Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Conversaciones Triviales
Leonardo Girondella Mora
13 febrero 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Las discusiones y las argumentaciones sobre los temas más importantes son usualmente evitadas porque no producen acuerdos —además, sobre todo, porque suelen producir enfados y enojos desagradables.

Los temas que se ignoran, dije, son los más importantes, como religión y política —lo que produce un vacío dañino: las personas hablan de temas sin trascendencia.

En lo que sigue hago algunas anotaciones sobre este tema de conversaciones triviales.

• Primero, insisto en el punto anterior. Los temas más trascendentales coinciden en mucho con los temas cuyas discusiones se prestan más a producir roces e irritación.

Uno de ellos, el religioso, es muy claro —tanto desacuerdo puede producir que se evita, prefiriendo la mediocridad de otros temas, menos trascendentes, más superficiales, lo que produce conversaciones triviales que fomentan la superficialidad formativa.

Igual sucede con temas políticos y económicos, más los considerados políticamente correctos.

• En la experiencia personal he visto con frecuencia un fenómeno muy mencionado por otros antes que yo: la fortaleza de las opiniones de una persona suele estar en proporción directa a su ignorancia sobre el tema.

Es decir, quien menos sabe del tema es quien suele sostener las opiniones más inamovibles —lo que en el otro sentido hace que las personas con mayor preparación sean las de opiniones más flexibles y abiertas a nuevas evidencias.

No siempre sucede, pero al parecer la terquedad en las opiniones propias aumenta conforme es menor el conocimiento del tema, lo que creo es algo muy lógico: cuanto menos se conoce del tema, más simplista se vuelve su comprensión y más fáciles las opiniones extremas inamovibles.

• Algunos medios hacen una contribución significativa a la simplificación de los temas y, por eso, al fomento de las opiniones extremas inamovibles —lo que en especial logran muchos documentales para la televisión, que en una hora pretenden agotar un tema complejo.

Igualmente, muchas películas y libros, que se desarrollan en un trasfondo histórico, producen imágenes memorables que perduran alterando opiniones que poco tienen en realidad que ver con lo que dicen libros que narran esa historia en toda su complejidad.

Con esta anotación señalo otra forma de simplificación extrema de temas complejos —la que lleva al fenómeno anterior: las terquedad de opiniones extremas es proporcional a la escasez de conocimientos sobre el tema.

• Señalo ahora lo que me parece podría ser el corazón del problema de discusiones que evitan temas trascendentales por causa de producir cólera entre los participantes —el uso de fuentes distintas a las originales.

Lo ejemplifico con un caso particular —el de la Iglesia Católica, cuando es un tema de conversación entre personas que la defienden y que la atacan. No necesito decir que las discusiones del tema son calientes y causa de exasperación, tanta que se evitan.

Creo que a esa calentura contribuye un factor poco examinado, el siguiente: las diferencias en las fuentes de información usada y la inclinación de éstas, lo que puede verse de manera analítica:

• El Crítico Terco del Catolicismo: expresa opiniones fuertes, definitivas, extremas, negativas —pero su fuente de información central son medios de comunicación que tienen esas mismas opiniones, las que él ha acumulado sin mucho darse cuenta.

• El Defensor Terco del Catolicismo: expresa opiniones también fuertes, definitivas, positivas —pero su fuente de información es lo que escucha de gente como él, o de lo que saca de su asistencia a misa, o del simple llevar la contraria a su opositor.

Los dos cometen el mismo error: no haber acudido a lo que puede llamarse las fuentes originales del objeto que es tema de conversación: los documentos de la misma iglesia, como los evangelios y su catecismo, cuyo desconocimiento hace insostenibles las opiniones de ambos.

Es un error que consiste en usar como sustento fuentes secundarias sesgadas —y no las fuentes primarias del tema. El error es común en cantidad de temas y se debe, por supuesto, a la incomodidad que resultaría de tener información considerada compleja y difícil.

• Termino con otro apunte, el de la facilidad con el que se acude a la simplificación caricaturizada del contrario. Consiste en abandonar el tema y hacer del opositor un objeto simplificado de fácil burla —de una manera tal que es fácil atacar sus opiniones usando bromas y abucheo.

Los ataques entre socialistas y liberales están llenos de este truco —cuando entre sí se arrojan insultos. Muy posiblemente, ninguno de ellos cuenta con la información de la parte contraria, la desconoce, y su única salida es caricaturizar al enemigo.

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Todo lo que he tratado de hacer es unas pocas anotaciones que quizá ayuden a fomentar el tener discusiones sobre temas trascendentes.

Addendum

Creo haber olvidado otro punto central: la credulidad de personas que son propensas a aceptar las más alocadas explicaciones del tema —las que aceptan datos de fuentes sin crédito, son convencidas por la explicación más complicada, creen en complots secretos, adoptan estereotipos humanos y jamás logran ser persuadidas por los razonamientos más claros, ni las evidencias más fuertes.

Nota del Editor

No puedo dejar de añadir que en lo general las discusiones que causan real animosidad y enfado son las que tratan los temas más importantes de la vida. Hay excepciones claras, como entre los fanáticos de equipos deportivos, pero el simple hecho de producir roces fuertes es indicativo de que ambas partes consideran al tema como vital.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Conversaciones. Véase El Arte de Conversar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Conversaciones Triviales”
  1. MARIA ISABEL ALVARADO MEDINA Dijo:

    Excelente exposición de ideas; en algunas ocasiones pensé en esta realidad, no puedo negar en su totalidad las razones del otro cuando desconozco desde otra fuente de información el sustento de su argumentación, y sí, efectivamente, en torno a la religión es donde claramente se sucitan este tipo de contrariedades. Y, en mi experiencia personal, a lo más que se puede llegar en un momento dado, es en no abundar sobre el asunto, señalando que lo mejor es respetar.





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