grandes ideas

El significado de las utilidades o beneficios empresariales. La ganancia de la persona o la empresa. Lo que queda después de que han sido cubiertos los costos de producción. Legitimidad, moralidad, críticas, realidades y explicación.

Introducción

Para todos, ellas son las cifras en las que mas atención se pone para juzgar el desempeño de la empresa. Pero también el objeto constantes de críticas y reclamos.

Por esto es bienvenida una idea en la obra de Henderson, David (2004), The role of business in the modern world, London. Institute of Economic Affairs, pp. 132-139, «Motives, morality and outcomes» (motivos, moralidad y resultados).

Punto de partida, una percepción común

Comienza el autor diciendo que no es común el aceptar que dentro de un mercado libre existe una relación positiva entre las utilidades y el bienestar general. 

Al contrario, las utilidades son vistas con recelo ahora y en el pasado también, lo que explica parte de la popularidad de la idea de la responsabilidad social corporativa.

¿Qué es lo que hace que las utilidades o beneficios empresariales de las empresas y el objetivo de ganar dinero tenga un significado cuestionado e incluso condenado? Esta es la pregunta que el autor trata de responder.

Los motivos de las utilidades

Aunque sea una razón pobre, se trata de una influyente y que se refiere a que el deseo de tener ganancias es considerado como nacido de la codicia. De allí que los beneficios de las empresas sean asociados con motivos bajos y pecados capitales.

Vistas así, las utilidades son el resultado que recompensa conductas negativas y antisociales. Toda la atención se coloca en los motivos de las utilidades.

La realidad es que el significado de las utilidades empresariales indica un uso eficiente de recursos escasos y que son señales que guían inversiones para mejor usar esos recursos.

Lo que sucede es que los enemigos de las ganancias no distinguen entre interés propio y egoísmo o codicia. Diferenciar entre ellos es importante, como lo hizo Adam Smith.

Interés propio no es codicia

En su obra, Smith habló del interés propio, del que son parte hábitos de ahorro, trabajo, discreción, atención y aplicación, que son cultivados y alabados por todos.

Señala Henderson que los emprendedores empresariales tienen más motivos que el solo tener utilidades y hacerse de riquezas por el hecho de poseerlas, aunque el status y fama que ellas traen sean parte de lo que se espera lograr.

Hay una crítica más moderada del significado de las utilidades o beneficios empresariales, que también coloca su énfasis en los motivos.

Es la que señala que las utilidades no obedecen a elevadas intenciones de hacer buenas obras porque de lo que se trata es de satisfacer el interés propio.

Es otra de las cosas tratadas por A. Smith en el más famoso de sus libros, donde está la idea de que «no es la benevolencia del carnicero, del cervecero, ni del panadero, de donde esperamos nuestra cena, sino de su propio interés».

Interés propio que sirve a otros

Es una observación brillante. En una economía de mercado se hace posible que el interés propio de unos sea solo posible de lograr beneficiando a otros.

La labor empresarial que persigue tener utilidades las tendrá en el monto en el que sirva a consumidores. Este significado de las utilidades o beneficios empresariales suele ignorarse casi por completo.

Las innovaciones que, por ejemplo, reducen los costos de los bienes, ayudarán a esos clientes e incluso a otros que no lo son. Hacer de lado esta consideración es otro error.

La insistencia en motivos bajos o altos

El error consiste en que criticar la intención de tener utilidades no hace la distinción entre las ganancias que se deben al desempeño de la empresa y las que no.

Todas las utilidades empresariales, según ellos, tienen un significado y una connotación reprobables.

Son errores debidos a colocar toda la atención en los motivos sospechados y no en los resultados logrados, creyendo que los buenos resultados son únicamente posibles de lograr mediante actos de muy elevados motivos que acarreen algún elemento de sacrificio personal.

Funciones del sistema económico y santidad

Ahora el autor hace referencia a otra obra, una de Samuel Brittan (Essays, moral, political and economical, Edimbrgh. Edimburgh University Press for the David Hume Institute).

En su libro afirma que un sistema económico tiene al menos las siguientes cinco funciones:

  • La coordinación de millones de individuos, hogares y empresas.
  • La obtención de información sobre los gustos y preferencias de las personas.
  • La decisión de qué técnicas de producción utilizar.
  • La promoción de ideas, actividades y gustos en los que la gente no hubiera pensado de no ser por la labor del emprendedor.
  • La creación de los incentivos para que las personas actúen basadas en esa información.

Las primeras cuatro son aplicables a toda sociedad, incluyendo una en la que todos sus miembros sin excepción tuvieran una conducta de total santidad.

La quinta es necesaria en la sociedad en la que no todos son santos. El punto es que todas esas funciones dependen de las señales que marcan las utilidades de las empresas y ellas son puestas de lado cuando toda la atención se coloca en los motivos.

¿Significa que no hay lugar para las acciones virtuosas dentro de las empresas? No, dice Henderson. Desde luego que no.

Administrar empresas

Administrar una empresa es una actividad humana que como el resto tiene una dimensión moral. Quienes llevan las riendas de las empresas tienen obligaciones morales y legales.

