Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Oficio Para Temas Calientes
Eduardo García Gaspar
2 mayo 2007
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El asunto es extraordinario para examinar el funcionamiento de una sociedad democrática que inicia enfrentando un tema extremo. Aún nos queda por aprender mucho sobre cómo discutir y el tono que debemos ampliar. La Jornada (30 abril) reportó que

“El cardenal Norberto Rivera Carrera pidió… a todas las personas de “recta conciencia a no hacerse responsables de este acto abominable”. Exhortó a médicos, enfermeras, asistentes de salud y todos aquellos que “por la aplicación de esta ley inicua podrían verse involucrados” en la interrupción de un embarazo, a invocar su derecho a la objeción de conciencia para no ser partícipes de lo que llamó un “execrable asesinato”.

El cardenal y cualquier otra persona posee el derecho a decir eso. No puede negarse esa libertad a nadie. Y en esto hierra totalmente el editorial de ese mismo diario al decir que

“El exhorto formulado ayer por la Arquidiócesis de la Ciudad de México al personal de salud del Distrito Federal a no cumplir con sus obligaciones laborales y a negarse a interrumpir embarazos… es un paso más en la ofensiva lanzada por la jerarquía eclesiástica contra.. la Asamblea Legislativa del Distrito Federal… contra el gobierno capitalino y contra la vigencia de un derecho establecido en la ley”.

Según ese editorial, entonces, el gobierno podría forzar a un médico a realizar un aborto o cualquier otro procedimiento médico aunque la él no lo quisiese. Me parece más lógico que se parta de la idea de la libertad personal: si el editorial puede hablar opinando, también lo puede hacer el cardenal y el médico. O todos son libres o nadie lo es.

El mismo periódico reportó que

“Los coordinadores de PRD, PAN, PRI y la Coalición Socialdemócrata de la Asamblea Legislativa cuestionaron las declaraciones de la jerarquía católica, que no sólo declaró la excomunión del jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, sino que lo calificó de “dictadorzuelo”, y apremiaron a la Secretaría de Gobernación a que actúe ante lo que consideraron una “provocación” contra el Estado laico y un gobierno electo democráticamente”.

Víctor Hugo Círigo, presidente de la Comisión de Gobierno y coordinador del PRD dijo

“que bueno que ya no existe la Santa Inquisición, porque si por [ellos] fuera, el jefe de Gobierno ya estaría en la hoguera, quemándose en leña verde, pero ya no hay un estado confesional…”.

Y, además de una confusión en cuanto a derechos, también debe señalarse una situación penosa, la falta de oficio en la discusión. Lo de dictadorzuelo y lo de la inquisición, son menciones que enturbian y calientan el tema. Cuando las cosas se discuten con derechos iguales para todos, es necesaria la prudencia y la buena educación. Cuanto más caliente sea el tema, menos emocional debe serse.

El tema bien vale una segunda opinión porque discusiones como ésta en el futuro no son aconsejables. Estos personajes deben aprender el oficio del declarar en público sin llamar a extremos irreconciliables. Es su obligación en bien de todos y se logra reconociendo derechos iguales para todos además de teniendo buenos modos al hablar (una cualidad que muchos medios no quieren reconocer y fabrican intencionalmente posiciones aún más extremas).

La situación actual es clara. Una legislación local legaliza el aborto libre antes de las 12 semanas en sus instalaciones médicas. La legalización no libera la conciencia moral de quien considera esa posibilidad y si se opone al aborto no desobedece la ley, simplemente no consideran aplicarla en su caso, igual que el que pudiendo hacerlo no demanda a otro. Y esas posiciones pueden ser externadas públicamente sin freno.

En la misma posición está el personal médico: pueden negarse con absoluta libertad a realizar abortos si así lo juzga y la ley estaría de su lado, porque tendría que existir otra ley que forzara a esas personas a realizar operaciones en contra de su voluntad, lo que sería ridículo.

Si, entonces, vamos a tener discusiones de este tipo en el futuro, lo que de seguro sucederá, más nos vale aprender a discutir y hacerlo con educación y oficio. No hacerlo significaría polarizar las opiniones evitando toda posibilidad de convivencia llevadera. Al final es la persona la que decidirá entre hacer lo legal o lo moral. Hacerle entender eso es la tarea de todos.

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POST SCRIPTUM

Me imagino que si acudo a la Carta de la Tolerancia de John Locke, pudiera encontrarse una explicación sobre el tema:

• El aborto legalizado indica que el gobierno en su área terrenal no castigará a quien lo realice en las condiciones aprobadas. La persona entenderá que no tendrá consecuencias físicas producto del poder de coerción del gobierno.

• El aborto está prohibido por varias iglesias y ellas no pueden castigar con poder de coerción a quienes lo realizan. Todo lo que pueden hacer es separar a esas personas de su congregación, es decir, aplicarles la excomunión. Eso es todo lo que pueden hacer en este mundo.

• Será la persona la que decida y acepte a la ley o al mandato religioso. Pero la decisión es clara: no puede serse al mismo tiempo, por ejemplo, católico y realizar abortos o colaborar a ellos. Y la persona debe considerar que las iglesias hablan de un severo castigo no terrenal posterior a esta vida.


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No hay comentarios en “Oficio Para Temas Calientes”
  1. María Elena Rodríguez Dijo:

    Yo me pregunto si pesará más la “objeción de conciencia” que la necesidad de empleo al momento de llenar una solicitud de trabajo en una institución de “salud” donde se requiera personal calificado, es decir “SIN objeción de conciencia”. Gracias por la libertad, de todos modos…

    Es difícil mantener un discurso controlado cuando se está indignado, dolido, impotente ante la injusticia disfrazada de libertad. Pero si ofendemos nos queda el recurso de la disculpa: ya se hizo pública por lo de “dictadorzuelo”. Es que fue muy “ofensivo”. Menos mal que hasta ahorita los bebés de hasta 12 semanas no se han ofendido por lo de “embriones”.





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