Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Empresario Líder
Selección de ContraPeso.info
15 mayo 2006
Sección: EDUCACION, Sección: Análisis
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ContraPeso.info resenta un texto de Guillermo Vidalón del Pino, publicado originalmente por ILE en Perú.

Los científicos sociales suelen concluir que una de las causas fundamentales del atraso económico, social y político del país se debe a que carecemos de una clase dirigente dispuesta a asumir el enorme riesgo que significa conducir el archipiélago social y cultural denominado Perú.

No obstante, resulta indispensable motivar a los sectores líderes del país a asumir otras manifestaciones de la dimensión humana, la política y la social.

Primero, porque si no lo hacen, más temprano que tarde, verán cómo el fruto de su trabajo les es arrebatado desde el ejercicio político en nombre de la sociedad.

Segundo, porque si se reconocen a sí mismos como líderes generadores de riqueza, que destacan en el conjunto de la sociedad, resulta lógico que sean ellos quienes promuevan las mejoras legislativas necesarias para que, cada vez, un mayor número de personas logren el bienestar que ellos ya lograron.

Tercero, porque es condición sine qua non para seguir progresando que el sistema sea legitimado social y jurídicamente.  De lo contrario, el Perú continuará siendo una diáspora que expulse a sus mentes más brillantes en busca de mejores horizontes.

Por lo expuesto, resulta indispensable que, quien teniendo Visión de Futuro y perciba que la viabilidad del país requiere promover y generar bienestar, de manera progresiva e inclusiva, de modo que un número cada vez mayor de peruanos alcance los beneficios de la modernidad y se sienta partícipe de un proyecto de Nación que los revaloriza y refuerza su autoestima para que, en el ejercicio de la libertad, cada uno logremos satisfacer nuestras propias expectativas.

Uno de las primeras acciones del líder deberá ser la de elaborar un discurso legitimador y persuasivo para el conjunto de la sociedad; de lo contrario, lamentablemente, dejará a la mayoría de la población a merced de la demagogia y la manipulación, ejercida por quienes aprovechan el desconocimiento y la limitada capacidad de análisis del conjunto para irrogarse y, posteriormente, erigirse como representantes políticos.

Si el sistema productivo vigente estuviese legitimado, no habría excesos ditirámbicos en la plaza pública, tampoco en el Parlamento, que lo único que consiguen es hacer imprevisible el factor político, postergando la toma de decisiones, haciendo perder atractivo y deteniendo el impulso productivo del sector privado.

El Líder con Visión de Estadista deberá enarbolar que la actividad económica se sustenta en principios, y que la conducción de ésta debe ser asumida por quienes mejor pueden servir al conjunto de la sociedad.

La historia nos ha demostrado, repetidas veces, que es el sector privado el generador de riqueza y bienestar, superando largamente a quienes proponen una conducción centralizada de la economía desde la cúspide gubernamental.

En cambio, una administración adecuada de recursos privados, siempre dispondrá de un monto a ser destinado para la investigación científico-tecnológica; la misma que, puesta al servicio de la sociedad o el consumidor, se convierte en una fuerza democratizadora e integradora por excelencia.

Por ejemplo, cuarenta años atrás, poseer un televisor era un privilegio del cual gozaban sólo algunas personas, pero fue el ímpetu por alcanzar una compensación mayor lo que impulsó su producción masiva, así como su simplificación y mejora tecnológica; el resultado fue que cada vez más hogares cuentan con dicho artefacto y pueden, entre otros, informarse en simultáneo de todo aquello que acontece en el mundo.

Algo similar sucedió y sucede con las vacunas que preservan la salud de un mayor número de personas.  Por lo mencionado, la oferta política que ofrece solucionar todos los problemas a partir de la creación de nuevas cargas impositivas, que habrá de asumir el sector privado, resulta contraproducente, porque en lugar de dinamizar aún más la economía, dicho pago termina siendo un recurso extraído del sector privado, con el ofrecimiento de  ser redistribuido una vez que un personaje político asuma la administración estatal.

Sin embargo, finalmente, en la práctica, la población no percibe que el pago realizado por el sector privado reditúa en su beneficio, y la insatisfacción y la frustración continúan. Basta ver lo que sucede con los recursos del Canon Minero; de los S/. 3,536 millones aportados por la minería entre los años 2000 y 2005 sólo S/. 1,831 millones han sido transferidos. El Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP) tiene razones fundadas para restringir el flujo del dinero.

