sexualidad

¿Qué es revolución sexual? Definición, características. Las tres revoluciones sexuales. La visión original y las separaciones que definen a la revolución sexual.

Introducción

La expresión revolución sexual tiene demasiadas connotaciones y acarrea mucha vaguedad —cada quien la interpreta como más le conviene.

Resultará, por eso mismo, de utilidad intentar una explicación más específica de lo que constituye la revolución sexual —que es lo que intento en lo que sigue.

Más adelante se presentan las tres revoluciones sexuales.

Para llamar a algo revolución, es decir, un cambio drástico, se necesita primero una situación inicial que es la que se modifica notablemente. A esta postura original la llamo precisamente eso, original —es el punto de partida.

Visión original del sexo

Es una creencia en la asociación entre la actividad sexual y la procreación. Un reconocimiento abierto y claro de que el sexo está ligado al crear vida en los hijos.

Como consecuencia el sexo se comprende solo en una unidad familiar, propicia al cuidado del proceso de maduración de los hijos.

También, se considera una asociación profunda entre la actividad sexual de las dos personas que la realizan —suponiendo que entre ellas existe amor y exclusividad mutua.

Por ejemplo, para el Cristianismo la formación de una familia es de tal importancia que se considera un sacramento. Una decisión de dos que hacen una promesa ante Dios.

Esta visión original toma al sexo como algo serio y fundamental, considerando faltas serias al sexo fuera del matrimonio y los actos de infidelidad conyugal.

La actividad sexual en su visión original también considera una idea de complemento entre hombre y mujer —la única manera en la que se entiende el sexo legítimo.

Revolución sexual: las separaciones

En oposición a esa visión original se han creado posturas opuestas que trato en lo que sigue.

Separación sexo — procreación

Es la separación entre actividad sexual y procreación, los dos elementos inseparables de la visión original.

La separación puede hacerse utilizando dos métodos, (1) los anticonceptivos y (2) los abortivos. Se impide la fecundación del óvulo o se mata al producto temprano de esa fecundación.

Separación sexo — exclusividad

La separación entre actividad sexual y amor exclusivo, los dos elementos inseparables de la visión original.

La separación se logra cambiando las percepciones sobre el sexo y haciéndolo ver como un placer personal al que se tiene derecho para una vida afectiva supuestamente satisfactoria.

El sexo se tiene con quien sea que acepte esa relación inmediata, sin compromiso posterior, ni reclamo de exclusividad.

Separación hombre — mujer

La separación de la idea de sexo complementario entre hombre y mujer, otro elemento inseparable de la visión original.

La separación se logra cambiando la percepción de la dualidad hombre-mujer, a la percepción de multiplicidades sexuales entre sexos que se expresan en variaciones de gustos.

En otras palabras

En resumen la visión original del sexo presupone la unión indisoluble de elementos en el acto sexual y que establece la unión inseparable entre el sexo y

  1. La procreación.
  2. El amor exclusivo.
  3. La complimentaridad entre hombre y mujer.

Revolución sexual, definición y efectos

La revolución sexual, por tanto, puede ser definida con mayor precisión Ella es un movimiento que está formada por tres elementos opuestos a la visión original. La revolución sexual:

Separa al sexo de la procreación

Retira la consecuencia natural posible de la actividad sexual por medios abortivos y anticonceptivos.

Al hacerlo promueve el aumento de contactos sexuales con algunos efectos colaterales, como la mayor transmisión de enfermedades.

Separa al sexo del amor fiel

Retira la condición de exclusividad comprometida en un matrimonio.

Al hacerlo promueve el aumento de contactos sexuales posibles, sin condiciones de compromiso, con posibles efectos colaterales como el aumento de divorcios y la destrucción del ambiente de maduración de los hijos.

Separa al sexo de la complimentaridad masculina y femenina

Retira la condición de complemento biológico.

Al hacerlo promueve también un aumento de contactos sexuales posibles sin la condición de complemento biológico, con posibles efectos secundarios como la transmisión de enfermedades y la redefinición de familia.

Conclusión, la revolución sexual

Finalmente, el gran contraste entre las dos posturas es ya sencillo de intuir.

Para la visión original, el sexo es algo serio e importante, una capacidad humana que merece ser cuidada y tratada con respeto. Por lo que necesita condiciones como la inseparabilidad de sexo y amor, de sexo y procreación, de sexo y complimentaridad biológica.

Para la revolución sexual, el sexo es un entretenimiento, un placer físico que no debe tener limitaciones ni condiciones. No tiene en el sexo seriedad ni respeto ni reglas que lo normen, es un dejar sin riendas la posibilidad de un placer físico al que no deben ponérsele condiciones.

Las tres revoluciones sexuales

La revolución sexual no es una revolución, sino tres. Tres formas en las que el sexo ha sido definido de manera distinta. Eso establece la idea de Norma Barba de Muñoz acerca de las tres revoluciones sexuales. Agradecemos a Conoze.com el amable permiso de publicación. La columna ha sido modificada, sin alterar su contenido, para ser leída en línea.

México, al igual que el resto de los países del mundo, ha sido coparticipe de los cambios sociales en la conducta del hombre.

La sexualidad como parte inherente a su naturaleza humana también se ha visto exponencialmente cambiante en las últimas cinco décadas, marcando un antes y un después en la forma de concebirla, vivirla y de relacionarse.

Las tres grandes revoluciones sexuales, aunque contextualizadas en un momento histórico determinado, siguen marcando pautas cada vez más elaboradas en la reinvención del hombre a partir de la negación de su naturaleza y misión y su consecuente insatisfacción, así como en la dinámica social, la moralidad y el derecho.

