Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Teología de los Nombres
Eduardo García Gaspar
15 septiembre 2003
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


De todas las cuestiones que involucra la actividad de Marketing, hay una que consistentemente emerge como la que tiene más valores subjetivos y sobre la que se toman las decisiones poco racionales.

Al menos ésa ha sido mi experiencia durante años. Se trata de la cuestión de decidir nombres nuevos. Sí, es la cuestión de desarrollo de nombres para marcas y empresas.

Nada hay en Marketing que produzca más comentarios tontos entre los involucrados y nada hay más sentimental, especialmente en las mentes de los directores generales.

Y eso es natural, pues debemos ubicarnos en la situación que plantea la decisión de seleccionar una palabra nueva e inexistente para bautizar a un producto nuevo a una empresa.

Desde luego, la decisión correcta es la del nombre que más se adapte a la personalidad o posicionamiento del producto, más todos esos requisitos de fácil de pronunciar, memorable y demás. Pero las cosas se complican por dos razones.

Una es la posibilidad infinita de generación de nombres por combinaciones de letras en palabras de varias extensiones. El número posible de nombres alternativos está más allá de la posibilidad de análisis. Lo que eso ocasiona es obvio.

Siempre hay alguna persona a la que se le ocurre un nombre inventado por ella y va a hacer todo lo posible por defenderlo, más allá de lo racional y conveniente.

Pero hay más, las palabras totalmente nuevas tienen una desventaja de connotación en las mentes de las personas, pues no les “suenan” a nada y eso es malo porque tienden a ser rechazadas sobre esa base de desconocimiento. MacDonald’s es un apellido nada más y suena mucho más a hamburguesa un nombre como Hamburger Castle.

Sin embargo, MacDonald’s es símbolo internacional de esa comida, lo que demuestra que los nombres tienen un proceso de maduración que no es posible tener en una toma de decisión tradicional de selección de nombres.

Estoy seguro que si de nuevo se seleccionara una marca como Coca-Cola, la inmensa mayoría de las personas votaría en contra de un nombre tan malo.

En otras palabras, la decisión de nombres para marcas de productos nuevos es un proceso que tiene desventajas inherentes.

Las posibilidades son infinitas para generar candidatos. Muchas personas crean opciones y las defienden incluso sin razonamientos. Los nombres nuevos realmente no tienen aún significado en la mente de las personas y por eso se tiende a seleccionar nombres conservadores que tienen la desventaja de escasa memorabilidad.

Muy pocos hubieran seleccionado a Apple como nombre para una empresa de computadoras y sin embargo de ese nombre ha salido una tradición de nombres característicos de esa industria.

¿Qué hacer cuando se debe seleccionar un nombre nuevo para una marca? No lo sé con precisión, pero tengo dos consejos.

Hacer el proceso transparente y con explicaciones racionales que convenzan a los demás. Una selección de nombres es casi un asunto teológico, por eso, como segundo consejo, quítese de encima a los cismáticos que quieren imponer los nombres que ellos han cread.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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