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Selección de ContraPeso.info
12 noviembre 2007
Sección: ETICA, LIBERTAD ECONOMICA, MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta a sus lectores una idea de Pablo Docimo. Agradecemos al autor el amable permiso de publicación. La idea central del autor es engañosamente simple y se sustenta en la idea de que tanto los medios de comunicación como la globalización son instrumentos que en sí mismos no pueden tener una carga ética. No pueden ser buenos ni malos en sí mismos.

Es indudable, que el siglo XX fue una bisagra en la historia de la humanidad; y es indudable también que uno de los fenómenos más sobresalientes del siglo pasado fue el creciente desarrollo de los llamados medios de comunicación, que en realidad son medios de difusión.

Estos se vieron potenciados a través de la globalización, que a su vez se  favoreció notablemente por el desarrollo de nuevos medios como el satélite, la fibra óptica, la TV por cable y, fundamentalmente, por Internet. Pero hoy, todavía se sigue cuestionando si tanto la globalización como la expansión de los medios de comunicación favorecen o no a la sociedad, o de que manera se deberían utilizar, cuando en realidad, no son ni buenos ni malos, sino que son sencillamente herramientas, y todo depende de quienes y como las utilicen

¿Pero de quién o quiénes es esa responsabilidad?

Cuando los hermanos Lumière inventaron el cine ¿Con qué fin lo hicieron, para entretener, informar, o educar?  El mismo tratamiento le podríamos dar a muchísimos otros inventos, como la radio, la TV, la TV por cable o Internet, incluso a la invención de Gutemberg, la imprenta, puntapié inicial de los medios de difusión. Lo mismo ocurre con la globalización, palabra ésta, que no figura en diccionarios de la Real Academia Española de algunos años atrás, teniendo como vocablo mas próximo la palabra “global”.

La globalización como hecho socio-cultural no es nuevo; si nos remitimos a la historia, podemos encontrar infinidad de casos. Un ejemplo muy gráfico es la incursión de Marco Polo a Oriente; gracias a este viaje se introdujeron en Europa inventos como la pólvora, la brújula e incluso las pastas, hoy populares en todo el mundo.

Otro ejemplo de globalización antigua puede ser el Derecho Romano, que a su vez lo asimilaron los griegos, y hoy es la base del sistema jurídico de muchos países occidentales; o el sistema numérico decimal, inventado por los árabes del cual hoy no podríamos prescindir, prácticamente, en ninguna parte del mundo, y por último, no podemos dejar de lado el caso más contundente, el descubrimiento de América.

Fueron los españoles quienes trajeron al nuevo continente, entre otras cosas, el ganado vacuno, principal fuente alimenticia en la dieta de los argentinos; eso también fue globalización.

En la actualidad, la globalización es muy distinta; la causa fundamental es que hoy se ve acompañada y potenciada por los medios de comunicación, teniendo como máximos referentes, como ya lo dijimos, el satélite, la fibra óptica, Internet y la TV por cable. A su vez, los medios de comunicación tienen un mayor alcance gracias a la globalización, o sea que se nutren mutuamente.

Pero ¿cuál tendría que ser el rol social de los medios de comunicación? Y aquí nos planteamos la misma pregunta como con la invención de los hermanos Lumière: ¿Entretener, informar o educar? El otro aspecto sería analizar si la globalización nos beneficia o nos perjudica.

Tomemos como ejemplo una señal de cable dedicada a la educación y cuya programación esté destinada a dictar carreras y/o cursos a distancia, o incluso educación secundaria. En el plano cultural es innegable que los beneficios son varios, ya que cualquier individuo tiene acceso a muchísima información de una manera simple, práctica y rápida.

En lo social, el beneficio es más amplio aún, porque no solo permite integrar a personas de bajos recursos, sino que además evita la despoblación de pequeñas localidades, teniendo al alcance de la mano las mismas posibilidades sectores de la sociedad a los que de otra forma les sería casi imposible, y por otro lado permite a la integración de esos pequeños pueblos, pudiendo de esta manera acceder a información calificada y actualizada.

