Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Muerte y Amor
Eduardo García Gaspar
29 marzo 2005
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


El marido de Terri Schiavo dice que ya no vale la pena que ella viva. Los padres de Terri dicen exactamente lo contrario y están dispuestos a hacerse cargo de su cuidado. El asunto sería sencillo, excepto por una cosa, Terri está en una situación física extrema necesitando ser alimentada mediante un tubo.

Y eso ha hecho que el caso reciba una enorme atención en los medios de muchas partes del mundo. La discusión que del caso surge se hace complicada porque nos hace pensar en la vida y su opuesto.

En una solución racional del caso, no hay en realidad que quitarle la vida intencionalmente, ya que sus padres han ofrecido cuidarla, pero la discusión ha sido trasladada a cómo tratar esos casos en los que la persona, bajo alguna definición, lleva una existencia considerada no digna.

Y las posiciones públicas son las obvias. Hay quienes opinan que el tubo debe ser retirado a personas en ese estado. Otros piensan lo reverso. Y desde luego, hay un tercer grupo, los que no saben del caso o no les importa.

La discusión es necesaria y pone en la mesa de análisis el valor de la vida. Para aquellos que piensan que nada divino hay en este mundo, desde luego, su posición lógica es la de retirar el tubo… después de todo la vida no es más que un hecho fortuito.

Pero para quienes piensan que este mundo es creación divina, el asunto no puede ser así, pues la vida ha sido dada por Dios y, con lógica absoluta, sólo él puede retirarla.

Es un asunto, por tanto, con inevitables connotaciones religiosas y, por eso, complejo para tratar. Quien piensa que esa vida de Terri carece de sentido porque es baja con respecto a la que llevamos el resto, necesariamente creerá en la conveniencia de retirar el tubo. Pero quien cree que la vida es un don divino no podrá llegar a esa conclusión y tendrá que examinar si en el plan de Dios efectivamente esa vida ya no tiene sentido… respondiéndose obligadamente que si ella sigue viviendo es porque Dios lo desea.

Es progresista el pensar que esa persona debe morir intencionalmente, una posición a la que curiosamente están asociadas otras posturas, como la de la prohibición de la pena de muerte, los derechos de los animales, el cuidado de la naturaleza, el salvar a las ballenas y a los delfines y legalizar el aborto.

Veo difícil de entender los esfuerzos que se hacen para salvar ballenas encalladas y al mismo tiempo los afanes para retirar el tubo.

Es en estas discusiones que los humanos dejamos ver nuestras más profundas creencias de vida; con ellas surgen a plena luz las ideas que hay detrás de lo que hacemos. Es en esto que me sucede una cosa que inclina mis opiniones fuertemente del lado de mantenerla con vida, darle a sus padres lo que ellos piden.

Si amo la vida porque creo que es un don de Dios, necesariamente me opondré a la muerte. Con intención o sin ella, los partidarios del retiro del tubo han invertido el orden que deseo y colocado a la muerte como preferible.

Es una alteración en verdad fuerte, que va al fondo de los cimientos de nuestras creencias y eso es lo que preocupa. Supone que tenemos la capacidad para decidir la muerte de otro del que pensamos no tiene una calidad de vida como la nuestra.

Es una posición resbalosa que en malas manos y con malas ideas puede llevar a acciones extremas que jamás serían admisibles en la otra posición, la de considerar a la vida por encima de la muerte. Oficialmente, el conflicto está allí, abierto para todos. ¿Es la muerte mejor que la vida?

Por mi parte no puedo decir que sí, pues va en contra de todo eso en lo que creo. ¿Es una vida no plena tan mala que deba ser anulada? Esta es la pregunta que me aterra porque muchos han contestado que sí y al hacerlo se abre una puerta de consecuencias imprevistas: las vidas dañadas pueden ser desechadas, incluso a pesar de que existan personas dispuestas a cuidarlas.

La vida, para ellos, no puede ser un don divino… otra idea de efectos impredecibles. No son buenos puntos de partida para la generación que está siendo educada viendo estos casos y oyendo opiniones que contradicen el valor de una vida individual, la que sea.

Post Scriptum

El asunto es en verdad complejo por la miríada de detalles. En la decisión del esposo que desea terminar con la vida de su esposa, por considerarla indigna y afectada irremediablemente, puede haber amor, peor no un amor sólido y duradero, como sí lo hay en los padres de Terri. Y todo me dice que cuando esa consideración por los demás se termina, a la larga lo que va quedando es lo contrario, exactamente lo contrario.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Muerte y Amor”
  1. Rafael Perez Yañez Dijo:

    … Me parece que tu posicion esta demasiado polarizada. Las cosas en mi opinion no siempre son blancas o negras .. hay muchisimo gris a veces… El opinar a miles de Kms de distancia que un amor (el del marido) no es solido y el de los padres sí, me parece pecar de soberbio, por que solo Dios sabe lo que estan sintiendo y pasando cada uno de ellos.
    Tu dices que si Dios se la hubiera querido llevar ya lo hubiera hecho, sin embargo se te olvida que Dios nos da el libre albedrio y en este caso, Terry no esta viva gracias a la naturaleza, sino a la intervencion del hombre. Como puedes tu saber que Dios desea que esta señora siga o no viviendo, cuando la estan manteniendo artificialmente. Yo sinceramente no tengo ni idea que es lo que Dios puede pensar al respecto…





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