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¿Nueva Base Social?
Selección de ContraPeso.info
9 septiembre 2013
Sección: Sección: Asuntos, SEXUALIDAD
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ContraPeso.info presenta una idea de Javier Ángel Rincón. Agradecemos a Arcol.org el amable permiso de publicación. El título original del escrito es Matrimonio homosexual, ¿base de nuestra sociedad?

Consentir un nuevo orden en la estructura familias, significa poner en riesgo la base de la sociedad.

A lo largo de la historia, la familia se ha mantenido como célula base de la sociedad la relación de una pareja, hombre y mujer, que educan, enseñan y trasmiten los valores a los hijos.

Thomas Lobel, un niño adoptado a los dos años de edad, sufre trastornos psicológicos de identidad sexual. Se trata de un caso que ha desatado una fuerte polémica en Estados Unidos. Sus “padres” adoptivos, una pareja lesbiana, Debra Lobel y Pauline Moreno, decidieron someter a Thomas a un tratamiento hormonal de “cambio de sexo” desde los ocho años. Thomas hoy se hace llamar “Tammy”.

¿Qué ha pasado con las familias modernas que se enfrentan a este problema con su hijo de apenas once años de edad?

Las familias “tradicionales”, compuestas por un hombre y una mujer de nacimiento, con la misma edad de Thomas educan a sus hijos en la importancia de cumplir con los deberes escolares, la educación en la mesa o la necesidad de una buena higiene.

¿Qué es esto comparado con lo que tienen que acarrear Debra y Pauline? A lo que se enfrenta la familia Lobel no es decidir el futuro universitario de uno de sus miembros, se trata de la identidad que llevará Thomas el resto de su vida.

Este caso plantea cuestiones éticas y morales para nuestra sociedad. Un niño, querámoslo o no, puede correr un serio riesgo al ser adoptado por un matrimonio homosexual. Thomas en una muestra de ello.

El matrimonio entre parejas de un mismo sexo es aceptado actualmente en catorce países, (siendo los Países Bajos como el primer estado que aceptó la demanda homosexual, y Francia el más reciente: 23 de abril del 2013), ya que abogó por el derecho que tiene toda persona para formar una familia.

Sin embargo, no permitir la adopción a las parejas homosexuales no es una discriminación ya que un no será nunca un derecho sino un don.

De igual manera, el “derecho” a engendrar, educar y formar a un hijo sólo se da a parejas de distinto sexo que establecen una relación estable ya que tienen una capacidad natural para esta misión. Los homosexuales al optar por un estilo de vida les está negado este don.

Por otro lado, no se está teniendo en cuenta los derechos de los niños que tienen preferencia sobre las demás leyes.

La Convención sobre los Derechos de los Niños, (asociación internacional de países, estancia de las Naciones Unidas que nació el 6 de diciembre de 1989, vela por los derechos de los menores de edad), certifica en la ley 16137 que las instituciones públicas o privadas deben garantizar la supremacía legal del niño. (Art. 7).

La naturaleza exige que, para un correcto desarrollo de la personalidad de un niño, esté presente la figura de un padre y de una madre.

No podemos remplazar la importante figura del padre y de la madre para satisfacer el deseo y querer de otras personas que han decidido otro estilo de vida. La vida de un niño y su futuro no puede depender del capricho de los mayores que se van imposibilitados para engendrar y educar a un niño.

Solo nos que preguntarnos: ¿la familia que nos propone la sociedad del siglo XXI es una sólida base de la sociedad? ¿El matrimonio homosexual beneficiará a los niños en un futuro?

Nota del Editor

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