Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Estudiantes, Francia
Eduardo García Gaspar
20 marzo 2006
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Los sucesos franceses recientes son de llamar la atención. Es otra protesta seria, una más de la serie a la que ese país tiene acostumbrados a los lectores de noticias. Esta vez vale la pena ver con calma el asunto. Un sindicato de estudiantes ha declarado que hay 45 universidades en huelga, la mayoría bloquedas por los mismos estudiantes, aunque según el gobierno, las cifras son mucho menores.

La famosa Sorbona está ocupada, según los servicios noticiosos, en una situación que algunos califican de tan seria como los sucesos de 1968.

La razón de tanto embrollo es una propuesta de ley, denominada Contrato de Primer Empleo, que debe entrar en vigor a principios del mes entrante. La ley establece que los empleadores pueden dar trabajo a los menores de 26 años en un período de prueba de dos años. Durante ese período, el empleador tiene la facultad de despedir al contratado bajo esa ley sin seguir el proceso normal de justificación.

Como datos complementarios, Francia tiene una alta y consistente tasa de desempleo y una de las más estrictas leyes laborales del mundo. Su índice de rigidez laboral es 66, el de México es más bajo, 51. El de Estonia, 33 y el de EEUU, 3. La lección es la que por varios lados se señala.

Una ley laboral estricta, destinada a proteger a los trabajadores, sesgada en su favor, produce lo contrario de lo que se propone. En este caso, desempleo, como en Francia y como en México, con rigidez laboral muchas veces mayor que la de otro país en el que el desempleo es mucho menor.

Un clásico caso de efectos negativos no intencionales, es decir, miopía legislativa. Pero hay algo más allí, enterrado en esa reacción contra una ley razonable, destinada a elevar la contratación de jóvenes y colocar en ellos el incentivo de realizar un buen trabajo para mantener su puesto. Algunos de los estudiantes no lo quieren, prefieren quedarse sin trabajo que trabajar bajo condiciones que no les gustan. Un clásico caso de niños consentidos echados a perder y creo que esto es algo que bien merece una segunda opinión.

Francia es un país muy dominado por ideas socialistas, estatistas, o como usted las quiera llamar. Se parece en esto a México, otra sociedad acostumbrada a tener un gobierno omnipresente, metido en cuanto asunto existe y que promete la felicidad de sus ciudadanos. Estamos en presencia de una lacra, el estado de bienestar, el que promete hacernos felices desde que nacemos hasta que morimos. Ésa es su intención.

Pero como en el caso de las leyes laborales estrictas, sus logros reales son un tiro por la culata. Lo que un estado de bienestar crea es una enorme cantidad de infantes caprichosos que quieren vivir a costa de la autoridad sin otra prioridad que la de ser amamantados por ella, aún a costa del mal ajeno. Y es que Europa, me parece, se está suicidando. Una columna del Wall Street Journal, de Leon de Winter, holandés, menciona ideas valiosas para comprender esto.

Después de la II Guerra Mundial, Europa se ablandó. Su éxito económico la llevó a un relativismo moral en el que el máximo valor es lo que el gobierno puede hacer por la persona. El resto no importa. No hay valores que defender, ni ideas por las que vale la pena luchar. Todo se reduce a apoyar una ley que reduce la jornada de trabajo o protestar por una ley que pide trabajar con esfuerzo. Nada es digno de ser defendido, excepto el beneficio de desempleo, o algo similar.

Eso es lo que quiero establecer. Un estado de bienestar es una herramienta que reblandece los principios de las personas. Las vuelve dependientes de las ubres gubernamentales. Las torna adictas a la ayuda estatal. Una nación así, que ya no cree en nada excepto en su propio bienestar material, deja de tener moral, libertad y responsabilidad. Una pequeña ley, leve, que trata de elevar el empleo de los jóvenes es atacada por un grupo de ellos mismos.

Ya no son jóvenes, ni siquiera personas capaces de ser libres. Son egoístas en el más destructivo de los sentidos. Gente que depende del gobierno igual que el drogadicto de su droga. Y ya que el estado de bienestar no es sostenible, los ciudadanos dependientes sufren las terribles consecuencias de la no disponibilidad de su narcótico. Para ellos nada es más importante que la nueva dosis, a la que debe seguir otra y otra…

Post Scriptum

• El editorial del Wall Street Journal al que me he referido está aquí y requiere suscripción. Su punto central es el reblandecimiento europeo en relación a la amenaza nuclear de Irán. En otra nota, este periódico señala que el desempleo es de 23% entre los jóvenes franceses.

Aquí hay información sobre Francia, donde se señala que,

“Experts have called on France to reduce government spending, the budget deficit, and public debt, and to allow flexibility in the implementation of the 35-hour work week. Mounting pressure for short- and long-term reforms include more labor-market flexibility… Creating jobs and reducing the high unemployment rate… has been a top priority. The Government of France successfully reduced an unemployment rate of 12% to 8.7% in the late 1990s but has seen unemployment increase to above 10.1% in early 2005… Government spending, at 54.7% of GDP in 2003, is among the highest in the G-7. Regulation of labor and product markets is pervasive… A dynamic services sector accounts for an increasingly large share of economic activity and is responsible for nearly all job creation in recent years. GDP growth was 0.2% in 2003, after two years of steady decline from 4.2% in 2000. GDP growth rebounded to 2.3% in 2004 from 1.1% in 2002 and 0.5% in 2003”.

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