Cambios profundos y violentos provocados en las instituciones y en la sociedad que no sólo, transforman lo establecido, sino que genera un nuevo mercado altamente rentable para la industria farmacéutica y de la salud, lo que David del Fresno denominaba el imperio de la muerte.

Primera revolución sexual

Es así que en la primera revolución sexual, en los años 60, se dio cumplimiento a la demanda: ¡Amor sí, hijos no!, materializando, como lo señala Manuel de los Reyes Días: «la disociación entre sexualidad y reproducción», al introducir y generalizar el uso de contraceptivos, y hoy el aborto, quedando separados artificialmente sexo y procreación.

Hoy por hoy se reparten millones de píldoras en el mundo y el mercado contraceptivo va en aumento.

Solamente entre los países en desarrollo existen potencialmente 215 millones de nuevas consumidoras, según el Director Ejecutivo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el doctor Babatunde Osotimehin.

Por lo que respecta al aborto, en cuatro años de su despenalización en el DF (2007) hasta las 12 semanas de gestación, se han provocado 120 mil abortos (SSDF), de los cuales 70, mil hemos pagado los ciudadanos con nuestros impuestos y que ha representado para el gobierno un costo aproximada de 80 millones de pesos, entre medicamentos, doctores, estudios, etcétera (IPF Iberoamérica) y 50 mil los afectados con un rango que varía de 3 mil a 12 mil pesos según tratamientos y clínicas.

Y el mercado va en aumento, el turismo médico, es un fenómeno que atrae pacientes de otros lugares buscando la legalidad de la práctica, los servicios y los precios.

Según la revista Expansión clínicas como Profem por un costo adicional de 500 pesos recogen de la central o aeropuerto a mujeres de otros estados, a quienes les recomienda hoteles y otros servicios. Financieros españoles que agrupan a 30 establecimientos están interesado en explotar este nuevo mercado en México.

Segunda revolución sexual

La segunda revolución, a principios de los años 80, como dice el mismo autor, «es el resultado la disociación entre afectividad y sexualidad, porque ligar la sexualidad a una persona a la que quiero, si lo decisivo es el placer, un placer sin rostro, que puedo encontrar en cualquier parte».

Bajo este planteamiento, el amor es una trasgresión, como lo afirmó el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, al escritor Jesús Trillo Figueroa, en su libro Ideología invisible agregando que: «El sexo se independiza del amor y del compromiso.

Pero, claro, este hedonismo y transgresión termina en el sadomasoquismo del marqués de Sade…».

Esta revolución sexual, como la anterior fortalece el pensamiento feminista, cambiando los modos de interacción entre hombres y mujeres, los roles sociales heredados y sobre todo permeando en todos los ambientes, convirtiendo las nuevas pautas conductuales en reglas generales.

Además, esta época viene marcada por la proliferación de enfermedades de transmisión sexual y la aparición del sida.

Ya para 1985, esta enfermedad se había convertido en un problema de salud pública mundial no solo para los homosexuales entre quienes se detecta en un principio, sino para todos, registrándose hasta hoy 37 millones de personas infectadas.

Conductas que han llevado a los gobiernos a designar cada vez mayores partidas para su prevención y atención, es decir en la adquisición de preservativos, medicamentos y servicios a empresas farmacéuticas.

México destinó 45 millones de pesos más que en 2011 para este rubro, etiquetando 139 millones de pesos del presupuesto federal.

Sin embargo, estas libertades no saciaron las pretendidas por algunos sectores de la sociedad, y ahora buscan romper con lo que consideran una imposición natural: haber nacido hombre ó mujer y actuar como tales, por la posibilidad de elegir lo que deseen ser y reconstruir su propio género: heterosexual (hombre o mujer), bisexual, homosexual, transexual y transgénero.

Tercera revolución sexual

Así comenzó la tercera revolución sexual en los 90, marcada, a diferencia de las otras, por ser impulsada desde el poder y no por la sociedad, encubierta bajo el velo de lo confuso y del engaño, caracterizándose por la fractura entre el sexo (biológico) y el género (lo que quiero ser).

Introducir y utilizar indistinta e intencionalmente el término equidad de género para dos cosas: referirse a equitativos de derechos entre hombres y mujeres y para hablar de esa reconstrucción social como un «derecho humano» que habrá que garantizar, implicando no sólo la aceptación obligatoria, sino el reconocimiento del cambio de identidad (nací hombre pero ahora soy mujer, y así se acredita en documentos oficiales).

La aprobación de leyes, partidas transversales, firma de convenios, son el reflejo de su materialización.

Rocío Gaytán, presidenta del INM señala que de las 32 entidades federativas de México, 18 cuentan con legislación estatal para prevenir y erradicar la discriminación de género, 24 estados cuentan con una ley de igualdad entre hombres y mujeres, y nueve con un sistema para promover el trato equitativo entre los géneros. Todas redactadas desde la confusión del término género.

Para hacer culturalmente aceptable esta nueva forma de reinvención, el gobierno federal destinó para el 2012, 16 mil millones de pesos, 12 veces más que en 2007, con 1,200 mdp, según lo informo el presidente Felipe Calderón.

En resumen

La constante negación de su naturaleza, ha llevado al hombre a esa búsqueda insaciable por reconstruirse para reconocerse, vacío existencial que ha alimentado las revoluciones sexuales abanderadas prioritariamente por feministas radicales, activistas abortistas, homosexuales y grupos de izquierda, que han sido aprovechadas por el mercado económico como ideologías rentables para sus arcas.

Humanicemos la sexualidad. ¡Humanízate!



Y unas pocas cosas más…

Debe verse:

¿Qué son sexo y género? Definiciones

Otras ideas:



[Actualización última: 2020-09]