La definición de una relación política entre el gobierno y algunos ciudadanos, para su beneficio mutuo, sin considerar el efecto en otros. ¿Qué es clientelismo político?

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Preguntas frecuentes

¿Qué significa clientelismo político?

Es una concesión de favores de los gobernantes dados grupos de ciudadanos a cambio de votos en elecciones y actos similares, como marchas de apoyo. Un intercambio de servicios por el que los gobernantes compran apoyo visible y tangible a su gobierno.

¿Quiénes intervienen en el clientelismo político?

Hay dos personajes centrales.
Primero, el gobernante que en su ambición por llegar al poder y mantenerse en él muestra disposición a usar recursos públicos para esa ambición personal. Por ejemplo, cesión de obras públicas o concesiones sindicales.
Segundo, los clientes que están dispuestos a ofrecer algo que le sea de utilidad al gobernante para lograr su ambición. Por ejemplo, fondos para campañas electorales, o votos en elecciones.

¿Es el clientelismo una forma de corrupción?

No necesariamente, pero está peligrosamente cerca de serlo, especialmente cuando los tratos son ocultos y quieren mantenerse en la clandestinidad. El clientelismo en la política es inevitable y tiene una manifestación conocida como capitalismo de amigos y corporativismo.

Clientelismo político, definición

Su significado está muy bien resumido en lo siguiente:

«El clientelismo político es un intercambio extraoficial de favores, en el cual los titulares de cargos políticos regulan la concesión de prestaciones, obtenidas a través de su función pública o de contactos relacionados con ella, a cambio de apoyo electoral». es.wikipedia.org

Las mismas características se expresan de esta otra manera:

«Se trata de una relación recíproca y voluntaria entre dos partes que supone un intercambio de un don (material o no), de un servicio, en definitiva, de un privilegio, de un favor; a cambio de un vínculo de lealtad, de fidelidad, de complicidad. Es una relación de búsqueda mutua de intereses». dcpa.wikidot.com

Las definiciones del concepto muestran sus características y elementos.

Características del clientelismo político

Los siguientes elementos son propios de ese tipo de relación y permiten una mejor comprensión del concepto.

1. Un tipo de relación política corrupta

El clientelismo político es un fenómeno netamente político y corrupto —en el que siempre uno de sus personajes es el gobierno de un país.

Describe un tipo de relación entre gobernantes o funcionarios de gobierno, de un lado, y personas o grupos civiles, del otro.

Gobernantes establecen una unión particular con una o más personas ajenas al gobierno. Estas últimas pueden o no estar organizadas formalmente.

Es una relación particular ajena, perferente y diferente a la que los gobernantes establecen con el resto de la población y otras organizaciones.

2. Intercambio de favores

La esencia del clientelismo radica en un intercambio de favores entre gobernantes y ciertas personas o grupos de ellas. Es una relación de mutuo beneficio exclusivo.

• Las personas y grupos obtienen del gobierno tratamientos excepcionales, como favores, concesiones, privilegios y exenciones que les representan un provecho propio.

Por ejemplo, prohibición de exportaciones o cancelación de competencia que les representa un beneficio que de otra manera no tendría —lo se llama búsqueda de rentas.

• El gobierno, por su lado, obtiene un beneficio recíproco a cambio del favor concedido. Típicamente apoyo con votos en tiempos electorales, o cualquier otro favor para mantenerse en el poder.

Quizá la autocensura en los medios cuando son concesión gubernamental. Los propietarios de medios mantienen su concesión y negocio a cambio de apoyar al gobierno.

El clientelismo político, por tanto, describe un arreglo de intercambios: «si me das eso, te doy esto» —en una transacción en la que ambos ganan apoyándose mutuamente y es corrupta en su naturaleza.

3. Informal y secreto

La naturaleza del clientelismo es claramente informal. Está fuera de todo protocolo oficial, de todo formalismo y se basa en acuerdos verbales y ocultos en lo posible.

Aunque puede ser muy claro en sus manifestaciones visibles, difícilmente puede ser mostrado formalmente. Por ejemplo, cuando el gobierno prohíbe servicios como Uber, con lo que protege a gremios de taxistas de competencia.

4. Produce daño al resto

Es una característica muy esencial del clientelismo político el que se perjudique a las partes que no están en el acuerdo bilateral que se establece.

Por ejemplo, los consumidores pagan precios más altos cuando se prohiben importaciones que benefician a ciertos fabricantes. O tienen servicios de menos calidad cuando se prohiben servicios de transportación.

El clientelismo daña porque en lo general afecta y limita a la competencia.

5. Una consecuencia de gobiernos grandes

El clientelismo político es más probable y está más extendido en los regímenes en los que los gobiernos tienen más funciones y poderes. Cuanto más poder posea una autoridad política más tendrá como material de intercambio para comprar apoyos.

El clientelismo florece en regímenes de gobiernos grandes, con mucho poder y muchas funciones, típicamente un gobierno interventor en lo económico o un estado de bienestar.

El arreglo de intercambios de favores mutuos está asociado con corrupción gubernamental. Es claro que el gobernante en estos casos está usando recursos, fondos y poder políticos para un provecho personal o partidista.

Esquema clientelista: patronos y clientes

El clientelismo político necesita a dos personales, el llamado patrón y su cliente que se entiende dentro de un esquema:

  • Un gobierno G con autoridad para otorgar el privilegio p y siempre posee el poder mayor en esta relación.
  • Una asociación A que tendría beneficios si se le otorga el privilegio p, donde A siempre tiene menos poder que G.
  • Un acuerdo por el que G otorga el privilegio p a A.
  • El apoyo que A da a G cuando lo pide, como marchas de apoyo y votos.

El patrón tiene más poder y más facultades que el cliente, el que tiene una posición subordinada pero necesaria para los fines del patrón.

El patrón es un gobernante o grupo de ellos, que tienen el poder, los recursos y la capacidad para dar un tratamiento privilegiado al otro personaje, el cliente. A cambio, este promete al patrón respaldo y soporte cuando se le pida.

Entre el patrón y los clientes muchas veces existe un personaje adicional, el intermediario entre ambos. Por ejemplo, un líder sindical que a cambio de un privilegio como el no permitir disidencia en su sindicato negocia los votos de sus agremiados en las próximas elecciones.

Clientelismo político y programas de ayuda

Este indeseable fenómeno se presenta a escalas enormes en los programas de ayuda gubernamental dirigidos a segmentos sustanciales de la sociedad —como, por ejemplo, un sistema de becas que son recibidas con la aceptación implícita de votos en las siguientes elecciones.

Los programas de ayuda y créditos a pequeños o grandes agricultores pueden presentar la misma faceta —de hacer suponer a las personas que esos apoyos de perderán si votan por otros.

«Cría cuervos…»

No todo es color de rosa en la relación establecida por el clientelismo político, pues en ocasiones el grupo o gremio beneficiado crece tanto que llega a significar una amenaza al gobierno mismo —el que puede volverse rehén del grupo que favoreció.

Por ejemplo, sindicatos de maestros pueden mutar en fuerzas políticas que desafían a la autoridad misma. La relación clientelar se vuelve agria cuando surgen amenazas all gobierno y el grupo favorecido ya no se contenta con los favores recibidos, quiere más y chantajea al gobierno.

En resumen

Los elementos y características anteriores del clientelismo político presentan un panorama que permite una definición razonable de ese fenómeno.

Un tipo de relación corrupta entre gobiernos y algunos gobernados que es propia de gobiernos con poder excedido y que frena la prosperidad.


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[Actualización última: 2021-10]