En ellas se presentan situaciones en las que directores, administradores y accionistas deben considerar lo que es bueno y malo, lo que es legal o ilegal.

Donde el marco legal sea débil y el gobierno corrupto, las decisiones morales de la empresas serán aún mayores que donde la legislación funcione correctamente.

En los negocios hay consideraciones en las que es necesaria la prudencia. La integridad y la ética son inseparables de la conducta de negocios. Esto no implica hacer de lado responsabilidades comerciales, las que en sí mismas son también profesionales y morales.

Buscar tener utilidades o beneficios es algo perfectamente compatible con el profesionalismo y la intención de actuar honorablemente. Nada hay en el significado de las utilidades empresariales que indique una actuación indebida esencial.

Quienes están en la actividad empresarial también tienen motivaciones derivadas de la emoción de enfrentar retos, de solucionar problemas técnicos y organizacionales.

Tienen deseos de ser bien vistos por sus colegas, empleados, vecinos y familiares; desean reputación profesional y sentirse orgullosos de sus logros.

Pero no debe olvidarse que tener utilidades es obligación.

El autor cita, para probar este punto, el ejemplo del Concord, en una coinversión de Inglaterra y Francia, motivo de orgullo y lleno de retos profesionales. Pero que produjo un avión que ninguna aerolínea hubiera comprado de manera voluntaria, haciendo más pobres a los habitantes de esos países.

Concluyendo

Al final, Henderson hace un resumen de lo tratado.

Para conocer la utilidad y el servicio prestado por las empresas, lo que cuenta son los resultados, no los motivos.

La prueba de ácido de los productos y bienes que son fabricados, es la de las utilidades; si bien ella está sujeta a ser mejorada.

Los negocios y quienes los administran tienen una obligación moral y esta obligación no anula al interés propio, ni el papel básico de los negocios, ni la función de servir de señal que los beneficios tienen.

Bonus scriptum: más sobre el significado de las utilidades o beneficios empresariales, su legitimidad y realidad.

Legitimidad de las utilidades empresariales

Por Leonardo Girondella Mora –   6 septiembre, 2013

Primero, la idea de utilidades empresariales

La utilidad o beneficio neto final es el resultado de restar todos los costos del negocio a todos los ingresos que tuvo en cierto período.

Si el resultado es positivo, tiene utilidad. Si fue negativo, tuvo pérdida. Este es el significado medible e inmediato de las utilidades o beneficios empresariales.

Utilidades empresariales, legitimidad

En lo que sigue examino la legitimidad de las ganancias del productor, Y que también son aplicables al comerciante, al profesionista, al agicultor y a cualquiera en actividades económicas

¿Es legítimo tener utilidades? La respuesta es un rotundo sí. Sin ganancias la persona no podría mantener abierto su negocio. El significado se supervivencia de las utilidades o beneficios empresariales.

Incluso puede pensarse en la lógica que tienen las pérdidas en una empresa. Si las pérdidas son admisibles, también deben serlo las ganancias.

Ya que no es posible negar la legitimidad de las ganancias, queda por investigar.

¿Es posible determinar un punto por arriba del cual las utilidades sean ilegítimas? Es el viejo problema de decidir cuál es el margen de utilidad razonable: ¿10%, 12, 15, 25%?

Parte del problema puede solucionarse con el mismo razonamiento anterior. Si no hay un límite en las pérdidas posibles y ellas pueden ser totales, tampoco debe haber un límite en las ganancias.

Utilidades empresariales y codicia

Con frecuencia se sostiene que hay márgenes de ganancia muy elevados que muestran codicia empresarial. 

Se compara esa alta utilidad empresarial con los sueldos de los trabajadores y eso suele ocasionar reacciones emotivas. Igualmente con la comparación entre grandes utilidades y los precios de venta. 

Se concluye, con esa comparación, que debido a las altas utilidades, los sueldos debían aumentar y los precios bajar.

Comparación inexacta

Las ganancias son contingentes y riesgosas, pero no los sueldos de los trabajadores. Los sueldos tampoco son variables, pero sí lo son las ganancias. 

Esto justifica márgenes de utilidad superiores cuando sea posible. El riesgo de pérdida justifica una utilidad mayor. Este significado de las utilidades o beneficios empresariales suele ignorarse con frecuencia.

Los precios son recibidos por los compradores y aceptados o no de manera voluntaria, siempre que haya un mercado libre. No puede alegarse injusticia en un precio aceptado con libertad.

Otras precisiones

También con frecuencia las ganancias suelen criticarse por otra razón. La de movimientos de los precios, que al ir hacia arriba producen utilidades elevadas. 

Es cierto que eso puede suceder, como también lo opuesto, la posibilidad de reducción de los precios y ganancias inferiores o incluso pérdidas.

Una mejor forma de entender a las utilidades empresariales es considerarlas con un significado que refleja del bien que causan en los compradores.

Utilidades buenas y elevadas suelen significar la preferencia de los compradores. Es decir, significa que ellos han mejorado su bienestar con esa compra.

