Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Rendición de Cuentas
Eduardo García Gaspar
23 febrero 2005
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Todo empezó cuando alguien dijo que la palabra inglesa “accountability” no tenía una traducción al español y que eso podía implicar la idea de que quienes hablamos este idioma no tenemos desarrollado el concepto del término inglés. Me temo que eso es falso.

La traducción al español es muy clara y no es nueva, se llama “rendición de cuentas” e implica la aceptación de responsabilidades por actos propios. Si acaso los latinos no tenemos desarrollada esa idea no es por la falta de palabras para describirla.

“Rendir cuentas” es una vieja expresión que, me imagino, puede con facilidad remontarse incluso a la instrucción religiosa que hemos recibido y que hablaba de que al morir vamos a rendir cuentas al intentar entrar al Cielo.

En la actualidad, una nueva palabra, “transparencia” ha surgido a la luz, como una manera de expresar la idea de revelar información, abrir los libros, hablar con la verdad y cosas por el estilo. Pero transparencia no captura el significado de rendición de cuentas porque este último contiene el elemento de hacerse responsable y aceptar las consecuencias de los actos propios.

Yo puedo hablar de mis actos y hacerlos transparentes pero no necesariamente me declararé responsable de sus consecuencias. Dos ejemplos son dignos de mencionarse en México al respecto. Ambos tienen que ver con el manejo de los recursos financieros de dos gobiernos, el del estado de Nuevo León y el de la Ciudad de México.

En ninguno de ellos existe una transparencia aceptable. Los gobernantes, que son autoridades delegadas de los ciudadanos, no presentan informes sobre sus finanzas. No tienen transparencia en el lenguaje nuevo, menos aún rinden cuentas.

La transparencia es el primer paso previo a la rendición de cuentas y corremos el riesgo de dar demasiado énfasis a la nueva expresión de transparencia olvidándonos del tradicional concepto de rendir cuentas y ser, por ello, responsables.

La imagen de la parábola de los talentos es irresistible en este tema. Los sirvientes presentan cuentas al amo, son transparentes y honestos, dicen lo que hicieron, pero eso no es rendir cuentas. Lo es el ser responsable y por ello dar buenos resultados.

El alcalde de la Ciudad de México tuvo entre su personal de primer nivel casos de corrupción filmados en video. Sigue él en el poder, sin renunciar, porque no tiene desarrollado el sentido de rendir cuentas.

No se siente responsable de que su personal haya sido corrupto. El video hizo transparente el acto, sin que haya habido rendición de cuentas. En una empresa, la cabeza ejecutiva rinde cuentas a los accionistas, no sólo presenta resultados. Ver los estados contables de la empresa es ser transparente.

Aceptar las consecuencias de esos estados es rendir cuentas. No es igual. Lo mismo sucede en un gobierno, donde los gobernantes son en realidad personas con poderes delegados por los ciudadanos, a quienes deben presentar información verdadera para ser transparentes, pero al mismo tiempo deben aceptar la responsabilidad de sus acciones.

La situación se repite con lo que antes mencioné, los asuntos religiosos. En el sacramento católico de la reconciliación, la persona acude ante el sacerdote para confesar sus pecados y ser así transparente. Pero eso no es todo.

La confesión no estaría completa sin aceptar la responsabilidad y el arrepentimiento de esos actos, y sin tener propósito de enmienda para evitar esas acciones en el futuro. Se repite en diversos planos lo mismo. Es correcto ser transparente, pero no basta.

Hay que ser también responsable, hay que rendir cuentas. La transparencia, quizá, pueda satisfacerse como un requisito legal, capaz de ser satisfecho como la petición de una ley emitida por un gobierno.

Pero la rendición de cuentas es más amplia. La rendición de cuentas no es un requisito legal, es una obligación ética y moral que va más allá de la ley. La ley y la moral, se ha dicho, son círculos concéntricos con la ley teniendo un radio mucho menor al de la moral. Cumplir con la ley no es equivalente a tener una conducta moral y creerlo lleva necesariamente a actos inmorales.

Todo lo que he querido hacer es llamar la atención sobre la distinción entre la moda de usar el término moderno de transparencia y la importancia de mantener vigente la tradicional expresión de rendir cuentas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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