Una forma de crear reglas éticas. Es la conversión de sentimientos y emociones en preceptos éticos, mandamientos morales que no surgen de la razón. Son el producto de afecciones, pasiones y emociones personales que se canalizan a buenos deseos, reglas de conducta e incluso políticas de gobierno. La ética emocional y sus problemas.

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Introducción

El tema de la columna es el fenómeno por el que las inquietudes sentimentales y las reacciones sentimentales ante la realidad son convertidas en mandamientos éticos deseables para mejorar esa realidad.

Por ejemplo, la vivencia personal de conocer varios casos de exceso de consumo de bebidas alcohólicas que llevaron a ausentismo laboral e incluso violencia familiar.

Ante esas situaciones, la persona reacciona afectivamente deseando corregir esos casos. Es una buena intención que ella transforma en un deseo de mandato ético llevado a la ley: deben prohibirse las bebidas alcohólicas.

Es una manera de crear reglas de ética que se justifican como remedios a situaciones que producen una reacción sentimental y emocional.

📍 El tema trae a la mente consecuencias de esa manera de pensar y que producen políticas de intervencionismo gubernamental, como malas políticas redistributivas y la continua creación de derechos humanos que solo la autoridad puede satisfacer.

La ética emocional

Para entender esta forma de crear reglas éticas, ella debe contrastarse con la otra gran vía de hacerlo, la racional.

Por medio del sentimentalismo, la persona actúa y reacciona con emociones que detonan su conducta ignorando la posibilidad de ayudarse de la razón y el conocimiento. La clave quizá esté en la gran sensibilidad con la que se reacciona ante la realidad y la conmoción que ella puede crear, produciendo una reacción fuertemente sentimental y emotiva.

📌 La reacción emotiva crea una inquietud que motiva a hacer algo que mejore la realidad y ese algo puede tomar la forma de la ética emocional: una serie de reglas sustentadas en emociones y sentimientos, no razones ni argumentaciones.

Un caso de ética sentimental es la reacción que tuvo una persona. Yendo por carretera entre dos ciudades medianas, ella vio en el trayecto diversos poblados pequeños en los que la pobreza era notoria. Ella se indignó y reaccionó deseando que la riqueza de todos debía ser de inmediato distribuida para ayudar a esos niños sucios y descalzos que había visto.

El mecanismo

Una buena descripción del marco mental del sentimentalismo ético es esta:

«La persona sentimental, al dejarse invadir por sentimientos desmedidos de ternura, bondad o afectación, encuentra dificultad para actuar con base en la razón. En ese caso, se dice que la persona ha caído en sentimentalismo». significados.com

Esta manera de crear reglas de conducta puede ser entendida de la manera siguiente.

1. Una persona cualquiera y seguramente con cierta inclinación al sentimentalismo, además de poco o escaso conocimientos sobre la situación que afecta sus emociones.

2. Una situación cualquiera de tales características que es capaz de causar en esa persona una fuerte reacción de indignación e inquietud que le afecta sustancialmente.

3. La inquietud fuerte deriva en deseos de hacer algo y esto se convierte en mandatos éticos sustentados en la emoción no en la razón. Así se forma la ética emocional y sentimental, por medio de reacciones afectivas que se saltan la posibilidad de usar conocimientos y razones.

4. ¿Qué sucede con ese reclamo moral emocional? Suele acontecer que se trasforma en presión para que los gobiernos intervengan y solucionen la causa de tal indignación. Y que lo hagan sobre esa norma sentimental que carece de análisis y razonamiento.

Por ejemplo, se lee continuamente la afirmación de que la riqueza del 1% de la población es igual a la riqueza del 99% restante. La idea se repite de diversas maneras, pero la idea permanece y causa indignación. Hay en esto poca probabilidad de razonar y los sentimientos dominan.

Y así es que se crean mandatos de una ética emocional que exige diversas medidas, como redistribución de riqueza, mayores impuestos, condonación de deuda externa y otros más.

Los problemas de la ética emocional

El mayor de todos ellos es el que puede verse en lo anterior. Las acciones gubernamentales sustentadas en la emoción ética no tienen el sustento sólido que necesitan, porque no hay en ellas análisis, argumentaciones, evidencias, ni razonamiento.

Por tanto, serán acciones propensas al error y cuyo fracaso será difícil analizar.

Problemas de urgencia y terquedad

La ética emocional produce situaciones en las que no cabe la posibilidad de tratar los asuntos de manera sosegada y pausada. El sentimentalismo y la indignación fomentan una atmósfera en la que difícilmente se aceptan las sugerencias de razonar y analizar antes de actuar.

Peor aún, esa atmósfera emotiva tiene un sentido de urgencia e inmediatez. Se reclama hacer algo, ahora mismo, sin considerar efectos no intencionales ni de largo plazo.

La ética emocional produce ese clima exaltado de apremio y obstinación incluso de fanatismo que no hace posible considerar el fracaso de las acciones realizadas, mucho menos la posibilidad de medidas correctivas.

Volatilidad sentimental

Los problemas de la ética emocional también incluyen las dificultades que presenta su inestabilidad. Las personas tienen distintas emociones y ellas varían notablemente en calidad e intensidad. No son estables y tampoco pueden comunicarse con facilidad y exactitud.

El ambiente que eso crea es, en buena parte, tiene el efecto de evitar discusiones usando al relativismo moral, desechando la existencia de la verdad y polarizando visiones que hace imposibles de examinar.

Recuerda también a las dificultades de debates y diálogos entre quienes quieren usar la razón y quienes no. Otras falacias pueden asociarse al tema, la del espíritu móvil, el argumentum ad baculum y la falacia del culpable favorito, sustentada en la idea de complots.

Conclusión

Ha sido examinada la idea de la ética emocional, suyos mandatos se justifican en reacciones emotivas que hacen reclamos de indignación y acción inmediata. Ella, además, rechaza la idea de analizar racionalmente los mandatos creados y las acciones demandadas.

La ética sentimental está muy ligada con el populismo en cuanto que este apela a los sentimientos de los ciudadanos, no a su razón, con el caso del gobernante carismático. Más el problema de las decisiones democráticas cuando estas están influidas por el sentimentalismo.


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[Actualización última: 2022-09]

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Más de cuatro décadas de escribir columnas de opinión y análisis políticos en periódicos y en línea. Autor de tres libros.