿De qué me gustaría que un sacerdote me hablara? ¿De Dios o de la lucha de clases? ¿De las virtudes o de las maquiladoras?

¿De qué sabe más un sacerdote que pasó muchos años en el seminario? ¿De los mandamientos o de las curvas de costos marginales de las plantas?

Lo que ellos pierden es la oportunidad de influir en el hombre y su conducta para tener comportamientos morales, recordándonos a Dios que es el tema que dominan y que al parecer consideran de segunda importancia ante el tema económico. Es una lástima.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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