Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Mal Ejemplo de Monopolio
Leonardo Girondella Mora
1 septiembre 2010
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Quiero examinar una columna titulada El Villano del Mañana (El Norte, 13 agosto 2010), por una causa —me parece ser una muestra de una opinión generalizada y errónea, de esas que se repiten sin gran merecimiento. Su autor, Miguel Ángel Da Vila, trata el tema de las prácticas monopólicas.

En específico, trata los casos de Microsoft y Apple —lo hace acudiendo a la figura muy usada de villanos del mercado:

“… ahora tenemos al nuevo villano del momento… nacen con una aureola de glamour y parecen genios benéficos… pero cuando llega el momento de enseñar los dientes, nadie como ellos. Es el caso de Steve Jobs, de Apple. Si se decía que Gates era despiadado para ejercer su monopólico dominio, pues prepárense, Jobs es mucho más sofisticado.”

Está haciendo el autor referencia a sistemas convertidos en estándares y que son propiedad de su desarrollador, el que los vende sabiendo de la popularidad que gozan en buena parte por haberse “amarrado” en los usos generalizados. Dice el columnista que:

“Detrás de los gadgets con los que la marca de la manzana deslumbra a los consumidores se encuentra su tienda en línea exclusiva iTunes y la tecnología de la Digital Rights Management (DRM)… que limita a los usuarios que compran multimedia para reproducirlo en aparatos diferentes a los que cuentan con esta tecnología….

“Luego vino el iPhone, cuya magia, además de la oferta en diseño y funcionalidad, proviene de las apps y la Appstore. Apple se ha mantenido con una política de doble cara. Por un lado, se abre a muchos desarrolladores para que creen apps y, por el otro, tiene una férrea política para aceptar apps de terceros en su tienda… lo que es un atentado a la libertad y una imposición al consumidor final…”

La acusación es sencilla de entender: una empresa cualquiera hace innovaciones significativas que tienen un éxito inusitado en el mercado y se le acusa de que otros no puedan aprovecharse de ese éxito. El columnista califica a esto de “¿Qué peor practica monopólica?” puede haber. Y mantiene su crítica:

“Para redondear el cuadro, aparece la iPad, una computadora portátil con formato tablet que ahora sí cautivó al mercado… es un artilugio completamente orientado al consumo, no sólo del aparato en sí, también multimedia y aplicaciones. Esta no es una computadora orientada a la productividad, lo es para el entretenimiento y para cobrar por el consumo de sus usuarios, en telefonía y distribución de contenidos… es muy cerrada… no tiene puertos USB para conectarla a otros aparatos… tampoco lectores de tarjetas de expansión o de multimedia… las aplicaciones se compran en línea mediante la Appstore y el multimedia en iTunes.”

La acusación sigue siendo la misma: Apple es culpable de tener productos innovadores y exitosos que son éxitos descomunales y están diseñados bajo las condiciones y características de su creador. El columnista carece de una idea siquiera aproximada de lo que es un monopolio: el oferente único de un producto que tiene pocos y ningún sustituto y que puede mantener esa posición gracias a disposiciones de gobierno.

Quizá sea una idea desconocida para el columnista que existe algo que se llama propiedad particular y que ella tiene aplicación en los productos creados por personas y empresas —igual que un escritor tiene propiedad exclusiva sobre su obra y quien la quiera leer deberá pagar lo que su propietario desee.

En este caso, el columnista habla de que “es injusto” que Microsoft se empeñe en “mantener atrapados a los usuarios”, a lo que agrega que el caso de Apple es aun peor porque su producto “no sólo no es una computadora para producir, tampoco un centro de entretenimiento, es el instrumento ideal para gastar nuestro dinero, sin remordimientos, y una gran idea de Apple para ganar dólares con una plataforma casi la quintaesencia de un equipo cerrado”.

¿Cerrado? Por supuesto que es cerrado —igual que una grabación de Luis Miguel que no está permitida copiar ni reproducir ilegalmente, una protección en la que Apple tiene más éxito. ¿Un instrumento para gastar sin penas? Eso, querido columnista, no es asunto de usted —la gente gasta en lo que quiera sea o no la iPad.

¿Es Apple un monopolio? Sí, de sus propiedades, de sus innovaciones y eso es justicia y un incentivo a la innovación que produce afortunadamente productos que las personas compran y a quienes satisface sus necesidades mejor que otros. Pero no es un monopolio en el sentido que el columnista pretende: hay otros sistemas, hay otras computadoras, hay otros canales de compra de música y de apps.

Por último señalo una impresión personal en el tono de lo escrito —uno de resentimiento ante el éxito ajeno, uno de contrariedad ante el comportamiento libre de las personas y el recurrir a la figura de caricatura, la de monopolio. No es monopolio, es propiedad privada de una innovación exitosa.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Un Mal Ejemplo de Monopolio”
  1. Contrapeso » Sólo Uno Puede Hacerlo




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