Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Otros Efectos Del Alcohol
Eduardo García Gaspar
9 enero 2004
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay algo en Nuevo León que debe servir de lección al país. Una ley aún sin aplicar intenta atacar el problema del abuso del alcohol en cuanto a las consecuencias viales que puede tener.

Lo hace, en parte, creando la figura del “responsable solidario”: el establecimiento donde se le sirvieron las últimas copas al que tiene un accidente vial se hace responsable de ese accidente en adición al culpable.

Es decir, usted va a un bar, se toma unas copas de más, sale, conduce su auto, tiene un accidente y el bar en el que usted bebió de más, también es responsable del accidente, junto con usted, y va a pagar parte del accidente.

La intención es loable y nada puede argumentarse en contra del objetivo de evitar accidentes viales causados por exceso de bebida.

Tampoco puede argumentarse en contra de la ley por uno de sus efectos, el de colocar un incentivo negativo en los establecimientos que sirven alcohol: si ellos pagan parte de los accidentes de sus clientes intoxicados, es obvio que tendrán un motivo para cuidarse de no tener esos casos, lo que tenderá a disminuir el número de borrachos en esos bares, no en otros, como casas particulares.

Hasta aquí, no hay problema y todo se ve bien. En este nivel primario cualquier legislador votaría a favor de esa disposición legal.

Sin embargo, hay efectos colaterales. Una de esas consecuencias imprevistas es contraria al objetivo que busca. Funcionaría de esta manera: el intoxicado puede sentirse más libre de responsabilidad, pues sabe que una parte del accidente que tenga va a ser pagada por el sitio en el que bebió en exceso.

Es decir, la ley, sin quererlo, disminuye la pena del culpable y es de sentido común pensar que con esa reducción, la persona tenderá a ser menos cuidadosa al conducir en estado inconveniente.

El incentivo negativo del bar y el incentivo positivo del bebedor pueden anularse uno al otro, con efectos que no pueden ser previstos.

El total de accidentes al final puede ser menor, pero también puede ser mayor. El principio esencial es la división de la responsabilidad sobre el acto cometido por una persona específica. Sin esa ley, el responsable total es el conductor intoxicado, pero con la nueva ley esa responsabilidad se divide.

Ése es un defecto serio de la ley, pues termina disminuyendo la responsabilidad del culpable y no elevándola. Pero hay más, pues esa ley penalizaría a los bebedores responsables.

Si la ley llegara a aplicarse, los establecimientos de venta de bebidas fuertes verían incrementados sus costos contingentes y por eso elevarían sus precios. Es decir, la idea del “responsable solidario” transferiría sus costos no al establecimiento sino a sus clientes sin distinguir si se emborrachan o no.

En otras palabras, los bebedores responsables, que son la mayoría, terminarían pagando la conducta imprudente del que bebe en exceso. Obviamente, eso es injusto a todas luces, pero inevitable si esa ley se aplica.

Lo que se desea mostrar en esta segunda opinión es que las buenas intenciones, por sí mismas, no son suficientes. Siempre es necesario analizar los efectos imprevistos de las leyes. Olvidar esos efecto secundarios suele ser un error común

Hay otro efecto colateral que debe mencionarse. Si usted, por ejemplo, se opone a esa ley, es muy probable que se le acuse de ser un despreocupado inconsciente de un serio problema social, cuando en realidad puede que usted esté aún más interesado en ese problema que el que propone la ley.

Usted simplemente se ha limitado a señalar que la ley propuesta tiene defectos y que no es una ley justa ni efectiva.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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