Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Riqueza, un Descubrimiento
Eduardo García Gaspar
7 noviembre 2014
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Depende del mundo que se vea. De cómo se entienda a la realidad. androjo

Y de allí, saldrán conclusiones muy diferentes.

¿Puede crearse prosperidad?

Si se presupone que no, se harán cosas muy distintas a las que se harían si se piensa que sí.

Y esto es quizá la base de muchos desacuerdos hoy.

Pensemos que vivimos en un mundo estático, estacionario. Uno en el que no puede crearse más riqueza de la que ya existe. Lo que cuenta en ese mundo es tener lo más posible de lo que es fijo, sea oro, plata, lo que usted quiera.

En este mundo lo que uno tiene no lo puede tener otro. La ganancia de uno es necesariamente la pérdida de otro. Es el mundo en el que el Mercantilismo está justificado: la nación más rica es la que más oro tiene, la que menos importa bienes.

Las preocupaciones morales de este mundo son de justicia distributiva: repartir éticamente lo que ya existe. Las consideraciones productivas son puestas de lado. Ni siquiera se consideran, pues no tienen sentido. En este mundo estacionario, las tasas de interés no tienen justificación.

Un mundo en el que la pobreza es la regla. No hay manera de evitarla. Todo lo que puede hacer la persona es pertenecer a una comunidad y acomodarse a ella, esperando nada que no sea protección. Las jerarquías son muy marcadas en este mundo y consideradas permanentes.

Pensemos ahora en otro mundo, uno dinámico, cambiante. Uno en el que puede crearse riqueza, más de la que ya existe. La riqueza en este mundo es creciente, no fija. Aquí lo que gana uno ya no significa la pérdida de otro. Ambos pueden ganar.

El Mercantilismo ya no tiene sentido. Las naciones ricas no son las que acumulan oro en los cofres del gobierno. Son las que ha dejado libres a las iniciativas de las personas. Deja de tener sentido el énfasis grande en la moral distributiva.

En este mundo, la preocupación es una moral contributiva, una justicia conmutativa. Todo el énfasis está en el hacer, en el trabajar y el usar. La pobreza deja de ser una constante, es posible remediarla. Y surge la posibilidad de autonomía personal, de valerse por sí mismo, más allá de la comunidad.

La diferencia entre ambos mundos es obvia y sirve la explicar mucho de lo que sucede en la política de nuestros tiempos.

El mundo dinámico fue descubierto poco a poco y su gran estallido fue por allá de los 1800, en partes de Europa y EEUU.

Este descubrimiento de una sociedad dinámica que producía riqueza es fantástico, el mayor de todos los tiempos (más que la imprenta, más que girar alrededor del sol, más que el Nuevo Mundo).

Y sucedió hace poco, un par de siglos solamente. Hace cien años, en 1900 la evidencia era contundente e innegable. La riqueza no es un monto fijo, ni es la cantidad de recursos naturales que se tiene. La riqueza puede crearse y su origen está en la gente, cuando se le deja libre.

Ahora viene lo que creo que bien vale una segunda opinión.

Creo que el descubrimiento es tan reciente que en algunas mentalidades no se ha registrado el descubrimiento. Me refiero a formas de pensar que todavía presuponen que vivimos en un mundo estacionario.

Lo que digo es que demasiadas de las opiniones políticas, morales y económicas que existen presuponen, sin darse mucha cuenta de ello, el mundo pasivo y letárgico en el que no es posible crear riqueza.

Cuando se habla más de distribución que de creación, cuando se enfatizan los reclamos y no las libertades, cuando se trata más el dar que el enseñar; cuando ese sucede, es que se piensa en un mundo estacionario.

Eso es lo que presupone quien pide cerrar fronteras al comercio, quien propone impuestos progresivos.

Son los socialismos, los intervencionismos, los estados de bienestar quienes que suponen que aún se vive en un mundo inerte y quieto. Los que se mueven más por morales distributivas que por morales contributivas. Esos que creen que las personas no tienen capacidades, ni talentos, ni inteligencia.

Es tan reciente el descubrimiento de poder crear riqueza que aún no es asimilado totalmente por demasiados. Sí, es reciente.

Durante milenios se vivió ese mundo estacionario, pero las cosas han cambiado. Lo que queda por hacer es, entonces, aceptar la realidad y abandonar una manera de pensar que ya no coincide con la realidad.

Post Scriptum

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