En algunas provincias, en lugar de emplear los recursos para potenciar la principal actividad económica local, o cubrir las Necesidades Básicas Insatisfechas de su población, han construido monumentos sin sentido alguno o enormes sedes municipales que luego son copadas por una creciente burocracia destinada a entorpecer el libre accionar de las personas.

También hay casos excepcionales y destacados de buen manejo administrativo, pero, en general, hay una carencia de capacidad de gestión que hace que muchas personas no perciban los beneficios que genera la minería.

Cuando hacemos hincapié en resaltar principios, nos referimos a que antes del beneficio económico que se obtiene del desenvolvimiento de alguna actividad, debe estar la convicción de que la persona humana es el fin supremo de la sociedad y, por consiguiente, es el Estado el que debe estar al servicio de ella, reconociendo y facilitando las relaciones de intercambio que surgen entre las personas naturales y jurídicas.  Parece que se olvida que la propiedad privada es la principal manifestación del acto creador de las personas.

Las personas opinamos, creamos, aprovechamos un recurso natural y lo transformamos en beneficio de otro miembro de la sociedad que es, finalmente, el gran consumidor, aquél que reconocerá si decide comprar o no nuestro producto o servicio.  En la vida en sociedad, unos complementan el trabajo de otros, unos le otorgan un valor agregado adicional al objeto original; por cada  acción en la cadena de intercambios es legítimo recibir una compensación.

Por lo mencionado, lo importante no debe ser cuán grande o cuán pequeña es la compensación, porque lo verdaderamente importante es cuánto estímulo existe para proseguir en ella.  Quienes otorgan una valoración negativa a la dinámica de las relaciones económicas que establecen libremente las personas, calificándola como una manifestación egoísta de la dimensión humana, se equivocan.  Quien no sea capaz de realizarse a sí mismo, no puede hallar su propia realización en otro, sería como renunciar a ser uno mismo para pasar a depender del otro.

Por lo expuesto, la demanda reiterada de contar con un Estado pequeño, pero eficiente, está orientada a resaltar que la persona humana requiere del mayor margen de libertad posible para satisfacer sus propias expectativas, sea cual fuere la actividad económica que realice.

Algunos críticos de esta visión del empresariado acerca del Estado, señalan que la dimensión que han alcanzado algunos privados hace necesaria la presencia del Estado para regular la disparidad real existente entre las personas.  Esta perspectiva supone que las personas no son capaces de otorgarse mutuas concesiones para alcanzar intercambios satisfactorios para ambas partes.

Desconocen que en las comunidades altoandinas la mayoría de las relaciones que surgen entre los comuneros están regidas por la costumbre, también denominado Derecho Consuetudinario, el mismo que se desenvuelve al margen del Estado formal.  Casi siempre, las normas comunales son administradas de manera efectiva y calificadas como justas por parte de quienes integran la comunidad, y esto no quiere decir que no exista disparidad entre los miembros de una comunidad.

Otra vez, la diferencia, la inequidad entre las personas no es el mayor problema.  El problema lo constituye una organización estatal que impide u obstaculiza el libre desenvolvimiento económico entre las personas.  Si como señalan algunos, en el ejercicio de la libertad, una persona vulnera el derecho de otro, debe existir un Poder Judicial autónomo, confiable y no sujeto a los vaivenes de la actividad política.

Allí, donde la autoridad estatal cuenta con un mayor margen de discrecionalidad, es donde se producen los mayores actos de corrupción o sospechas de corrupción, sea por motivación de quien se acerca al poder o por solicitud de quien detenta el poder.

Por su parte, el Líder con Visión de Estadista sabe que debe construir un país estable, previsible, por consiguiente, confiable, porque es precisamente la confianza el principal elemento en las relaciones que surgen entre las personas.  No es gratuito que en los países donde existe un mayor margen de confianza entre sus ciudadanos exista mayor libertad y menor intervención del Estado, así como un Poder Judicial autónomo en la práctica y no en el planteamiento discursivo.

Un país que confía en sus ciudadanos es un país cohesionado socialmente, superando a la cohesión efímera que se logra gracias a la coerción ejercida desde el Estado. Por su parte, el Estado es el titular de la fuerza pública, de la cual hace uso privativo en la medida que una de sus funciones primordiales es la de proporcionar seguridad a sus ciudadanos, pero, para evitar que caiga en excesos, es la representación nacional, el Parlamento, el destinado a ejercer controles legislativos en defensa de los ciudadanos y, es el Poder Judicial el que dilucida los conflictos de interés.

En general, éste es el marco en el cual se desenvuelven los intercambios entre las personas en los países más desarrollados.  No obstante,  en países como el nuestro, muchas veces ocurre lo contrario.

