Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Teoría del Pato
Eduardo García Gaspar
10 abril 2003
Sección: DIPLOMACIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El otro día me dieron una buena lección de sentido común que quisiera compartir con usted. El tema que tratábamos era el de, obvio, la guerra en Irak.

Varias personas estábamos tomando una cerveza y comentando la velocidad con la que la coalición había llegado a Bagdad, con lo que independientemente de posiciones personales, se demostraba la inteligencia con la que había sido realizada la estrategia militar.

Veíamos, todos, que habían sido tontas por tempranas las críticas a esa estrategia, como todo el lío que armó Peter Arnett, un periodista que corrieron de la NBC por conceder una entrevista a la televisión iraquí en la que hablaba del fracaso de la estrategia de la coalición.

Igual, la conversación pasó al fútbol y de allí a los chistes, muchos de los cuales jamás podré repetir en una columna como ésta.

Sin razón aparente, junto con la segunda cerveza, regresó el tema de la guerra.

Uno de los que estábamos sentados comentó que todo eso de la guerra había empezado por el alegato de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak y que como no las habían encontrado, eso significaba que la guerra estaba basada en una premisa falsa, pues esas armas biológicas y químicas no habían sido encontradas.

Todos cabeceamos dando nuestro apoyo a esa afirmación, excepto uno de nosotros.

Fue ahí, en ese momento, que recibí, al menos yo, una lección de sentido común en la aplicación de la Teoría del Pato. Más o menos esto es lo que esa persona nos dijo.

Primero, desde luego, es cierto que una buena parte de la justificación de la guerra era la existencia de esas armas, pero no hay que olvidar que también se mencionó el combate la terrorismo, lo que ha sido probado con los campos de entrenamiento.

También, nos dijo, es cierto que hay personas que creen que el hecho de no haber encontrado armas de destrucción masiva hasta ahora pone en tela de juicio la solidez de los motivos de la guerra.

Pero si echamos un ojo más profundo al asunto, hay que ver otras cosas.

El hecho de no haber encontrado algo no significa necesariamente que no existe ese algo. Si no se han encontrado a Sadam y a sus hijos, por ejemplo, de allí no se puede brincar a la conclusión de que ellos no existen y que todo es un invento.

Y luego siguió con esto.

Es una realidad reconocida que Sadam tuvo esas armas en los años 90, de eso no hay duda posible, pues las usó incluso antes. Nadie puede negar eso, pues incluso la ONU tomó resoluciones para el envío de inspectores de armas con la misión de destruir esas armas químicas y bacteriológicas.

Igualmente es cierto que la ONU le solicitó pruebas de que esas armas habían sido destruidas.

Tenemos entonces pruebas irrefutables que las armas existían, por lo que pensar que ellas no existen ahora sería igual que aceptar que Sadam las destruyó voluntariamente, pero que nunca ofreció pruebas de lo que había hecho.

¿Se puede creer eso racionalmente? Tuvo las armas, las destruyó, pero no quiso brindar pruebas de haberlo hecho.

Otra cosa, es el tiempo que ha pasado. Después de poco más de un mes de guerra no se tiene tiempo suficiente para descubrirlas. A los inspectores en tiempos de paz les hubiera tomado meses, según la misma ONU, pero a los demás se les pide que lo hagan en semanas al mismo tiempo que están combatiendo.

Como que no tiene mucho sentido. En fin, acabamos con la segunda cerveza dando la razón a nuestro amigo. Pagué mi cuenta mientras seguíamos hablando ahora de las tonterías de los diputados.

Me fui, porque el tema era inagotable y yo quería llegar temprano a mi casa. Salí de allí y me acorde de la Teoría del Pato.

Si encuentras un animal que tiene plumas de pato, camina como pato, grazna como pato, nada como pato y tiene pico de pato, debes concluir que tienes que estás frente a un pato.

Y esta teoría es la que creo que debe aplicarse a Sadam: tenía armas de destrucción masiva, usó armas de destrucción masiva, fueron a verificar la destrucción de armas de destrucción masiva, nunca presentó pruebas del malogro de las armas de destrucción masiva, tenía misiles capaces de llevar armas de destrucción masiva…la conclusión a la que se llega es de simple sentido común.

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