Por último, en el aspecto económico, también es beneficioso, ya que los entes gubernamentales invertirían sumas mucho más módicas en infraestructura para brindar el acceso a distintos cursos o carreras.

Si bien hemos analizado un caso donde un medio de comunicación y la globalización aportan un beneficio social, cultural y económico, no podemos generalizar y decir que en todos los casos sea así. También existen casos en que los intereses económicos, políticos o especulativos los medios de comunicación podrían ser perjudiciales.

Si bien esto está mayormente determinado por la capacidad económica e intelectual de los emisores y receptores, no podemos deslindar la responsabilidad de los entes gubernamentales, que por medio de distintos ministerios y/o secretarías, deben impulsar, controlar e intensificar el buen uso de estos, y por su intermedio, sacar el máximo beneficio posible para la población.

Sin embargo, el sociólogo Manuel A. Garretón (Chile) en el libro La Dinámica Global-Local ( Bs. As. Editorial Ciccus, 1999) plantea lo siguiente respecto a la globalización y sus contra tendencias: “En primer lugar, hay que distinguir entre las transformaciones reales, a nivel estructural, cultural y de la subjetividad individual y colectiva, y las ideologías que acompañan estas transformaciones”.

Aquí se plantea que si bien la globalización es un fenómeno real, no es el único proceso significativo. Ello es porque hay otros tan  importantes como él y porque hay tendencias permanentes que van en sentido contrario, por ejemplo, la explosión de entidades de tipo comunitarias basadas en principios adscriptos, como el sexo, la religión, o grupos determinados que van desde clubes literarios hasta entidades de bien público.

Otra es la resignación de los estados nacionales, donde se crean grandes bloques de estados supranacionales como el MERCOSUR, NAFTA o Pacto Andino, pero cuyo déficit es que no se constituyen formas de gobierno no globalizadas, y esto deja a la globalización sin su dimensión política y a manos de poderes transnacionales.

Y una tercera es la expulsión de los procesos de globalización de bastos sectores de la humanidad, que por parte de cada nuevo mecanismo de globalización crea nuevas formas de exclusión.

Pero, ¿es realmente así? Porque si comparamos estas afirmaciones con este tipo de emprendimientos parecería todo lo contrario, ya que una señal con estas características no solo ayuda a formar y educar a distintos grupos, sino que los integra y ayuda a difundirse.

En cuanto al segundo aspecto, es responsabilidad de los gobiernos crear una legislación o regulación de los manejos de los medios de comunicación.

Y en el tercer y último punto, si bien es cierto que un basto sector queda excluido por razones estrictamente sociales y económicas, también es responsabilidad del Estado por intermedio de distintos organismos oficiales, destinar los fondos necesarios para que, precisamente estos sectores excluidos puedan tener acceso a computadoras, Internet o TV por cable desde las escuelas primarias, produciéndose así un aprovechamiento de los medios de comunicación y la globalización.

Otro sociólogo, como R. Bayardo, nos plantea una dicotomía respecto a la globalización en el libro La Dinámica Global-Local que podríamos asociar a éste caso particular. El cita el ejemplo donde en Perú Coca-Cola se tuvo que asociar a Inka-Cola para poder entrar en el mercado de este país. Dicho en otras palabras, este ejemplo demuestra como una referencia local afirmada resulta atravesada por otra transnacional, siendo que en esta oportunidad es Coca-Cola la que resulta globalizada.

Remitiéndonos con este ejemplo al tema que estamos analizando, podemos establecer un paralelismo, ya que por un sistema local se penetra a un medio global, que a su vez había propuesto las herramientas y el método para que esto suceda. Esta es la relación que existe entre los actuales medios de comunicación y los antiguos, como el cine; el invento en sí es muy beneficioso, pero depende de nosotros para que y cómo se utilice.

Por eso,  cuando analizamos a los medios de comunicación  y la globalización es imprescindible separar dos aspectos, uno es el medio en si, y el otro, el uso que se le da a este medio, y esto depende pura y exclusivamente de las personas y de las sociedades, o si se quiere, de la oferta y la demanda, que a su vez, está determinada por el nivel social, cultural y económico de los “emisores y receptores”.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información  para lectores que buscan explicaciones.





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