Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sabia Incertidumbre
Eduardo García Gaspar
3 mayo 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La persona habló con seguridad absoluta. No había duda alguna.

La tierra está cerca de su final. Todo por el calentamiento global, o cambio climático (frases usadas a su arbitrio significando lo mismo).

Casi todos tendemos a hacer esto, a hablar como si tuviéramos un conocimiento perfecto de lo que hablamos.

Recuerdo que hace poco alguien afirmó que no entendía porqué se ha escrito tanto de teología. El tema de Dios, dijo, era asombrosamente simple.

En otra ocasión, una persona aseguró sin duda que el problema de México era haber adoptado una política neoliberal radical, la que nunca ha dado resultados en parte alguna.

En fin, es un síndrome común el afirmar cosas con una seguridad total. Un padecimiento que sufre más quien poco sabe del tema.

Por ejemplo, quien afirmó que México sufría los malos efectos de un liberalismo salvaje confesó jamás haber leído nada sobre A. Smith, ni saber quién era Friedman. Fuera de este detalle común a tantas ocasiones de este tipo, el tema es interesante.

No sé usted, pero me he encontrado con una conexión fascinante. Entre quienes más saben hay menos certeza que entre quienes menos conocen.

Sí, por supuesto, sostienen opiniones propias, a veces con gran firmeza, pero las han formado por conocimiento amplio y razonamientos sólidos. No por impresiones, ni reportajes de televisión.

Creo que todo comienza por la aceptación de que no tenemos un conocimiento absoluto. No tenemos la certeza total de todo. La información que tenemos, la ciencia que conocemos, son imperfectas en el sentido de incompletas.

Lo que sabemos es algo así como el conocimiento que nos ha dado hasta este momento el camino que hemos recorrido en busca de saber la verdad.

Algunas cosas las podemos comprobar. Por ejemplo, si es posible poner en el aire un avión, eso quiere decir que la ciencia en la que eso se basa es real. Lo mismo que sucede cuando hacemos otras cosas, como echar a andar un automóvil.

No está mal, nada mal. Sabemos que nuestro conocimiento es real y verdadero cuando podemos predecir movimientos estelares, como eclipses y similares.

Pero aún así, no podemos decir que sabemos todo. La realidad lo niega. Cada nuevo adelanto científico significa que lo que sabíamos antes no era suficiente.

Muy bien, lo que bien vale una segunda opinión no es esto, sino lo que ello implica y que es nuestra postura frente al conocimiento. Necesitamos ser humildes, una cualidad que choca contra el orgullo que puede producir la gran cantidad de cosas que sabemos.

Esta dualidad de orgullo-humildad es vital.

El orgulloso suele ser estático, le agrada detenerse adorando lo que ya sabe y olvidando lo que le falta. Peor aún, el orgulloso suele rechazar lo que le contradice, como les acontece a demasiados partidarios del cambio climático. Es mejor ser humilde.

Es decir, reconocer que aún falta mucho, que lo que se sabe es poco aún. Esto lleva a una posición productiva, la de querer saber más.

Quien está totalmente convencido del cambio climático o de que México es un país liberal radical tenderá a ignorar lo que lo contradiga, pero si es humilde, podrá hacer algo sano, aceptar que puede haber otra explicación.

Las cosas se ponen, por tanto, mucho más interesantes cuando se deja de ser un terco obstinado en poseer la verdad absoluta y total. Más interesantes porque se abre la posibilidad de intercambiar ideas y razonamientos, y, lo mejor, aumentar los conocimientos con nuevas adiciones. No quita esto las convicciones personales, pero sí evita la terquedad invencible.

Visto de otra manera, es imposible que nos quitemos de enfrente la idea de la fe. Eso que nos dice que lo que creemos sea eventualmente cierto aunque ahora no sea demostrable.

Sea fe en que México es el paraíso del liberalismo extremo, o fe en que el cambio climático inundará a New York un par de metros. Creo que la fe en algo es buena parte de lo que forma nuestras opiniones.

Conozco a varias personas que tienen una enorme fe en que Dios no existe y a otras que tienen fe en lo opuesto. A otras que toman al cambio climático como un artículo de fe incuestionable y a otras que no.

Mi punto es que, siendo humildes, entre ellas habría una gran oportunidad de avance al hablar. Pero siendo soberbias, cuando discutan sus creencias, lo único que logrará será enemistad y conflicto.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras