Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Apostar al Futuro
Eduardo García Gaspar
8 julio 2002
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Uno de los temas de actualidad en México es el de los casinos. De nuevo surge este asunto, ahora con indicios más serios que los de costumbre.

Es una buena noticia para todos, digo, si es que se realiza bien. Y esto merece una segunda opinión.

El más obvio de los puntos es el de que un casino es una empresa compleja en extremo.

Aún recuerdo, en un curso que tomé en IPADE, un caso de la administración de un casino en Las Vegas. La complejidad es realmente asombrosa, lo que me lleva a un punto sencillo: si queremos poner casinos aquí, necesitaremos al menos asistencia tecnológica de expertos.

No debemos reinventar el hilo negro en un negocio de tal magnitud, con ese manejo de efectivo y con aún más oportunidades de corrupción que el negocio de los seguros.

Pero el mayor de todos los puntos es la legalización de una actividad que ahora es clandestina. Según las leyes mexicanas, que en general se preocupan tanto por nuestro bienestar logrando con ello más malestar que otra cosa, el juego está prohibido.

Esa disposición, desde luego, es ignorada a todo lo ancho de las fronteras sin que nada pueda hacerse para evitarlo.

Existen en todas partes casas clandestinas de juego. Allá de vez en cuando alguna de ellas es visitada por las autoridades, lo que causa un buen encabezado en los periódicos y es un acto de relaciones públicas de las autoridades.

Y, desde luego, están las ferias de tantas localidades, en las que usted puede abiertamente apostar a los gallos, a la ruleta y lo que sea. En muchas cantinas existe la costumbre de rifar botellas entre los asistentes.

Mientras todo eso sucede por debajo de un agua que todos pueden ver, por encima de ella la realidad es la misma. Usted puede apostar legalmente comprando billetes de lotería y el resto de las loterías, incluyendo resultados de deportes, lo que es en realidad otra manera del gobierno para hacerse de recursos.

El juego con apuestas es parte de la vida normal.

Querer prohibirlo es ridículo y conduce a situaciones peores que las que trata de remediar. Le digo, el legislador que se mete a querer elevar nuestro bienestar con medidas como ésa, lo que termina haciendo es creando malestar.

Igual que durante La Prohibición en los EEUU hace tiempo, igual que la prohibición de las drogas ahora. Aceptar la realidad es un gran paso del legislador.

Saca de la ilegalidad a millares de personas que buscaban diversión a su manera, por tonta que ella sea, y quita oportunidades de corrupción a la autoridad. Aceptar casinos, por tanto, nos manda a un mundo mejor, no perfecto, pero mejor que el que nos daba la prohibición del juego.

¿Va a haber daños por causa de la legalización del juego? Sin duda.

Van a salir lastimados esos para los que el juego es un vicio o una adicción. Incluso habrá quienes se indignen ante la realidad de personas que tontamente apuestan dinero que hubieran gastado mejor de otra manera. Pero no hay manera de evitarlo. Si se legislara sobre lo racional del gasto personal, eso sería el cuento de nunca acabar.

Los supermercados, por ejemplo, tendrían la obligación de hacer que ningún cliente comprará más de un six de cerveza si no han comprado antes dos litros de leche y cereal. Habrá lastimados, pero el saldo será positivo para todos al remediar la obvia ilegalidad existente.

Igual que esa Prohibición con los borrachos lastimados, pero la sociedad entera en una mejor situación, con menos ilegalidad y con menos dinero en manos de las mafias.

Y es que es vital entender que las leyes no pueden sustituir a la responsabilidad individual de cada uno de nosotros. Todo lo que puede hacer es castigar los actos en los que terceros salen lastimados, pero la ley no puede adjudicarse la función de cuidar nuestra conducta en actos que nos atañen sólo a nosotros.

Por eso, podemos beber hasta que nos caigamos sin que ley alguna sea violada, pero es ilegal conducir un carro borracho porque eso es potencialmente un daño a otros. Igual de tonto puede ser apostar a la ruleta, pero ésa es nuestra responsabilidad personal, una esfera en la que ninguna ley puede entrar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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