Otra precisión sobre las utilidades empresariales. Si se desea comprenderlas bien, debe considerarse el tiempo. Hay períodos variables en ganancia, incluso en pérdidas. 

Esto es lo que hace deseable no ver períodos aislados de ganancias, como uno o dos años, sino términos más largos de cinco años mínimo.

Las utilidades empresariales pueden verse como una medición de la eficiencia en el uso de los recursos. Con las ganancias queriendo decir que los recursos se están usando de manera productiva, mientras que las pérdidas significarían lo opuesto.

Hay una confusión común en las utilidades empresariales. La de creer que ellas son la cantidad de dinero que va directamente a los bolsillos de los propietarios. 

No necesariamente, pues las utilidades pueden estar representadas en recursos no líquidos del negocio y fondos que son necesarios para funcionar, como capital de trabajo e inversión en activos.

Otra mayor confusión es creer que las ventas son ingresos netos para los dueños. Se olvida que a ellas deben restarse todos los gastos que se tengan.

Las utilidades suelen operar como un incentivo exterior para la conducta de terceros. Si existen altas utilidades empresariales de una empresa en un sector, otros intentarán entrar a competirle y aprovechar un sector de alta utilidad. 

Esto hará que las altas utilidades sean momentáneas, si es que la competencia se deja libre. Buena parte del significado de las utilidades o beneficios empresariales es el servir de incentivo a mejores bienes para el consumidor.

Los malos entendimientos sobre las utilidades empresariales suelen estar asociados con lo que puede percibirse como precios altos de los productos.

El caso de las medicinas como uno muy clásico. Los precios, sin embargo, deben considerar los costos y si ellos son altos, también lo serán los precios.

Si la creación de una medicina ha costado varias decenas de millones, es obvio que intentarán recuperarse con sus ventas. Y esta es la manera con la que se mantendrá el incentivo para seguir descubriendo otras medicinas.

Concluyendo…

Lo que he querido hacer es examinar con un poco de mayor profundidad el significado de las utilidades o beneficios empresariales. Sus beneficios monetarios, cómo se justifican y puedan entenderse con mayor exactitud.

Pero hay más críticas

Las críticas de demasiada riqueza empresarial, de inmoralidad de acciones y motivos, de concentración de riqueza y demás.

«La riqueza de unos es causa de la pobreza del resto». Eso se dice con frecuencia. Imprecisiones comunes que indican la conveniencia de examinar a las empresas y las utilidades en la realidad.

En resumen, una buena cantidad de frases hechas que son inexactas acerca de empresas y utilidades. Y lo peor, ellas sirven para justificar políticas económicas que penalizan a las utilidades y a las empresas.

La verdad es otra

Lo opuesto es cierto. La realidad de las empresas grandes y de las grandes utilidades es otra. Son mediciones de éxito, de bienestar y progreso. Indicaciones de que los recursos son bien usados.

Si se examinan los países en los que se tiene mejor nivel de vida se verá que es allí también donde existen las empresas mayores y más exitosas. 

Un economista lo ha afirmado de una manera cruda:

«La penuria de millones en los países atrasados no es causada por la opulencia de nadie; es el correlativo del hecho de que su país carece de empresarios que hayan adquirido riquezas. El nivel de vida del hombre común es más alto en aquellos países que tienen el mayor número de empresarios ricos. El mayor interés material de todos es que el control de los factores de producción se debe concentrar en las manos de aquellos que saben cómo utilizarlos de la manera más eficiente». Ludwig von Mises.

Lo que hace exitosa a una empresa, en un mercado libre, es la mejor satisfacción de necesidades de sus consumidores. Su tamaño y el monto de sus utilidades son una medición del beneficio que los consumidores evalúan recibir de ella. 

El significado es obvio: las utilidades empresariales son una medición del beneficio que los consumidores reciben de la empresa, más un síntoma de una buena administración de recursos. 

Y lo opuesto, las pérdidas son una medición de no dar beneficios suficientes a consumidores y de una administración pobre de recursos.

Por tanto…

La conclusión de lo antes afirmado es lo que permite decir que «El mayor interés material de todos es que el control de los factores de producción se debe concentrar en las manos de aquellos que saben cómo utilizarlos de la manera más eficiente».

Es decir, en lo general y dentro de un mercado libre, el estándar de vida será mayor donde existan grandes empresas con utilidades que donde ellas no existan. 

Y eso contradice la afirmación de que las grandes empresas son malas y las utilidades indebidas. Es lo contrario

Con una calificación notable que debe hacerse.

Para que eso sea cierto, debe existir un régimen de libertad económica que haga al éxito empresarial depender de los beneficios que los consumidores perciban recibir de los productos fabricados por cada empresa. Donde esa conexión se rompa, el beneficio al consumidor desaparece.

Si se castigan a las empresas que crecen y a sus utilidades, desaparecen los incentivos para crear nuevos productos y mejores maneras de beneficiar a las personas satisfaciendo sus necesidades.

Es de beneficio general que las empresas estén en manos de quienes saben usar a los medios de producción de mejor manera para satisfacer necesidades y administran con calidad esos recursos. Algo que obviamente no saben hacer los gobiernos.