Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Nuevo Negocio
Eduardo García Gaspar
29 noviembre 2004
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
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Las malas leyes abren oportunidades de negocio. Uno de los más claros en México fue el contrabando, fomentado por la política proteccionista que impedía importaciones. Gracias al proteccionismo la corrupción se adentró en las aduanas.

La manera de destruir el contrabando no fue la más estricta supervisión de las aduanas, sino la importación libre de trabas.

El narcotráfico es otro de los negocios fomentado por las autoridades, gracias a su prohibición la que eleva los ingresos de quienes se dedican a ello. Hay otro negocio potencial que la ley crea. Es el negocio de las demandas millonarias.

Un caso reciente puede servir para analizar esto. La empresa Merck & Co. anunció el 30 de septiembre que retiraría uno de sus medicamentos, Vioxx.

Este producto era recetado para dolor agudo y artritis, con uso en 80 países. La decisión del retiro, según el comunicado de la empresa, dice que se basa en los hallazgos de un estudio que mostró “un aumento relativo de eventos cardiovasculares confirmados, como ataques de corazón” después de 18 meses de tratamiento.

La empresa dijo que era posible haber seguido vendiendo el producto al incorporar avisos preventivos en el producto, pero que dada la existencia de terapias alternativas, era mejor retirarlo. Olvidemos los detalles del caso y veamos su esencia.

Una empresa, la que sea, crea un producto, el que sea. Inevitablemente algunos de esos productos fallarán de alguna manera, como esa medicina, con problema de efectos colaterales imprevistos. Algunos aviones tendrán accidentes, algunos automóviles tendrán alguna falla. No hay manera posible de exigir a esos bienes una perfección del 100 por ciento.

Si lo intentamos, los productos serían extraordinariamente caros y las innovaciones en extremo raras. Por naturaleza, nuestra vida es riesgo y no reconocerlo en tonto. Pero podemos cometer una bobada mayor, que es el convertir en negocio, por ley, los errores de quienes hacen productos. Esto me lleva a un reportaje reciente.

En un hotel del DF (Reforma, 22 noviembre) hubo una reunión de unas 300 personas afectadas por ese medicamento con abogados de los EEUU para ver la posibilidad de demandar a Merck. El alegato central es el daño sufrido como resultado del consumo de Vioxx.

Supongo que se trate de una demanda por negligencia. La posibilidad de demandar es válida y parte de una buena estructura legal. Esa posibilidad actúan como un incentivo al cumplimiento de contratos y es una defensa real para las personas afectadas. Sin embargo, pasadas de cierto límite se convierten en una oportunidad de negocio para gente con pocos escrúpulos y escasa visión.

El caso más obvio fue el de las demandas de fumadores por miles de millones de dólares, incluso alegando que no habían leído las leyendas de prevención. O bien, el caso sonado hace poco, de personas obesas por comer hamburguesas, que pensaban demandar a MacDonald’s.

Mi primer punto es que cuando se ve una oportunidad de ingreso grande se dará un incentivo a tener demandas locas, de las que los EEU son víctima.

Y este acicate a la proliferación de demandas extraordinarias tiene efectos que dañan a los demás. El ejemplo clásico de esto es el alto costo de la atención médica en los EEUU, donde los doctores deben pagar primas enormes por seguros que los protejan de demandas de este tipo. Los que pagan esas demandas, no son las empresas aseguradoras, sino los pacientes que cubren sus gastos médicos.

La oportunidad de negocio creada por la ley que da entrada a estas demandas está diseñada especialmente para abogados que operan en ese nicho de mercado creado por la ley. Igual que los contrabandistas tuvieron su oportunidad de negocio con el proteccionismo. Mi segundo punto es doble.

Una demanda razonable es positiva y no se trata de renunciar a esa posibilidad. Pero cuando las demandas se vuelven oportunidad de negocio, los costos de ellas no son cubiertos por los afectados directos tanto como por el resto de las personas.

Lo que al final pague Merck afectará a esa empresa, a sus empleados y accionistas, pero también a los demás. Quizá las medicinas de los demás eleven sus costos, o tal vez no salga una medicina mejor en corto tiempo, o lo que se nos ocurra.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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