Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Empresa Soberbia
Eduardo García Gaspar
7 junio 2004
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


No sé de Teología lo suficiente como para explicar el pecado de soberbia, pero sí lo he visto cometido en más de una ocasión como para creer que no hay falta más grave que se pueda realizar en una administración.

Lo que no debe ser sorpresa, pues los siete pecados conocidos, si en realidad lo son, deben tener consecuencias negativas en la vida diaria y material de las personas. A lo que me refiero es a una congruencia necesaria entre lo terreno y lo celestial.

Lo que nos aleja en del cielo también debe dañarnos en la tierra. O puesto en otras palabras, no puede producir males en este mundo lo que nos mandan las reglas de Dios.

Es decir, una empresa que comete uno o más de esos pecados, sufrirá las consecuencias. Y el pecado en el que quiero poner atención ahora es el de la soberbia.

Podemos definirla como el deseo desordenado de tener honor, gloria y reverencia, que presupone el creer tener una posición de superioridad frente a los demás. Esto lleva al desprecio del resto, a quienes se les considera menores frente al que comete esa falta.

Mi tesis es simple: la empresa cuya administración comete este pecado, tarde o temprano, terminará pasando por serias dificultades, e incluso el fracaso total. La razón de decir esto es igualmente simple.

La soberbia detiene el aprendizaje y sin aprendizaje no hay muchas posibilidades de sobrevivir. La empresa soberbia, más aún, se pone una venda en los ojos. Quien es soberbio, menosprecia a sus competidores y les permite operar hasta convertirse en serios rivales. Tener a menos a las empresas competidoras es una causa clara de fracaso.

Igualmente, la empresa soberbia maltratará a sus empleados, creyendo que ella les hace un favor al dejarles trabajar allí. También, lastimará a sus proveedores a quienes verá como males necesarios.

Varias veces he visto a la soberbia en acción y créame que es un espectáculo terrible. Recuerdo a un cliente, que padecía ese mal, y trató con la punta del pie a quienes en una ocasión fuimos como proveedores a sugerirle una acción para su beneficio.

No la aceptó, desde luego, y dejó de ahorrarse una buena cantidad de dinero. Se negó a aceptar que estaba haciendo las cosas no tan bien.

En otra ocasión, fui testigo de cómo una persona fue víctima de aduladores que le impidieron tomar las decisiones adecuadas porque le hicieron creer que todo lo que él hacía era lo mejor del mundo, que no podía equivocarse. Desde luego, la consecuencia fue una suma de errores que produjo resultados terribles en su departamento.

Tal vez, al final, lo que la soberbia ocasiona es ceguera mental, la total imposibilidad de entender el medio ambiente. Y quien no entiende a las personas y a las circunstancias, de seguro, no podrá manejar los recursos de su empresa o de su área.

Es como tener un piloto que conduciendo el avión insiste en aterrizar donde él dice que la pista está y no donde realmente se encuentra.

Y es que en una época en la que han salido a la superficie una serie de escándalos corporativos, se ha puesto de moda el tema de la ética y los negocios. Eso es positivo, sin duda, pero no necesita ser tan refinado. Bastaría con recordar los Diez Mandamientos y practicar la humildad. No es complicado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras