Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Libertad de un Lado Nada Más
Eduardo García Gaspar
11 febrero 2004
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
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Quiero contarle una historia y con ella mostrar un caso de aplicación de libertades hacia un solo lado, La historia es de Vancouver, Canadá, y reportada el 6 de febrero en la CBC.

Allí se cuenta que un profesor de high-school fue castigado por expresarse en contra de la homosexualidad y esa libertad de expresión del profesor fue legalmente declarada como no protegida por la ley.

El profesor fue investigado por la asociación de maestros por escribir diversas cartas a periódicos señalando que la homosexualidad era negativa. Según la escuela en la que él trabaja, esas cartas del profesor eran discriminatorias y contrarias al medio ambiente propicio para el aprendizaje.

El juez que vio el caso dictó que

“al ligar públicamente sus opiniones privadas y discriminatorias de la homosexualidad con su posición profesional como maestro… puso en duda su propia preparación para ser imparcial en el cumplimiento de sus obligaciones legales y profesionales a los alumnos…”.

Reuters, un servicio noticioso, reportó que el castigar a ese profesor con suspensión por escribir a periódicos diciendo que la homosexualidad es errónea no viola sus libertades. El juez suspendió al profesor un mes argumentando que sus cartas eran discriminatorias e “incompatibles con la búsqueda de la verdad”.

Por su lado, el profesor alega que esa sentencia “significa que los profesores que son cristianos o pertenecen a otras religiones que prohíben la homosexualidad no pueden hacer comentarios sobre el tema”.

En resumen, por tanto, tenemos a un profesor con creencias religiosas que en una acción fuera de la escuela expresa una opinión que va en contra de una creencia pública, supuestamente mayoritaria, y es castigado argumentando que sus opiniones privadas no están protegidas por la libertad de expresión bajo el supuesto de que opiniones diferentes a las aceptadas mayoritariamente no son “compatibles con la búsqueda de la verdad”.

Con esos razonamientos, de hecho, se impide la libertad de expresión de una persona y eso es una violación clara de libertades.

Si proyectamos eso a otras situaciones, tendríamos que penalizar a los ateos por decir que no creen en Dios, a los que apoyan a la homosexualidad donde ella es rechazada. De hecho, se impediría la enseñanza de los Diez Mandamientos en una clase pues va en contra de la homosexualidad.

Incluso tendría que prohibirse que un profesor socialista hablara criticando al liberalismo, o viceversa. Los avances humanos se logran en buena parte cuestionando lo aceptado, sea para rechazarlo o para reafirmarlo.

Negar derechos para hablar en contra o a favor de alguna posición es en realidad contrario a esa búsqueda de la verdad, de la que hablaba el juez que dictó sentencia contra el profesor.

Lo que me parece que explica estas acciones incongruentes en sociedades liberales es la aceptación de creencias que en conjunto se llaman lo políticamente correcto y tienen una fuerza extraordinaria porque son aplicadas silenciosamente por la mayoría. Voy a poner ejemplos de esto en el terreno del sexo.

Cuando una persona, la que sea, promueve la abstinencia, la castidad, la virginidad y al mismo tiempo condena la promiscuidad, el aborto y el uso de píldoras, esa persona suele ser atacada sin uso de razonamientos, sino calificándola de conservadora, anticuada y otros adjetivos.

Si la persona expresa esas opiniones está en su derecho y no podría ser penalizada, sea la que sea la posición que tenga.

Esa es una libertad personal, protegida y fructífera. Igual sucede con quienes expresan dudas acerca de las alarmas ecológicas a las que llaman exageradas, ellos suelen recibir epítetos duros, cuando sólo hacen uso de la misma libertad que tiene quien habla en sentido contrario.

Si alguien habla a favor de una posición, como la homosexualidad, no puede haber otra opción que dejar hablar acerca de la posición contraria.

Es realmente una nueva censura ésa, la de acusar de discriminatoria la opinión de alguien que se atreve a expresar una opinión contraria a la existente. Creo que fue Stuart Mill el que hablaba de un mercado libre de ideas en el que a la larga triunfan las ideas buenas. Esa censura es un atentado a las libertades del profesor y de todos los demás canadienses.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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