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¿Explosión Demográfica?
Selección de ContraPeso.info
5 julio 2006
Sección: Sección: Asuntos, SOCIEDAD
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ContraPeso.info presenta un texto de Kevin E. Schmiesing, Ph.D., Research Fellow del Acton Institute a quien agradecemos el gentil permiso de traducción y reproducción.

Schmiesing es autor de “Within the Market Strife: American Catholic Economic Thought from Rerum Novarum to Vatican II” (Lexington Books, 2004). El tema tratado por el autor es el de la explosión demográfica, o mejor dicho el de su implosión.

En años recientes un cambio extraordinario ha ocurrido en el nivel de la discusión de política social internacional.

El lenguaje de los alarmistas de la “explosión demográfica” como Paul Ehrlich ha cedido a las advertencias de la “implosión demográfica” del gobierno europeo y de oficiales de las Naciones Unidas.

Concedido que trata de un fenómeno localizado, que se complica con fuerzas opuestas, la sabiduría convencional acerca de la sobrepoblación como el mayor problema global, se mantiene en las comunidades de políticas públicas y científicas.

A pesar de eso, en Europa y partes de Asia, especialmente, hay una nueva voluntad para enfrentar el problema de la reducción demográfica.

Llamando a esta situación “crítica”, el presidente ruso Vladimir Putin ha convocado a un plan de diez años para intentar revertir la caída a plomo de la tasa de nacimientos en esa nación. Putin tiene razón: la población rusa disminuye en 700,000 anualmente y hay más indicaciones de una caída mayor que de una reversión.

El presidente pide pagos en efectivo a las madres, más generosos permisos de maternidad y otros beneficios que fomenten el prospecto de tener hijos.

Corea del Sur ha asignado 35 mil millones de dólares durante los siguientes cinco años al problema de su baja tasa de natalidad. Muchas naciones europeas han colocado incentivos para incrementar el número de nacimientos y hay conversaciones para mejorar esos incentivos.

Estos debates de política poblacional tiene consecuencias económicas vitales. Se han reconocido ampliamente los apuros de los sistemas de bienestar social en Europa causados por una población creciente de personas mayores al mismo tiempo que números menores de trabajadores.

En algunos casos, la política puede ser realmente contraproducente. Joseph D’Agostino del Population Research Institute, ha señalado que en Corea del Sur la iniciativa será financiada por un impuesto especial “que incrementará la carga en la economía de Corea del Sur y podrá disminuir la tasa de nacimientos en el largo plazo”.

Pero el mayor y crucial punto a señalar es que todos esos esfuerzos de políticas son en si mismos limitados.

Los gobiernos pueden fomentar el tener hijos con políticas amigables a las familias (nunca más que manteniendo impuestos bajos y un crecimiento económico fuerte), pero las decisiones de tener hijos son naturalmente personales e íntimas —un fenómeno mucho más dependiente de factores culturales que de económicos o políticos.

Los gobiernos europeos occidentales han estado experimentando con incentivos filiales durante décadas y las tasas de nacimientos han bajado. La única excepción es Francia, donde la alta tasa de natalidad de una floreciente población musulmana ha moderado el promedio del país.

Es dudoso que la relativa alta fertilidad de los musulmanes tenga algo que ver con las políticas gubernamentales. Más probablemente la religión del Islam, con sus normas sociales, es el factor decisivo.

La solución de problemas de población que disminuye, por tanto, requiere enfocarse a los factores sociales que afectan a las tasas de natalidad. Pueden decirse muchas cosas sobre el tema, pero al final, el tener hijos demuestra dos cualidades: sacrificio y esperanza.

En la sociedad agrícola pre-moderna, los hijos podrían ser una bendición económica a la familia, al proveer trabajo en el campo después del período inicial de crecimiento y aprendizaje.

Dados los cambios culturales, de costumbres y los desarrollos económicos, ya eso no es cierto en la mayoría de los casos, en las naciones desarrolladas al menos. Un hijo puede ahora ser un accesorio agradable de una pareja a la moda, pero algo más que eso es un sacrificio financiero y de comodidad.

¿Qué es lo que alimenta esos sacrificios?

Son variadas las motivaciones, pero la mayoría giran alrededor de algún tipo de visión religiosa que tiene que ver con el amor fructífero entre un hombre y una mujer, y el mandamiento relacionado de elevar el número de almas humanas —expresado en la tradición Judeo-Cristiana del mandato del Génesis, “sed fecundos y multiplicaos”.

El deseo de ser fecundos también proviene de una visión esperanzadora de la humanidad. Esto es diferente al fácil optimismo que piensa que el sufrimiento puede ser eliminado y que el progreso moral y económico es inevitable.

En realidad es una perspectiva que admite que el hombre es la causa de los problemas del mundo —pero también insiste en que es el solucionador de ellos. Se manifiesta en un gozo de la vida y comparte ese placer con un número creciente de personas humanas.

Su opuesto es una visión de los humanos como una plaga sobre la tierra: una población más numerosa está condenada a un futuro de guerra, enfermedad y catástrofes ambientales, mientras que un futuro más feliz es uno de menor población.

En el nivel individual, desde luego, es absurdo sacar conclusiones rápidas y duras acerca de la práctica religiosa o de las actitudes humanísticas, basadas en el número de descendientes. Pero al nivel de una nación, si la población está fallando en reproducirse a sí misma, parece razonable decir que hay escasez de las nociones religiosas de ser fecundos y multiplicarse.

Puede admirarse a Putin y gobernantes de ideas similares por su honestidad y determinación, pero al final sus esfuerzos son iguales a la acumulación de sacos de arena para detener una marejada creciente.

No mucho puede hacerse hasta que la marea se retire por sí misma —y en ese momento los esfuerzos han sobrado. Los países con demografía en caída necesitan redescubrir los valores del sacrificio y la esperanza. Es una tarea más allá de la capacidad de incluso más grande de los programas gubernamentales.

Nota del Editor

En mayo de 2005, ContraPeso.info publicó el resumen de una idea de S. E. Landsburg sobre el tema, con el título Más o menos gente.


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2 Comentarios en “¿Explosión Demográfica?”
  1. LIZEYDI Dijo:

    yo creo que todos deberiamos de tomar en cuenta la planificacion familiar y el uso de metodos anticonceptivos para evitar que el dia de mañana todos los problemas que causa la explosion demografica se puedan reducir o si es posible eliminarlo. NOTA DEL EDITOR: ¿entendió lo que la columna dice?

  2. natalia Dijo:

    yo creo que el mejor metodo anticonseptivo es la abstinencia y si es buena la planificacion, pero habeces nuestra manera de pensar nos ciega y no creo que se elimine del todo la explosion demografica. NOTA DEL EDITOR: lo que no se acaba es la explosión anti ortográfica.





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