Los parlamentos, en vez de limitar el poder de quien ejerce la conducción del Estado, hacen que éste se refuerce cada vez más a través de la creación de nuevos impuestos y, a contracorriente de su función de servicio, se erija como un organismo caótico, con sistemas de administración contrarios al sentido común, hasta alcanzar una dimensión que obstruye, limita y priva de iniciativa a sus ciudadanos.

Cuando quienes buscan asumir la conducción política de un país hacen creer a la ciudadanía que les será posible alcanzar sus expectativas desde la administración del Estado, privándolos  de su respectiva responsabilidad en la búsqueda de su propio desarrollo, lo único que están haciendo es promover una apuesta utópica e irrealizable, haciendo responsable al Estado de todo aquello que debe ser asumido por cada uno de sus ciudadanos.

Hay personajes políticos que, en la búsqueda de los votos suficientes para encumbrarse en los procesos electorales, confunden la delegación de la representatividad política con la delegación de responsabilidades, lo cual distorsiona la finalidad para la cual surgieron los parlamentos, que es la de limitar el ejercicio del Estado y garantizar la mayor libertad posible para sus ciudadanos.

La delegación de responsabilidades implica la renuncia voluntaria a la asunción de las mismas, por considerarnos incapaces de afrontarlas o porque nuestra autoestima ha sido tan mellada que tememos salir adelante por nuestros propios medios.

Por este motivo, el eslogan de la Responsabilidad Social o la Responsabilidad Social Empresarial resulta tremendamente lesivo y perjudicial por su contenido semántico.  Quien desconoce los alcances conceptuales, fácilmente cae en error y vincula su reiterada frustración, ante su delegación de responsabilidad hacia el Estado, a un nuevo actor que se dice a sí mismo Responsable Social, cuando de lo que se trata es que cada actor social se haga responsable de sus propios actos, sin proyectar sus éxitos o fracasos hacia los demás.

El Líder con Visión de Estadista debe prepararse para conocer la realidad, tanto nacional como internacional.  En el ámbito nacional, deberá reconocer al Perú como un país multilingüe y pluricultural, donde los valores que compartimos en occidente no son necesariamente los mismos que se manejan en las diferentes comunidades del interior del país, unos y otros empleamos códigos diferentes, con contenidos semánticos muchas veces disímiles.

En el ámbito internacional, será importante que reconozca y contextualice la potencialidad del país, la osadía destemplada de un político puede significar el aislamiento económico, la suspensión de créditos, la categorización de “país inelegible”, como ya padecimos a fines de los ochenta.

La globalización ha generado una dinámica económica sustentada en la ley de la oferta y la demanda, y su próximo paso es la estandarización de normas, códigos y penalidades de carácter supranacional para temas de Derechos Humanos y el ambiente, pero, en contraposición, el Hegemon demanda y busca imponer la exclusión de los suyos a normas internacionales, en aplicación de su poder económico.

Este es el complejo mundo que habrá de enfrentar nuestro Estadista. En el aspecto productivo, nuestras  economías estarán, cada vez más, sujetas al escrutinio público local e internacional.  Por lo tanto, aceptar y pregonar una visión catastrofista de nuestras principales fortalezas económicas constituye un freno al desarrollo del Perú.  Por eso, resulta inapropiado permitir que la libre iniciativa privada se convierta en un instrumento del populismo político.

Tengamos presente que un Empresario con Visión de Futuro es quien asume el liderazgo; confronta el mercado día a día para mantenerse vigente y administrar bienes de capital y recursos humanos; plantea estrategias con base al presupuesto del que dispone, y halla oportunidades de mercado para proseguir los objetivos que se ha trazado.

El día en que el sector privado, reconociéndose como líder económico del Perú, se percate de que en su Misión Empresarial debe incluir y asir la dimensión político-social, ese día el Perú habrá optado por la libertad como principio; principio que implica una gran responsabilidad al renunciar al tutelaje y a la protección del Estado para hacer que la libertad económica, política y social, junto a la seguridad jurídica y la imparcialidad de la administración judicial, sean las claves del éxito y la viabilidad de la Nación.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.


1 comentario en “El Empresario Líder”
  1. karito Dijo:

    hola nesesito un trabajo sobre un empresario lider , pliss ayudame amigo(a) gracias . NOTA DEL EDITOR: le recomendamos la manera más sencilla, directa y rápida de tener ese trabajo, hágalo usted misma. Y así no dependerá de otros.





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