Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Arte de la Ley
Eduardo García Gaspar
8 mayo 2003
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Los legisladores tienen la función de hacer leyes. Hacer leyes es un arte. Por tanto, se necesitan legisladores que sean literalmente artistas de su profesión.

Eso significa tener legisladores que serios conocimientos legales, de economía, de política y de comportamiento humano. Repasemos esto.

La actividad legislativa en México es responsabilidad del Congreso de la Unión, el que está formado por dos cámaras, la de diputados y la de senadores.

Hay 500 diputados, de los que 300 son representantes de los distritos electorales y los 200 restantes representan no a la ciudadanía, sino a sus partidos de acuerdo a zonas que hacen ganar esas posiciones dependiendo del número de votos recibidos por los partidos. Todos los diputados se renuevan cada tres años.

Hay 128 senadores, pero sólo 64 representan a la ciudadanía. De los restantes, 32 son de los partidos que hayan obtenido el segundo lugar en la votación para senador de cada estado y los 32 restantes vuelven a ser representantes proporcionales de partidos. Cada seis años son elegidos.

Visto de otro modo, los ciudadanos elegimos a 300 diputados y a 64 senadores. Es decir, a 364 personas.

Pero por extrañas reglas, justificables antes quizá, hay 200 diputados y 64 senadores que representan a sus partidos.

La conclusión es lógica, pues en la votación legislativa los mexicanos valemos sólo el 60 por ciento. El 40 por ciento restante pertenece a partidos políticos cuyos miembros son realmente una minoría nacional.

Hay un gran desequilibrio en esas proporciones que afecta la emisión de leyes, las que serán elaboradas con un 40 por ciento de votos que no están orientados, por diseño, a la ciudadanía.

La ciudadanía debería valer el 100 por ciento, pero el diseño actual de la labor legislativa mexicana le quita poder a los mexicanos. Puesto de otra manera, las leyes mexicanas estarán inclinadas en buena proporción a beneficiar a los partidos políticos y no a la ciudadanía.

Gran error, cuya solución única es la eliminación de los legisladores que no representan a los ciudadanos.

Vayamos ahora a cuestiones más abstractas. Toda sociedad es un conjunto complejo en extremo de ciudadanos con iniciativas individuales. Establecer leyes para una entidad formada por seres tan complejos requiere sabiduría, prudencia y análisis.

Los legisladores necesitan dominar la previsión de efectos no intencionales de las leyes y entender que los organismos sociales están formados por personas humanas que pueden fallar. Ni en el gobierno existen puros ángeles ni en la sociedad puros demonios.

El legislador debe ser un verdadero dominador del arte de la acción humana, para prever las consecuencias no intencionales de sus leyes. Debe saber, por ejemplo, que si decide cerrar las fronteras a las importaciones habrá una elevación del contrabando, que si no se tiene un buen sistema de justicia habrá más delincuencia, que si se imprime dinero habrá inflación y muchas cosas más.

Debe reconocer que no es aconsejable violar principios económicos, como el prometer pensiones crecientes con fondos limitados, que sin capital no se puede crecer, que controlar precios crea peores condiciones que dejarlos libres.

Más aún, las leyes son la traducción a disposiciones obligatorias para todos de principios morales y éticos universalmente aceptados. Por esto, el legislador debe tener un muy desarrollado sentido moral capaz de distinguir entre la imposición de ideas personales y el respeto natural a la persona.

Más aún, el legislador debe saber la diferencia entre la conveniencia nacional y el beneficio partidista. Pero sobre todo, el legislador debe tener muy claros los valores de la persona humana.

La misión central del legislador, me parece, es muy clara. Las leyes que emitan deben respetar los derechos personales que son la vida, la salud, la libertad de iniciativa y los frutos del trabajo individual. Esto es lo que mucho me temo no posean nuestros legisladores, pues su inclinación más clara es la defensa de la ideología de su partido antes que la promoción de los derechos personales de los ciudadanos. Sin embargo, me parece que están aprendiendo.

Lo malo es que cuando ya aprendieron los cambian por otros nuevos que tampoco saben.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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