Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Le Cuesta 3 Mil Anuales
Eduardo García Gaspar
1 febrero 2012
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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La queja tiene mucho sentido. El Universal lo reportó con claridad.

En México la falta de competencia en telecomunicaciones daña al consumidor. Dice que “… ha generado mercados ineficientes que imponen costos significativos a la economía mexicana…”

El daño tiene su cuantificación.

Según un reporte de la OCDE, apunta la noticia, “… en el periodo que va de 2005 a 2009 los consumidores mexicanos perdieron 129 mil 200 millones de dólares debido a vicios y distorsiones que prevalecen en el mercado.”

Esto es cerca del 2 por ciento anual del PIB. La razón de esto es lo que importa.

Se culpa a decisiones gubernamentales lentas y a regulaciones ineficaces. No hay políticas claras, los procedimientos son complejos, las impugnaciones fáciles y la confusión grande. Más aún, las decisiones de la autoridad no se obedecen o son suspendidas en los tribunales.

En resumen, el resultado es ese daño al consumidor de servicios de telecomunicación.

Nada que no sepamos, nada que nos sorprenda. Sabemos que la competencia beneficia al consumidor con mejores precios, más calidad y mayor innovación. Nada nuevo que no nos haya confirmado el sentido común.

Es parte de los beneficios de los mercados libres, en los que existe posibilidad sencilla y barata de entrar y salir. Es el sueño de todos los consumidores.

Pero es una buena pesadilla de los productores, a quienes obliga a trabajar de más, a ser más eficientes y a estar siempre en una situación de riesgo. El sueño de todo productor es casi siempre el de librarse de la competencia.

Por eso no extraña que en las telecomunicaciones en México las empresas recurran a las ventajas no competitivas que tienen y que, paradójicamente fueron creadas por el gobierno con un mal sistema regulatorio.

La cosa es realmente curiosa. Las regulaciones del mercado de telecomunicaciones tienen el propósito de fomentar la competencia ordenada según la mentalidad del gobierno. Si ese es el objetivo, el resultado es el opuesto, exactamente el opuesto.

Las regulaciones y los procedimientos se convierten en herramientas que impiden competencia. La buena intención gubernamental convertida en arma contraria.

El resultado: “… de 2005 a 2009 los consumidores mexicanos perdieron 129 mil 200 millones de dólares debido a vicios y distorsiones que prevalecen en el mercado”.

La frase es cierta, la regulación gubernamental distorsionó el mercado, que es generalmente lo que sucede en mercados regulados. Nada que no sepamos de antemano. Lo que la regulación causó es la creación de monopolios, o casi monopolios.

Esto es lo que bien merece una segunda opinión. Y tiene su componente folclórico.

Sabemos que la constitución del país prohibe los monopolios privados, pero fomenta los monopolios públicos. Curiosa mentalidad contradictoria y alocada. Pero en su afán de combatir monopolios privados, termina creándolos. La conclusión es en el fondo reveladora.

Ningún monopolio puede subsistir sin apoyo gubernamental. En el caso de Pemex, el monopolio gubernamental petrolero, es la misma constitución la que lo crea y protege. Un caso abierto de monopolio abierto y descarado.

Pero hay casos, como el de las telecomunicaciones, en el que el monopolio es un efecto imprevisto: las regulaciones del mercado son tan malas que crean y fomentan mercados sin competencia.

¿Dónde está el problema? En la miopía regulatoria, en el exceso de regulaciones, que crea mercados sin dinámica que protegen a las empresas que son dominantes y obstaculizan a las que quieren innovar. Europa es un buen caso de estos, en donde las empresas ya establecidas dominan sin retos de innovadores.

Pero, entonces, hay una reacción curiosa.

No pocos reaccionan en contra de las empresas de telecomunicaciones en México y tienen toda la razón. Sin embargo, lo hacen culpando al libre mercado de la existencia de esos monopolios. Dicen que el capitalismo los crea, que el liberalismo concentra industrias y poder económico.

Olvidan que las telecomunicaciones en México no son una criatura de los mercados libres, son una creación gubernamental. Existen porque las regulaciones gubernamentales son malas y, sin quererlo, protegen a las empresas no a los consumidores.

Total, otro caso del fracaso del intervencionismo económico. Nada nuevo. Al consumidor, en estet caso, le cuesta unos 3,000 pesos de más al año.

Post Scriptum

La clave del asunto es entender que la causa suficiente para la existencia de un monopolio es la acción gubernamental de dos tipos:

1. La legalización explícita del monopolio, como en el caso de Pemex.

2. La tolerancia o inacción del gobierno en casos de falta de competencia. La autoridad no interviene para castigar las acciones de la empresa que impide la entrada de competidores.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Monopolios.

Hoy mismo, fue reportado que C. Slim, de Telmex y Telcel, declaró que,

“No sé qué modelo sacaron, pero eso es totalmente falso. El que se piense que las telecomunicaciones, y vamos a ponernos el saco de que sea Telmex y Telcel, le cuesten al país 28 mil millones de dólares es una fantasía, es una cifra jalada de los pelos porque entre Telmex y Telcel venden 17 mil mdd”.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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