Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Tercera Vez es Tontería
Eduardo García Gaspar
17 abril 2002
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Errar es de humanos y no puede emitirse un juicio duro contra el que se equivoca por primera vez. El que comete dos veces el mismo error puede ser tratado más duramente, por distraído y tonto.

Pero el que por tercera vez comete el mismo error arroja sobre su persona serias dudas acerca de su capacidad.

Su servidor goza de la amistad de un grupo de personas con alto sentido común y que ocasionalmente me envían piezas que consideran dignas de mención, especialmente libros, revistas y recortes de periódico.

Para que algo sea seleccionado por mis amigos, debe cumplir con un requisito, el de destacarse realmente. No importa que se destaque en lo bueno o en lo malo, con tal de que se sobresalga mucho. Hace un par de días me reuní con esos amigos para el usual intercambio de opiniones sobre los sucesos políticos y económicos.

Uno de ellos nos proporcionó el recorte de un editorial de un periódico que causó risas entre nosotros, pues se destacaba por, precisamente eso, el cometer el mismo error ya no por tercera vez, sino por enésima.

Y creo que el tema de ese recorte bien merece una segunda opinión que comparto con usted. De todas las ideas de ese editorial, que no tiene desperdicio, voy a tomar solo una de ellas. Dice su autor que los modelos de desarrollo deben cumplir con varios criterios éticos.

En uno de ellos, dice textualmente, “la macroeconomía, so pena de favorecer la violencia y la ingobernabilidad de los pueblos pobres, no debe supeditar el gasto social ni los bajos salarios a los índices estables de crecimiento productivo”.

La traducción a un lenguaje claro es la siguiente: el gobierno debe elevar su gasto y decretar aumentos de sueldo, sin que importe desestabilizar de la economía porque si no va a haber violencia en los países pobres.

La propuesta es de colección, e independientemente de la risa que cause la ignorancia de su autor, debe ser analizada un poco más de fondo.

Hay varias facetas en esa idea. Primero, se afirma que para solucionar el problema de los países pobres el gobierno debe elevar su gasto sin considerar los efectos de ese gasto en la estabilidad económica del país.

Eso fue lo que se hizo durante el populismo mexicano de Echeverría y de López Portillo. El gasto gubernamental subió y subió, para lo cual el gobierno acudió al endeudamiento y a la emisión de dinero. La crisis de 1982 fue el producto de un gasto gubernamental desbocado.

Nuestro autor, entonces propone que para ayudar a los pobres se haga lo mismo que hicieron esos regímenes y también que se haga lo mismo que pasó en Argentina recientemente.

Por lo visto el autor de la idea cree que la inflación es de gran ayuda para remediar la pobreza, al igual que la elevación indiscriminada de la deuda externa. Es para producir carcajadas si no fuera porque en verdad hay personas que lo creen y que quieren cometer esos mismos errores.

Segundo, se propone que el gobierno eleve por decreto los sueldos de los obreros y trabajadores. Esos sueldos son una parte del costo de producción. Si ellos aumentan eso elevará el precio de los bienes producidos.

Y esto significa que el autor está proponiendo que para ayudar a los pobres lo mejor que puede hacerse en elevar el costo de los productos.

Por cierto, eso mismo hizo López Portillo al final de su mandato, decretar aumentos de sueldo. La única manera de elevar los ingresos de todos los que trabajan es aumentar su productividad y eso se logra elevando la inversión. No hay otra.

¿Chistosa esta idea? Definitivamente. La idea de que la pobreza se remedia con inflación, con economía inestable y con mayores precios en los productos es verdaderamente de colección y digna de ser señalada.

Pero esa idea tiene su lado triste, muy triste, porque es algo seriamente propuesto y sugerido a pesar de que va contra todo lo que sabemos, contra todo lo que razonamos y contra la experiencia real mexicana.

La conclusión es una mezcla de risa y tristeza. No, el populismo no ha muerto, aún late con vehemencia en mentes irresponsables que queriendo remediar la pobreza no hacen otra cosa que producir aún más miseria.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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