Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Petróleo en Riesgo
Eduardo García Gaspar
8 septiembre 2011
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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La gran duda es qué pasaría si al menos hubiera dos empresas petroleras y no una sola.

Se habla del error de tener depósitos con reservas a la baja, de tener una estructura demasiado cara y de no tener fuentes de financiamiento diferentes a una deuda ya extensa.

Me refiero al monopolio estatal mexicano en el sector petrolero. Y a sus errores grandes de administración.

El tema puede tratarse de manera diferente si se examina al monopolio frente a la posibilidad de que existiera competencia. Tratado sin emociones ni sentimentalismos nacionalistas que todo lo nublan.

Digamos que existieran, por ejemplo, dos empresas petroleras nada más. Las dos independientes, propiedad de accionistas.

• Suponga usted que la gente que maneja el monopolio es sumamente brillante. Que las probabilidades de tomar una decisión realmente mala son de 10%.

Esto significa que todo el petróleo del país está siendo manejado con esa probabilidad de error. No está mal, es una probabilidad baja. Pero hay otra situación aun mejor.

• Piense usted en dos empresas petroleras, cada una manejando la mitad del petróleo mexicano. Y, suponga, la gente que las maneja es igual de brillante y tiene esa misma probabilidad de cometer un error fatal en la empresa.

¿Es el mismo riesgo anterior? No, es mucho menor.

La probabilidad de que las dos empresas cometan un error fatal es el resultado de elevar 10% al cuadrado, lo que da una probabilidad de 1%. Diez veces menor que en el caso de una sola empresa.

Siendo racional, la conclusión es la obvia: el petróleo mexicano está siendo manejado con un riesgo innecesariamente alto, diez veces mayor al que se tendría si hubiera dos empresas petroleras independientes.

Vamos a exagerar la cosa para entender esto mejor.

Supongamos que el monopolio se maneja con sólo un 5% de riesgo de una decisión fatal. Y supongamos que las dos empresas independientes se manejan con el doble de riesgo que antes, el 20%. Aún así, es más bajo el riesgo con esas dos empresas.

El monopolio trabajará con el 5% de probabilidad de un error fatal. Cada una de las dos empresas independientes trabajará con un riesgo muy superior del 20%. Pero el riesgo de que ambas tomen una decisión fatal es de 4%, menor que el riesgo del monopolio.

Ahora volvámonos más realistas.

Sabemos que los manejos del monopolio estatal petrolero en México tienen un trasfondo político considerable, que las decisiones de su administración no están encaminadas a la salud de la empresa, sino al beneficio del gobierno.

Y que, además, los riesgos de corrupción son grandes. En lo general es una empresa con grandes probabilidades de mal manejo. El petróleo en territorio mexicano, por tanto, está corriendo un peligro innecesario.

Si se tuvieran dos empresas privadas, guiadas por criterios de productividad y rendimiento, se aminorarían los riesgos de corrupción, mala administración y demás.

Es decir, el petróleo dentro del territorio mexicano estaría corriendo menos riesgos en caso de ser administrado por dos empresas independientes.

El mismo principio aplica a otros campos, como la generación de electricidad: los monopolios estatales elevan los riesgos de que la industria en cuestión sufra una decisión fatal.

Si con monopolios estatales se manejara la industria del jugo de fresa, poco pasaría, pero resulta que así se manejan sectores que son vitales, como la energía de todo el país.

¿Lo más conveniente? Eso que usted se imagina, conforme más empresas independientes y en competencia manejen un sector, mejor para todos, incluyendo a la economía entera. Y no sólo la economía.

Piense en la educación pública que en México controla al 90% del alumnado: el riesgo de tener un mal sistema es enorme, si se tuviera libertad educativa, el riesgo sería mucho menor.

No son estas cuestiones ideológicas. Son reales y demostrables con análisis objetivos que señalan una dirección más sana para el progreso: la competencia beneficia a todos, los monopolios dañan a todos, especialmente los estatales.

Así está construido nuestro mundo. No hay manera de evitarlo. Si no respetamos a la realidad, ella cobrará sus costos tarde o temprano.

¿Carece de riesgos la competencia? No, los tiene. Pero la probabilidad de esas fallas es menor.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en Contrapeso.info: Monopolios.

El mismo razonamiento, con probabilidades, puede aplicarse como crítica al principio de intervención económica y de planeación estatal de la economía: al centralizarse las decisiones, se elevan las probabilidades de error en la administración de los recursos del país.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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