Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Seleccionando al Peor Candidato
Eduardo García Gaspar
17 marzo 2006
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Para quien tiene un espíritu inquisitivo, hacer preguntas es un arte de muy difícil realización. Las buenas preguntas son cortas, sencilla, claras y, desde luego, ponen a pensar. Una de esas preguntas fue planteada no hace mucho en una reunión de varias personas, cuando una de ellas dijo, “¿por qué el candidato con las peores propuestas es el que tiene la delantera en las encuestas de intención de voto?”

La discusión que siguió fue un tanto desordenada. Se apuntaron varias ideas y en medio del pequeño caos de respuestas pudieron detectarse esbozos de explicaciones interesantes, una de ellas especialmente llamativa. Pero comencemos por el principio.

Lo primero que debe hacerse es demostrar la veracidad de los supuestos de la pregunta. ¿Quien es el candidato más popular? Esto es sencillo de probar por medio de las encuestas publicadas. Casi todas ellas lo indican.

Hay varios puntos de ventaja consistente del candidato del PRD con respecto a quien le sigue. Una vez hecho esto, hay que demostrar que sus propuestas son las peores. ¿Lo son? Contestar eso es más complejo. Desde luego acarrea discusión, especialmente la de sus partidarios, quienes lo negaran con vehemencia.

Hay varias pruebas objetivas que pueden usarse. Una de ellas es el uso del gasto gubernamental como arma de ímpetu económico, cuando la evidencia muestra lo opuesto. Otra de ellas es su oposición a las reformas estructurales, pues las evidencias exhiben una correlación entre reformas y progreso. La tercera prueba: según el candidato del PRD los problemas de México se deben a que el país es neoliberal, cuando existen pruebas grandes de que no lo es.

Consecuentemente, es posible concluir que sus propuestas están equivocadas en sus mismas bases. Sus oponentes, hasta donde se sabe, no cometen errores de tal calibre. Consecuentemente, podemos concluir que las dos bases de la pregunta son razonablemente ciertas. Queda entonces ahora la tarea de contestar esa interrogante, ¿por qué el candidato con las peores propuestas es el que tiene la delantera en las encuestas de intención de voto?

Desde luego, podrá haber varias explicaciones, algunas razonables, pero otras no tanto. Antes de contestar, conviene establecer la pregunta en otros términos más neutrales y que pueden ser expresados así: aparentemente, en este caso al menos, la calidad de las propuestas nada tiene que ver con la popularidad del candidato.

En términos experimentales, son variables independientes o lo parecen. La verdad es que no tanto, por una sencilla razón. La mayoría de los votantes, al preferir otro candidato están diciendo lo opuesto: la calidad de las propuestas sí importa. Es fácil demostrarlo. Digamos que el candidato del PRD tiene en números redondos 40 por ciento de intención de voto, es decir, la mayoría, el 60 por ciento piensan que no es el candidato mejor, pues preferirían otros.

Consecuentemente la pregunta ha sido transformada en otra muy distinta. ¿Por qué el candidato con las peores propuestas tiene tanta intención de voto? No es la mayoría de la población, pero después de todo es un grupo considerablemente grande. Un grupo para el que no hay relación entre la calidad de las propuestas y su preferencia electoral.

Es una pregunta más pura y enfocada, que reta la inteligencia de quien tiene espíritu inquisitivo. Quizá usted pueda intentar contestarla y compartir su respuesta conmigo para luego hacer yo un resumen de ellas y usarlas en algún artículo. Por mi parte, tengo dos explicaciones más o menos lógicas.

Una es la atracción de ese candidato sobre el ingenuo que no ve las propuestas y se mueve por las apariencias de lo nuevo. Su razonamiento es el de preferir lo nuevo, sea lo que sea. La otra es la atracción vehemente que el candidato del PRD ejerce sobre quien sea que sostiene ideas socialistas.

Siendo socialista él mismo, el candidato del PRD es la oportunidad viviente de regresar al estatismo de tiempo atrás y hacerlo aún más extremo. Nunca antes en la historia mexicana reciente ha habido tal oportunidad socialista en el país y, tercos que son, los socialistas insisten en llevar a la práctica una teoría insostenible.

Sea lo que sea, al menos sabemos una cosa: las propuestas de ese candidato son realmente malas y están basadas en hipótesis falsas.

POST SCRIPTUM

La afirmación de que la calidad de las propuestas es independiente de la intención de voto fue ilustrada arriba para un candidato, pero ello no significa que el mismo fenómeno no opere con el resto. Es decir, existen grupos de personas que se inclinan por uno u otro candidato sin que de por medio exista una evaluación de sus propuestas. Posiblemente, éste sea el caso mayoritario para todos los candidatos y sólo una minoría de votantes tome su decisión sobre bases más o menos razonables.

Lo que sí existe es una variable adicional, la de un rechazo generalizado a alguno de los candidatos, por la razón que sea. Serían los números resultado de la pregunta “¿Por cuál de los candidatos jamás votaría usted?” No tengo las cifras a la mano, pero recuerdo haber visto que en esta pregunta el candidato del PRI es el de mayores resultados.

En la reunión mencionada una de las personas mencionó que la cohorte de socialistas que sigue al PRD es de muy variadas gradaciones, incluyendo organizaciones muy radicales y violentas. Señaló que la elección del candidato del PRD, por tanto, tendrá un efecto indeseable, el alboroto feliz de organizaciones extremas nacionales e internacionales y que eso sucederá a pesar de los posibles deseos opuestos de ese candidato.

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