Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Sistema Educativo Nuevo
Santos Mercado Reyes
25 enero 2006
Sección: ESCUELAS, Sección: Asuntos
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En 1990 inicié una investigación sobre el sistema educativo mexicano para presentarla como tesis doctoral. Nunca me imaginé lo que iba a encontrar y las propuestas que de ello derivaba. Ahora estoy convencido que el diagnóstico era correcto pero las propuestas no lo eran tanto.

En efecto, encontré que el sistema educativo era un desastre. Esto no era nuevo pues cualquiera que estuviera sentado en las aulas de una escuela pública o que tuviera a sus hijos en una universidad del Estado sabía que algo andaba mal. Encontré que la causa del desastre se encontraba en el sistema de financiamiento y esto sí era sorprendente.

El hecho de que el gobierno introdujera los recursos monetarios por el lado de la oferta, es decir, de las escuelas y universidades echaba a perder irremediablemente el sistema, corrompía a los funcionarios, burocratizaba los profesores, etc. La escuela subsidiada carecía de incentivos para brindar un mejor servicio pues los ingresos  estaban seguros ya que provenían de las arcas de la nación. No había ni interés ni necesidad de competir con la escuela privada o pública de al lado pues cada una recibía su dotación de manos del gobierno.

Los profesores cobraban puntualmente sus quincenas sin importar si los alumnos o padres de familia quedaban satisfechos. Todo esto me llevó a formular la propuesta de cambiar los flujos financieros para que en lugar de que el gobierno subsidiara a las escuelas, mejor subsidiara a los alumnos.

Después me percaté que esta propuesta tampoco era nueva pues ya Milton Friedman hablaba de ella desde 1955 como el Voucher System for Education. Este consistía en que el gobierno emitiera una especie de cheques para obsequiarlos a los alumnos y que ellos eligieran libremente la escuela donde pagarían su educación.

Durante 12 años hablé con funcionarios de la SEP, con la gente de Salinas de Gortari, de Colosio, Zedillo, Fox; hablé con los sindicatos universitarios, en la radio, TV y hasta pude colocar algunos artículos en la prensa. El resultado: cero absoluto. ¿Qué me falló? ¿Dónde me equivoqué?

Hoy puedo decir que nada hay de cuestionable en cuanto al diagnóstico: la educación pública es un desastre y lo confirman ahora los organismos internacionales. Mi error estuvo en pensar que el Estado podría tener la voluntad y la capacidad de poner remedio. Hoy lo veo claro: El gobierno está imposibilitado física, mental y políticamente para corregir el sistema educativo mexicano.

Ningún diputado, senador, asambleísta, gobernador o presidente municipal está dispuesto siquiera a poner el tema en discusión. Ninguno va a proponer reformas radicales pues consideran que se pone en riesgo su carrera política. Cuando abordan el tema educativo terminan por premiar a las burocracias educativas con más subsidios. Por tanto, la construcción de un buen sistema educativo no puede pasar por las manos del Estado.

Confiar que el gobierno haga una buena reforma educativa es tanto como confiar que el diablo protegerá a los ángeles celestiales. El sistema de “vouchers”, aunque no es una panacea, era tan sólo un buen inicio. Podría haber reflejado la voluntad del Estado para empezar la reforma universitaria en serio.

Pero, incluso en los EEUU ha sido más que imposible establecerlo en todo el país a pesar de que fue una promesa de campaña del actual presidente. Por tanto, es necesario abandonar la propuesta del subsidio a la demanda (“vouchers”) y plantear algo más factible, algo que se pueda hacer sin necesidad de esperar el visto bueno del Estado y sin necesidad de esperar que primero llegue al poder un gobierno liberal. Si el gobierno no será el constructor del nuevo sistema educativo, sólo queda …la iniciativa privada.

En efecto, lo que planteo es que los agentes particulares son los que deben asumir la responsabilidad total para la construcción del nuevo sistema educativo. Quiere decir que se deben disponer a abrir cientos o miles de escuelas privadas, de todos los niveles, desde preescolar hasta universidades. Ninguna escuela privada debe aceptar subsidios del gobierno y de ser posible deben colocar en la puerta la leyenda “escuela sin reconocimiento oficial”. El reconocimiento se lo deben ganar de  sus clientes, del mercado.

Estas nuevas universidades pueden nacer en el garage de una casa y para sobrevivir tendrán que ofrecer el mejor servicio educativo posible. Sólo los clientes deben determinar si sobrevive o si perece. Esto se determina mediante el pago de la colegiatura cada mes. Por otro lado, se puede crear un fondo con los ahorros del público para financiar a la gente que quiera estudiar en éstas escuelas privadas.

Cuando terminen la carrera podrían tener hasta 20 años para regresar el crédito. Más aún, para permitir que nadie se vea imposibilitado de estudiar por falta de recursos, se le puede otorgar al estudiante  financiamiento para que compre sus libros, rente un departamento, adquiera su computadora, se alimente bien, etc.

Es  importante señalar que la tasa de interés de estos créditos deben ser las normales que imperan en el mercado, de otra manera no podría sobrevivir el nuevo sistema. De esta forma se tendría en México dos sistemas educativos: el burocrático del Estado y el nuevo independiente del gobierno.

El sistema burocrático del gobierno sería como un dinosaurio en proceso de extinción, costoso y deformador de los jóvenes, que sólo se mantendría para no lastimar a la burocracia  que lo usufructúa; y el nuevo, que tendría que desarrollarse en un mar de libre competencia. Para iniciar este proyecto se requieren los recursos de gente que quiera ahorrar o invertir a largo plazo.

Podría fundarse una Administradora de Fondos para el Retiro (AFORE) educativo y los recursos estarían garantizados por la devolución de créditos de los profesionales.   En fin, tenemos que inventar  nuevas formas  pues de  una cosa estoy seguro: el gobierno no puede ni podrá resolver el problema educativo. No nos queda otra alternativa que usar nuestras propias manos y talento.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



1 comentario en “Un Sistema Educativo Nuevo”
  1. rinette Dijo:

    Con todo respeto esta propuesta me parece descabellada. Yo tampoco tengo mucha fe en lo que pueda hacer el gobierno por la educación, pero tambien creo que la proliferacion de escuelas privadas ha causado ya consecuencias terribles pues la mayoría de ellas no tienen un interés por la educación, el conocimiento ni la búsqueda de verdades, sino que unicamente tienen un interes lucrativo, lo que ha devenido en profecionistas de pesimo nivel ya que los titulos se obtienen por medio de cuotas. Creo que sí debe haber alguien que regule la actividad educativa. La lucha tiene que ser civil indudablemente, pero desde la práctica civil tenemos que exigir las reformas educativas. De otra manera la educación quedaría sin limites en las manos del mercado y no me puedo imaginar un panorama peor. NOTA DEL EDITOR: ¿aún peor que el sistema público actual?





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