Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cuestión de Prioridades
Eduardo García Gaspar
17 marzo 2003
Sección: DIPLOMACIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hace muchos años escribí que cuando siento que no tengo una opinión clara sobre algo, acudo a consultar lo que piensan mis amigos de la izquierda.

Eso me ha ayudado bastante, pues como por lo general suelen tener opiniones erróneas, concluyo que la idea contraria a la que ellos sostienen debe ser la verdadera. No recuerdo que esto me haya fallado jamás.

Con respecto al conflicto de Irak, desde luego, pienso que la guerra jamás es deseable y que debe ser evitada siempre. Pero hay una diferencia entre esa posición y el pacifismo a ultranza.

La paz en sí misma no es una garantía de beneficio para el habitante de una nación. Han existido países que mantuvieron relaciones de paz pero que internamente asesinaron a millones, como la URSS, China y Camboya.

Irak es otro de esos casos en los que la tiranía de Sadam ha asesinado a sus habitantes. El pacifismo extremo se vuelve la realidad una defensa de esos regímenes verdugos.

La otra gran falla del pacifismo fundamentalista es la colección de errores que se le han acumulado en la historia. Es indudable que ese pacifismo no hubiera apoyado, por ejemplo, la guerra contra Hitler, ni la guerra que defendió a Kuwait.

Hubiera dejado la mano libre para la invasión de Corea, y habría estado en contra del ejército insurgente que repelió el dominio español de América, por no mencionar que por ese pacifismo quizá seríamos ahora una colonia francesa desde tiempos de Maximiliano.

La tercera falla del pacifismo es muy obvia. Esa manera de pensar eleva la sed de poder de la fuerza violenta. De nuevo el ejemplo de Hitler, a quien se le trató de apaciguar con la política pacifista de Chamberlain con resultados no muy exitosos, dado lo que siguió después.

La ONU, me parece, ha errado en su misión a la que ha tornado pacifista como el ideal máximo, cuando ese ideal debería ser el bien de todas las personas en el mundo. La paz a toda costa deja libres las manos de tiranos y asesinos. Sí, hay que reconocer que a veces se debe pelear. ¿Ha tenido resultados la política pacifista con Sadam?

Toda la evidencia dice que no dados los 12 años de diversas resoluciones de la ONU, incluyendo la actual. Lejos de desarmarse, todo indica que se ha armado y se seguirá armando un enfermo mental, sediento de poder y asesino.

Este es un efecto colateral del pacifismo extremo, que se convierte en el mejor aliado del tirano que tiene propiedades como armas bacteriológicas y misiles que ya ha usado.

Y al final llegamos a la peor falla del pacifismo extremo, que es su falta de imaginación para pensar en el futuro posible que deja libres las manos de un tirano con ansias bélicas y de destrucción.

Lo que todos enfrentamos es, uno, las consecuencias de un mundo en el que un tirano maniático tiene todo el tiempo para preparar ataques masivos a otros países y, dos, las consecuencias de quitar a ese tirano destruyendo sus armas.

En esencia ésa es la decisión que tenemos frente a nosotros. En lo personal, le digo, después de consultar con la izquierda en varios de sus escritos, mi mente se aclaró y tomé una posición que no había definido antes.

Sí, la guerra debe ser evitada y debe ser la última de las cartas jugadas. De eso no tengo la menor de las dudas.

Sin embargo, también hay ocasiones en las que no hay otro remedio, como se muestra en guerras como la que combatió a Hitler. ¿Es la actual una situación extrema que justifica la intervención armada en Irak? Lo que sé me indica que sí.

Y lo que sé está basado en la trayectoria personal de un tirano, asesino, que tortura, esclaviza y tiene en su poder armas capaces de lastimar a millones en muchas partes del mundo.

Aún teniendo una opinión desfavorable de la guerra no puedo ponerme del lado de ese loco porque ello va contra todos mis principios y valores. Y esto me soluciona otro problema que tenía yo y que era la posibilidad de México votando sobre su principio de no intervención y pacifismo.

Si México vota en contra de la intervención militar en Irak estará votando a favor de la paz de corto plazo y a favor de las acciones libres de un dictador que es una amenaza mundial.

Es decir, será un voto en contra de los principios de la libertad y la dignidad de las personas y a favor del tirano y del uso cierto de las armas que posee.

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