Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Condena Doble es Mejor
Eduardo García Gaspar
4 noviembre 2011
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Los escándalos religiosos, especialmente los terribles hechos dentro de la Iglesia Católica, han servido como ataques a la religión y a esa iglesia.

Con frecuencia son usados como evidencia implícita de que las iglesias de poco o nada sirven y que, mejor sería, un mundo sin ellas.

Por supuesto, se trata de terribles sucesos. En eso estoy de acuerdo incluso con los más enconados de los críticos. Fueron acciones aborrecibles.

Pero hay algo en lo que no estoy de acuerdo con ellos. Piensan ellos que tales hechos son suficientes como para una condena general de la religión. Yo creo lo opuesto.

Fueron hechos que lejos de condenar a la religión o a la Iglesia, las hacen ver como más necesarias que antes.

Por un lado, las terribles faltas cometidas por algunos ministros fueron reprobadas por la ley, pero también por los mismos mandatos religiosos. La coincidencia es admirable. Dos tipos de preceptos llegaron a la misma conclusión.

Esto es lo que más llama la atención. De un lado tenemos a la ley y la condena que ella hace del abuso a menores, por ejemplo. Es un delito legal indiscutible.

Del otro lado tenemos no a una ley, sino a un mandato religioso que establece exactamente lo mismo. La concordancia es atrayente.

Es decir, si retiro a la religión del escenario, me quedo sólo con la reprobación legal del delito. Pero si mantengo a la religión, añado la fuerza de otra condena del acto, la religiosa.

No hay duda de que se trató de faltas a la ley, faltas serias. Pero agregar la reprobación que dan los preceptos religiosos otorga más peso a la condena.

Es preferible tener esa condena doble, que la que da la ley sola. Más aún, cuando las faltas fueron cometidas por ministros de esa religión.

La misma institución a la que pertenecen los condena por mandato interno y esto añade gravedad mayúscula a las culpas. Esto es lo que me hace diferir de los críticos que piden desaparecer a las iglesias.

Si ellas desaparecen, las faltas cometidas sólo tendrían como respaldo a la ley y no creo que sea eso suficiente.

La ley es más limitada que la moral religiosa, cubre menos terreno y tiene oportunidades de escapar del proceso. La moral religiosa cubre todas las acciones humanas y no hay oportunidad de escapar de ella.

Este es un punto que, me imagino, valorarán incluso los más ateos y los críticos más severos.

Quien cree en Dios y, por consiguiente, en las ideas del Juicio Final, tendrá un aliciente superior al que le ofrece la ley para comportarse de cierta manera, evitando lo reprobable. En su mente habrá una idea siquiera primitiva de que podrá escapar de la ley, pero no de Dios.

Esta es la idea que fomenta, por ejemplo, el Cristianismo. Sin ella, la máxima ambición moral de las personas quedaría en manos de la ley, una ambición demasiado mínima para ser deseable.

Pienso que el ateo más extremo y el enemigo mayor de las iglesias se hace un terrible daño cuando pretende hacer desaparecer a la religión, que es lo que parecen intentar los críticos más severos de las horribles faltar de algunos sacerdotes católicos.

Si las religiones desaparecieran, serían ellos también víctimas del monstruo que crearon: un gobierno que crea moral por medio de la ley.

Siendo yo un católico convencido, creo en la libertad de religión y conmigo, curiosamente, coincidirá el ateo que crea en la libertad.

La coincidencia tiene su fundamento: la libertad estaría en peligro si la ley fuese la única fuente de la moral. Si acaso eso sucediera, el ateo perdería la libertad de serlo y yo la libertad de practicar mi religión.

Seguramente terminaríamos los dos forzados a no ser condenados a prisión haciendo lo que nos ordenen los legisladores que lograron mayoría al aprobar una ley.

Esta es una de las razones por las que coincido con los críticos que reprueban con severidad las faltas de sacerdotes católicos, pero no con su idea de hacer desaparecer a las iglesias y a la religión.

Razonan ellos mal y si siguieran su línea lógica propondrían por necesidad la desaparición de todo gobierno cuando encontraran que algunos gobernantes hayan cometido terribles faltas, legales y morales. No tiene sentido.

Somos seres humanos, cometemos errores y a veces, faltas muy reprobables. No puede eso justificar desaparecer ni a la religión ni al gobierno.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Escándalos Católicos.

La columna ha sido clasificada también dentro del tema ContraPeso.info: División del Poder. La existencia de religiones e iglesias es en esta tierra un mecanismo que evita la concentración excesiva del poder en manos del estado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras